En medio de una profunda reconfiguración de su gabinete, el presidente Javier Milei confirmó la salida de Guillermo Francos de la Jefatura de Gabinete, quien presentó su renuncia de manera anticipada para permitir que el mandatario afrontara “sin condicionamientos” la nueva etapa tras el triunfo electoral. Francos, desgastado por las persistentes presiones internas y un enfrentamiento sordo con el asesor presidencial Santiago Caputo, fue reemplazado por el hasta ahora vocero oficial, Manuel Adorni, un leal incondicional de Karina Milei. La dimisión, que también arrastró a su mano derecha, el ministro del Interior Lisandro Catalán, fue aceptada de inmediato por el Presidente y marca un giro significativo en la arquitectura del poder gubernamental, según pudo reconstruirse de varias fuentes oficiales. En la carta dirigida a Milei, Francos se jactó de despedirse habiendo concretado una cumbre con gobernadores para “encontrar mecanismos de diálogo y generación de consensos”, aunque su gestión de la relación con el Congreso y las provincias era criticada internamente por su falta de eficacia.
Señor Presidente de la Nación
— Guillermo Francos (@GAFrancosOk) November 1, 2025
Ante los persistentes trascendidos sobre modificaciones en el Gabinete Nacional, me dirijo a Usted con el objeto de presentarle mi renuncia al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros, para que pueda afrontar sin condicionamientos la etapa de gobierno…
Este reacomodamiento de fuerzas fortalece decisivamente a la Secretaría General de la Presidencia, encarnada por Karina Milei, quien ve en el ascenso de Adorni una forma de mantener la Jefatura de Gabinete en manos de un colaborador de su máxima confianza. La designación del ex vocero, descrito por un importante funcionario libertario como “inofensivo” en el contexto de la tóxica interna, es leída como una compensación a Karina por la previsible pérdida de influencia sobre la relación con los gobernadores, un área que quedaría bajo la órbita de Santiago Caputo. El principal asesor presidencial, cuyo poder se extiende de manera informal sobre áreas clave como Justicia, Salud y agencias de inteligencia, negocia su ingreso formal al gabinete al frente de un superministerio que absorbería Interior, Transporte y Obras Públicas, transformándose en el interlocutor político central con las provincias y concentrando una capacidad de ejecución que Francos nunca logró consolidar.
Señor presidente de la Nación.
— Lisandro Catalán (@catalanlisandro) November 1, 2025
Me dirijo a usted para presentarle mi renuncia al cargo de Ministro del Interior, que he tenido el honor de desempeñar bajo su conducción.
Agradezco profundamente la confianza que ha depositado en mi para iniciar una etapa de dialogo y consensos.…
La salida de Francos y Catalán, que pone fin a un sistema de relación con el Congreso y los gobernadores que había fracasado “en toda la línea”, según admiten voces oficialistas, se confirmó en paralelo a una cena que Milei mantuvo con el expresidente Mauricio Macri en la Quinta de Olivos. El líder del PRO llegaba a ese encuentro con expectativas moderadas, en un contexto donde su partido enfrenta sus propias tensiones internas, particularmente con el sector de la ministra Patricia Bullrich. Desde el macrismo, las fuentes aseguran que no tienen intenciones de involucrarse de lleno en la administración libertaria y que mantendrán su autonomía, pues si bien comparten “una misma mirada económica con Milei”, existen “diferencias institucionales y de gestión”. La consolidación del poder interno de Karina Milei y el eventual ascenso de Caputo parecen alejar aún más la posibilidad de que Macri contemple un papel protagónico en el esquema de gobierno.
Mientras el Presidente intenta apaciguar la feroz puja interna entre el sector territorial de su hermana y la agrupación militante “Las Fuerzas del Cielo” que responde a Caputo, aún restan por definirse otras carteras claves. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien se encamina a asumir la presidencia provisional del Senado, impulsa a su secretaria de Seguridad, Alejandra Monteoliva, como su sucesora al frente de esa cartera. En Defensa, que quedará vacante cuando Luis Petri asuma su banca de diputado en diciembre, suenan con fuerza su jefa de Gabinete, Luciana Carrasco –quien cuenta con el visto bueno de las Fuerzas Armadas– y el dirigente del PRO Federico Pinedo. El futuro del Ministerio de Justicia también es un núcleo de tensión, ya que Caputo busca controlarlo a través de su hombre de confianza, Sebastián Amerio, mientras que los Menem resisten ceder ese espacio, crucial para la negociación de los pliegos de la Corte Suprema y casi trescientos jueces y fiscales. Este complejo tablero deja en evidencia que, lejos de resolverse, la interna por el poder real en el gobierno de Milei acaba de entrar en una nueva y decisiva fase.