Victoria Villarruel recibió este miércoles al sindicalista Rubén “Pollo” Sobrero en el Senado, un encuentro que expone la creciente grieta interna del oficialismo y que pone bajo la lupa el alarmante estado del sistema ferroviario. La vicepresidenta, que ya venía marcando diferencias con Javier Milei por el escándalo patrimonial del eyectado Manuel Adorni, le abrió las puertas del palacio legislativo al referente de la Unión Ferroviaria y de la Izquierda Socialista, en un movimiento que los sectores más duros del libertarismo ya leen como un nuevo capítulo de la guerra declarada contra la Casa Rosada. El dirigente gremial, que había enviado una presentación técnica a todo el arco político, confesó que la única respuesta que obtuvo fue la de la titular de la Cámara Alta: “Fue la única que me aceptó una reunión en el Senado”, dijo en declaraciones al programa Primer Plano, y justificó su acercamiento pese a las críticas de sus propios compañeros: “Me voy a sentar con todos”.
La cumbre, que se extendió por casi dos horas, giró en torno a un diagnóstico demoledor sobre la red de trenes. Según denunció Sobrero, la falta de inversión y el ajuste aplicado por el Ministerio de Economía llevaron el sistema a un punto límite, con números que no admiten margen para la especulación política. Solo en la Línea Sarmiento, durante los primeros cuatro meses de 2026, se registraron 101 descarrilamientos, lo que representa un incremento del 30% respecto al mismo período del año anterior. Pero el cuadro se vuelve más perturbador si se amplía la mirada: el año pasado el sistema acumuló 435 descarrilamientos, y todo indica que este año se podría superar ampliamente esa cifra. Un informe de la Auditoría General de la Nación, que ya había encendido todas las alarmas, reveló que los accidentes ferroviarios crecieron un 72% desde 2023, con picos del 150% en los descarrilamientos del tren San Martín y una suba del 50% en colisiones y choques.
“El riesgo de chocar es cada vez más grande. El sistema está colapsado y el Gobierno no hace nada. La emergencia fue puro humo, no bajaron un peso, solo se dedicaron a despedir trabajadores”, sentenció Sobrero al salir del Congreso, y fue contundente al señalar al responsable: “Si ocurre un accidente, va a ser culpa de Milei”. El dirigente recordó que en 2024 el Ejecutivo declaró la emergencia ferroviaria mediante un decreto de necesidad y urgencia que prometía partidas específicas, y que fue renovado en febrero pasado, pero que los recursos nunca llegaron. En esa línea, el informe gremial detalla que la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) sufrió una caída real del 59% en los aportes estatales durante el primer semestre de este año en comparación con 2025, según datos del Observatorio del IIEP de la UBA y el Conicet. La situación es tan grave que, según Sobrero, no se puede garantizar la seguridad: “Es muy grave el tema de las señales. Nosotros no podemos garantizar la seguridad del transporte del tren hoy”, advirtió, y alertó que la falta de repuestos obliga a desarmar unidades para mantener otras operativas, un escenario que comparó con la década de 1990.
Desde el entorno de Villarruel, la lectura política fue clara. La vicepresidenta emitió un comunicado en el que sostuvo que “es de una inmadurez política notoria ideologizar el tema de los ferrocarriles, sobre todo cuando se discuten inversiones en sectores productivos que demandan un Estado eficiente de la red ferroviaria”. Y agregó que, más allá de las diferencias, el sector afecta la productividad y la logística del país, y que la conexión de poblaciones “hace a la construcción de soberanía nacional”. Sin mencionar directamente a Milei, la frase funcionó como un cachetazo a la gestión libertaria, que suele reducir el debate público a una grieta ideológica mientras los trenes siguen su curso descendente.
Antes de su encuentro con la vicepresidenta, Sobrero se había reunido con el interbloque peronista que lidera José Mayans, con la presencia de Eduardo “Wado” de Pedro y Jorge Capitanich, entre otros. Desde el PJ salieron a denunciar el “abandono del Gobierno nacional” y aseguraron que el Ejecutivo avanza en el “desfinanciamiento y vaciamiento de los talleres” con el objetivo de privatizar los trenes. Mayans comentó que Sobrero les transmitió la preocupación por la reducción de la velocidad de los servicios –algunos trenes tardan el triple que antes– y por el malestar de los pasajeros, que muchas veces deriva en agresiones al personal. El sindicalista, en tanto, adelantó que le pedirá una audiencia a Patricia Bullrich, presidenta del bloque libertario en el Senado, a quien conoce desde hace 40 años, y que la semana que viene presentará el mismo diagnóstico en la Cámara de Diputados. “Lo que estamos buscando es evitar volver a pasar momentos que no queremos volver a pasar”, dijo en alusión a la tragedia de Once, y fue terminante: “Acá hay vidas en juego”.