El gobierno de Javier Milei se encuentra en el ojo de un huracán político y judicial que amenaza con desestabilizar su gestión. La presencia del juez federal Ariel Lijo junto al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, en una cumbre del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) en París disparó todas las alarmas. No es para menos: Lijo es el magistrado que investiga al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito, y su viaje al exterior en plena causa, acompañado por un funcionario de primera línea del Ejecutivo, abrió un debate explosivo sobre la independencia del Poder Judicial y las reglas de juego de la política argentina.
La imagen de Lijo y Mahiques compartiendo actividades en la sede de la OCDE, alojados incluso en el mismo hotel, se conoció mientras el oficialismo negocia a contrarreloj los pliegos para la Corte Suprema y se define el futuro de la Procuración General. La foto, que el propio Gobierno difundió para mostrar una supuesta coordinación institucional ante la comunidad internacional, terminó generando el efecto contrario. La ex vicepresidenta de la UIF, María Eugenia Talerico, fue una de las voces más críticas: “Se nos ríen en la cara. Que Lijo esté en París con Mahiques mientras investiga a Adorni es una afrenta a la ciudadanía”, disparó en redes sociales, señalando que esto viola los Principios de Bangalore sobre conducta judicial y es “causal de juicio político”. La polémica se profundizó cuando Talerico desmintió la versión oficial de que el GAFI hubiera invitado al juez, afirmando que los magistrados participan de estas delegaciones a pedido del Poder Ejecutivo, no por convocatoria del organismo.
Se nos ríen en la cara.
— Maria Eugenia Talerico (@eugetale) June 17, 2026
Que Lijo esté en París con Mahiques mientras investiga a Adorni es una afrenta a la ciudadanía.
Los Principios de Bangalore, el estándar internacional sobre la Conducta Judicial, lo dicen claro: esto es incompatible con el cargo. Es causal de juicio… https://t.co/axk39dX5eR
El trasfondo de este escándalo es una madeja difícil de desenredar. Lijo es señalado como un juez cercano al asesor presidencial Santiago Caputo, mientras que Mahiques responde políticamente a Karina Milei, lo que evidencia una interna feroz en el Gobierno por el control de Comodoro Py. Para colmo, la relación entre Mahiques y Lijo viene de larga data: ambos, junto al viceministro Santiago Viola, construyeron su carrera en el entorno del juzgado de Lijo. Este vínculo histórico, que precede a la llegada de Milei al poder, hoy se ve bajo una lupa implacable, sobre todo porque el ministro de Justicia impulsa los acuerdos para designar jueces en la Corte mientras el magistrado que lo acompaña investiga al principal funcionario del Gobierno.
Ariel Lijo y Juan Bautista Mahiques están en el mismo hotel en París. Uno es el que tiene a cargo la causa de Manuel Adorni, el otro es el ministro de Justicia de Milei, que a su vez reporta al jefe de Gabinete. Bueno... https://t.co/ueqEARnIpY
— gabyvulcano (@gabyvulcano1) June 17, 2026
La coincidencia en París no es un hecho aislado, sino que se da en un contexto de máxima tensión. El PRO ya le soltó la mano a Adorni y el peronismo asegura tener los votos para avanzar con una moción de censura en el Senado que podría expulsarlo. Mientras tanto, la Justicia no da tregua: el fiscal Pollicita ordenó nuevas medidas para verificar la coartada cripto del jefe de Gabinete y puso la lupa sobre las reformas en su casa del country Indio Cuá. La defensa de Adorni, que asegura haber ganado 300 mil dólares invirtiendo en Bitcoin en 2013, se vuelve cada vez más difícil de sostener ante las inconsistencias patrimoniales que aparecen. En este escenario, que Lijo esté en París con Mahiques no es una mera coincidencia diplomática, sino un capítulo más de una novela donde la política, la justicia y los negocios se entrelazan de manera tan burda como peligrosa para la institucionalidad democrática.