El aislamiento político de la vicepresidenta Victoria Villarruel se ha acentuado notablemente en los últimos tiempos, a pesar de su esfuerzo por mantener una agenda institucional propia y cultivar el vínculo ciudadano, tal como lo demostró su aparición en la Noche de los Museos en el Senado. La titular de la Cámara Alta compartió un mensaje en redes sociales que destacaba su “gran amor por la patria que se plasma en cada uno de ustedes”, un gesto que, según algunos analistas, fue un intento de reposicionamiento político en medio de una tensión interna con el presidente Javier Milei que se ha hecho notoria por la decisión del mandatario de distanciarse de su vicepresidenta y limitar su rol en la gestión.
La sensación de encierro político se profundizó tras la sorpresiva renuncia de Guillermo Francos, quien, en su rol de jefe de Gabinete, era el último interlocutor de alto nivel que Villarruel mantenía en el Poder Ejecutivo, según reconoció su entorno más íntimo a LA NACION. Expulsada de la mesa chica gubernamental, su presidencia del Senado es percibida, incluso por sus propios colaboradores, como una “suerte de torre almenada de un castillo donde la vicepresidenta pasa sus días como una prisionera política del gobierno que ella ayudó a construir”.
🏛️ | LA NOCHE DE LOS MUSEOS 2025
— Villarruel Army (@villarruelarmy_) November 9, 2025
👉🏻La Vicepresidente @VickyVillarruel se hizo presente en el Congreso de la Nación en la Noche de los Museos 2025.
"Muy feliz de que todos los argentinos puedan venir". 🇦🇷 pic.twitter.com/Zbrakcs4fT
No obstante, la designación de Diego Santilli como nuevo ministro del Interior abrió una incipiente ventana de esperanza para la vicepresidenta: “Con Diego hay buena relación, se conocen de la época en que ambos eran diputados nacionales”. Ambos dirigentes compartieron la Cámara Baja hasta diciembre de 2023, en un período donde sus voces eran consideradas marginales. De hecho, el primer equipo de colaboradores de Villarruel en el Senado estuvo integrado por dirigentes cercanos a Santilli y al PRO, quienes posteriormente cayeron en desgracia y fueron purgados de su círculo íntimo en un proceso que incluyó la salida de David Cohen, Diego El Haj, y, a comienzos de 2024, de su entonces mano derecha, el actual diputado Guillermo Montenegro. Aunque la relación de Cohen con Santilli es estrecha, no queda del todo claro cómo estos despidos podrían impactar en el vínculo de la vicepresidenta con el futuro ministro, cuya misión central en la cartera política será negociar respaldos y coordinar acciones en el Congreso, una función que la Casa Rosada se había encargado de quitarle a la vicepresidenta.
El asedio a la vicepresidenta se manifiesta con particular intensidad en el Senado, donde tendrá que lidiar con la futura jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, con quien mantiene una notoria enemistad política. El encono entre ambas creció, entre otras razones, porque Bullrich asumirá en el Ministerio de Seguridad, una de las dos carteras que, según El Destape, Milei había prometido a Villarruel antes de la campaña de 2023. A pesar de esto, fuentes con trato en el Senado reportaron a ese medio que ven a la vicepresidenta “relajada” y “pensando en tener una actitud muy institucional” ante la llegada de su adversaria, asegurando que “va a tratar de frenar cualquier actitud hostil, si es que la quieren hacer entrar en ese juego. No va a entrar”.
La llegada de Bullrich no es el único desafío que enfrenta Villarruel. La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, ha intensificado su plan para coparle la presidencia provisional del Senado, un cargo clave que la pone en la línea de sucesión presidencial. Actualmente, el puesto es ocupado por Bartolomé Abdala, quien llegó a instancias de Villarruel y que mantiene con ella un “sano acuerdo de convivencia”, algo que genera desconfianza en la Casa Rosada. La “gran hermana” del oficialismo no confía en Abdala, y busca que la persona que le siga a Villarruel en la línea sucesoria reporte únicamente a la Presidencia. El riojano Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, es uno de los autores intelectuales detrás de este posible recambio, pues al ser consultado sobre si hay intenciones de que Nadia Márquez reemplace a Abdala, una fuente parlamentaria respondió a Letra P: “Para Martín sería un lujo”.
La persona señalada por Karina Milei y que la Casa Rosada no quiere dejar pasar es Nadia Márquez, senadora electa por Neuquén, de relación directa con la secretaria general y los primos Menem (Martín y Eduardo), que son adversarios de Villarruel. En la mesa de la Cámara Alta, ven en Márquez un rival a tener más en cuenta que la propia Bullrich, a pesar de que la ministra ya trajinó teléfonos para ampliar la bancada libertaria a unos 37 votos con el fin de garantizar la sanción de leyes. Sin embargo, Bullrich quiere a la neuquina como secretaria parlamentaria del bloque, aunque esta última se resiste a ser la escriba de la ex-PRO y prefiere hablar solo con “El Jefe”, en referencia a Javier Milei. Otra figura que suena para ocupar la presidencia provisional es Agustín Coto, senador electo por Tierra del Fuego, un “fanático de Milei” y la “motosierra” que, según quienes lo conocen, amenaza con disputarle a Villarruel el manejo administrativo del Senado. Abdala, por su parte, presiona para continuar en el cargo, contando con el respaldo de Unión por la Patria (UP), que le reconoce la ecuanimidad para presidir las sesiones, y aseguró a la agencia Noticias Argentinas que se mantiene firme hasta febrero, fecha en que, por reglamento, se deben elegir las autoridades de la Cámara Alta.
En este contexto de guerra fría y obsesión por el control, la disputa por la línea sucesoria se extiende a la Secretaría Administrativa del Senado, un puesto que se encuentra vacante desde la renuncia de Emilio Viramonte Olmos en mayo. Villarruel y Abdala tienen apuro en cubrir el cargo antes del 10 de diciembre, cuando asuma Bullrich, pues la nueva composición legislativa podría darle a la jefa de bloque oficialista mayor control sobre la votación. La vicepresidenta cuenta con el apoyo de Unión por la Patria (UP) para lograr la votación y propuso a Alejandro Fitzgerald, un exasesor de la senadora kirchnerista María Inés Pilatti Vergara, a quien le gusta por ser un enemigo de Santiago Caputo. Abdala no coincide y prefiere una figura que pueda interactuar con el Ejecutivo para tener una oportunidad de mantenerse en la línea sucesoria. La vicepresidenta, que busca retomar el control administrativo que ya había ejercido de facto, está segura de contar con respaldo opositor para lograr la votación, ya que no hay antecedentes de que a un vicepresidente se le prohíba elegir a su secretario administrativo, ni siquiera a Julio Cobos cuando se quedó sin aliados tras votar contra su gobierno las retenciones móviles. No obstante, el peronismo ha condicionado su apoyo a la resolución del conflicto gremial provocado por el desplazamiento de Mónica Nieto, histórica secretaria de recursos humanos, cercana al jefe de APL, Norberto Di Próspero, quien ha amenazado con tomar el recinto si no la protegen.
La obsesión por controlar el discurso es una directriz de Karina Milei, quien armó un equipo de prensa para enviar “lineamientos” a los senadores electos. En una reunión con sus futuros pares en la Casa Rosada, Bullrich repitió conceptos como la necesidad de no presentar proyectos sin autorización, ni engancharse en debates de recinto que desvíen la atención. En la presidencia del Senado no temen a la ministra, ya que señalan que “Necesita pelearse con el kirchnerismo, no con Victoria”, y creen que Márquez será la emisaria de Karina mientras que Bullrich solo “hará ruido”. En cuanto a la composición, Bullrich destacó la necesidad de sumar 44 votos en el Senado sin contar a UP, que tendrá 28 miembros, y busca alcanzar al menos 37, un número que le daría quórum, aunque los dos tercios (48 votos) solo serán posibles si logran “romper el peronismo”.