En una sesión preparatoria que debía marcar el desembarco formal de La Libertad Avanza en el Senado, la imposibilidad de Lorena Villaverde de jurar como senadora por Río Negro opacó la ceremonia y expuso las tensiones internas del oficialismo. El pliego de la legisladora electa fue devuelto a la Comisión de Asuntos Constitucionales por un pedido de su propio bloque, ante la evidencia de que no contaba con los apoyos necesarios en la Cámara para superar las impugnaciones en su contra, basadas en sus vínculos con el presunto narco Fred Machado y una causa por narcotráfico en Estados Unidos de la que fue sobreseída. Ezequiel Atauche, entonces jefe de bancada libertario, reconoció que “faltaron votos” y consideró que “sería adecuado que esto se trate otra vez en la comisión”, en una moción aprobada por unanimidad.
Minutos antes de que se iniciara la sesión, Villaverde había irrumpido en el recinto, saludando a los presentes y ocupando momentáneamente una banca, en un acto desafiante. Sin embargo, la situación fue contenida por la propia cúpula de su espacio. Según relatan fuentes parlamentarias, la peronista Juliana Di Tullio advirtió a la ministra Patricia Bullrich sobre la irregularidad, y fue la neuquina Nadia Márquez quien, tras un gesto de Bullrich, se acercó a Villaverde para indicarle que debía retirarse. La escena dejó al descubierto la incomodidad que genera su figura dentro de la coalición gobernante. La rionegrina, visiblemente afectada, llegó a comentar entre sus allegados: “No me dejan jurar, algunos no respetan la democracia”.
Horas más tarde, desde su cuenta de X, la legisladora impugnada publicó un extenso comunicado defendiendo su derecho al cargo. “Voy a ser directa y clara, todas las acusaciones y las falsas denuncias que se utilizaron para cuestionarme fueron investigadas exhaustivamente y en todas fui sobreseída de manera firme y definitiva, tanto en Argentina como en Estados Unidos”, afirmó. En su mensaje, insistió en que se ajusta a derecho y apeló a la voluntad popular: “No pido favores ni atajos. Pido justicia. Pido respeto por la voluntad popular del pueblo rionegrino. No me condenen ustedes, cuando la justicia no lo hizo”.
El trasfondo de la crisis no solo involucra los cuestionamientos a Villaverde, sino también la puja de poder al interior del oficialismo. La flamante jefa de bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich, sobreactuó en su debut y buscó marcarle la cancha a la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien preside la Cámara. Incluso, según se pudo observar, Bullrich intentó tomar la palabra durante la sesión, pero Villarruel se lo impidió recordando el acuerdo de labor parlamentaria que limitaba la ceremonia a la jura. Los cortocircuitos se extendieron hasta los palcos, donde Karina Milei, hermana del Presidente y principal operadora política, siguió los acontecimientos junto a otros funcionarios. Fuentes cercanas a la Vicepresidenta explicaron que los palcos ya estaban asignados y que los funcionarios de la Casa Rosada debieron ubicarse en los espacios remanentes, un detalle que refleja la sorda pulseada por los espacios de influencia.
Voy a ser directa y clara, todas las acusaciones y las falsas denuncias que se utilizaron para cuestionarme fueron investigadas exhaustivamente y en todas fui sobreseída de manera firme y definitiva, tanto en Argentina como en Estados Unidos.
— Lore Villaverde (@LoreVillaverde1) November 28, 2025
No voy a seguir excediéndome en… pic.twitter.com/buWl0XX1og
La estrategia del oficialismo, según pudo reconstruirse, es ganar tiempo. El plan es volver a tratar el pliego de Villaverde en la Comisión de Asuntos Constitucionales, una vez que se renueve su integración y el oficialismo pueda contar con una mayoría propia que emita un dictamen favorable. No obstante, las dudas persisten, ya que los dictámenes no son vinculantes y la definición final se dará en el recinto, donde este viernes se verificó la falta de consenso. La banca de Río Negro es crucial para las matemáticas libertarias, que aspiran a consolidar sus 20 votos propios. Si Villaverde no logra assumir, su reemplazo natural sería Enzo Fullone, su compañero de lista, un nombre que cuenta con el visto bueno de Karina Milei y que es visto como un recambio ordenado para apaciguar las aguas.
Detrás de esta pulseada se vislumbra una grieta más profunda en el seno del poder. Mientras el presidente Javier Milei mantuvo hasta el último momento su respaldo a Villaverde, considerada una figura “pura” del mileísmo por su base en iglesias evangélicas, su hermana Karina ya le había soltado la mano, evaluando que su permanencia en la boleta sumaba una mancha innecesaria al partido. La decisión final de retirar el pliego, impulsada por Atauche luego de que Bullrich no consiguiera los votos radicales necesarios, dejó en evidencia que el respaldo del Gobierno a la rionegrina ya no era unánime. El affaire Villaverde, lejos de concluir, inaugura un nuevo capítulo de incertidumbre para la legisladora y de tensiones para un oficialismo que debe resolver sus contradicciones internas ante la inminente necesidad de gobernar.