27 Ago 2026

Santiago Oría y un debut para el olvido

El "cineasta" libertario quiso potenciar un tuit con una granja de bots, pero un error de principiante expuso la operación y desató una ola de burlas que hasta recordaron aquel mítico "caricias significativas" de Macri en 2019. Explotaron los memes.
Santiago Oría y un debut para el olvido

El flamante encargado de la comunicación digital del gobierno libertario, Santiago Oría, arrancó su gestión con un traspié que rápidamente se volvió viral en la red social X. El cineasta, que asumió el rol tras el repliegue de Santiago Caputo, intentó darle impulso a un comentario propio con una granja de bots, pero una falla en la configuración expuso la operación ante miles de usuarios. Todo comenzó cuando Oría celebró un posteo de Alejandro Rozitchner con un “Son pobristas!!! Piden literalmente estar peor!!!”. En cuestión de segundos, decenas de cuentas con nombres como “oxhusk”, “glyphrot” y “sadiq”, muchas de ellas radicadas en Indonesia y Nigeria, respondieron con frases como “Reply2: EXTRAORDINARIO. Los kukas usaban a los nenes” o “Reply8: Tal cual, VLLC”, olvidando borrar el comando que delataba su naturaleza automatizada.

Santiago Oría y un debut para el olvido

El papelón no pasó desapercibido y los usuarios de la plataforma no tardaron en convertir el episodio en una catarata de burlas. El periodista Manu Jove fue uno de los que expuso el error: “Humilde consejo para políticos y ‘estrategas’ que quieren instalar debates en redes. No contraten bots baratos o de dudosa calidad. Pueden pasar cosas como estas: se olvidaron de sacar ‘reply’ en las respuestas”. Pero lo que más llamó la atención fue la reacción de algunos militantes libertarios, que pidieron, entre risas y con cierto tono nostálgico, la vuelta de Fernando Cerimedo, el creador del ecosistema digital del espacio, hoy detenido en Bolivia por un presunto intento de homicidio. El fiasco trajo a la memoria otro momento bochornoso para el marketing político argentino: la campaña de bots de Marcos Peña en 2019, con el recordado mensaje de la cuenta Lavonne Smythorsmith: “¡Satisface a Mauricio, no te relajes! ¡Te elijo! ¡Caricia significativa proveniente de Hurlingham!”.

El contexto del error de Oría no es menor y se da en medio de una interna feroz dentro del oficialismo por el control de la narrativa digital. Oría, un cineasta cercano a Karina Milei, ganó terreno en el esquema comunicacional tras el repliegue del sector de Santiago Caputo, que según algunas versiones se encuentra “de brazos cruzados” desde que la secretaria general de la Presidencia decidió entregarle las riendas de las redes al nuevo grupo, integrado también por Iñaki Gutiérrez y Sharif Menem. En las últimas semanas, se venía registrando un declive en la presencia oficialista en las redes, con un alto porcentaje de rechazo incluso en los tuits del propio Javier Milei, algo que algunos atribuyen a la caída de Cerimedo, otros a la “huelga” de los influencers celestiales y los más pesimistas a la falta de apoyo genuino. El vocero presidencial, Adrián Ravier, generó más confusión al confirmar y luego desmentir en cuestión de horas el alcance del nuevo rol de Oría, en un intento fallido de poner paños fríos a una situación que solo exponía las grietas internas.

Oría salió al cruce de las acusaciones y aseguró que los bots eran parte de una operación orquestada por sus críticos para hacerlo quedar mal, señalando directamente a Manu Jove y acusándolo de “boludo”. Sin embargo, el despliegue de cuentas automatizadas con nombres poco creíbles y comandos visibles resultó abrumador. La propia inteligencia artificial de X, Grok, confirmó que los patrones de respuesta correspondían a una operación típica de bots. Más allá de quién haya activado la granja, el episodio dejó al descubierto la maquinaria destinada a fabricar consenso en el universo digital libertario. Lo que comenzó como una supuesta defensa liberal de las políticas del gobierno terminó siendo un debate sobre la credibilidad de un ecosistema que, entre errores amateurs y disputas internas, muestra cada vez más dificultades para sostener la épica de la batalla cultural que prometió desde el inicio de la gestión.