Javier Milei se retiró abruptamente de la campaña en la provincia de Buenos Aires, cancelando todos sus actos programados y delegando la recta final en su candidato Diego Santilli. La medida, analizada durante el fin de semana en Olivos, llega tras una serie de actos marcados por escraches, protestas y episodios de violencia que hicieron insostenible la presencia del mandatario. El punto de quiebre ocurrió en Tres de Febrero, donde la última aparición de Milei terminó con una militante de La Libertad Avanza persiguiendo a fotógrafos con un cuchillo de guerra, un hecho que selló la necesidad de un repliegue táctico para, según fuentes cercanas, “evitar nuevos errores y tensión”. Esta retirada también implica el alejamiento de la campaña bonaerense de su hermana Karina Milei y del operador Sebastián Pareja, en un claro reacomodamiento de la estrategia.
El contexto bonaerense se había vuelto ingobernable para el espacio oficialista, con manifestaciones de repudio que forzaron la suspensión abrupta de caminatas en municipios como Lomas de Zamora, Moreno, Junín y Mar del Plata. A este clima de confrontación callejera se sumó la implosión de la candidatura de José Luis Espert, acorralado por el escándalo de financiamiento del empresario Fred Machado, acusado de narcotráfico y con extradición inminente a Estados Unidos. Las encuestas analizadas por la Casa Rosada, si bien mostraban una leve mejora que podría acortar la ventaja peronista de 14 a unos 8 puntos, confirmaban una derrota inevitable, llevando a la conclusión de que una “derrota digna” era el mejor escenario posible sin la exposición riesgosa del Presidente.
Con la provincia de Buenos Aires fuera de su agenda, Milei concentrará sus esfuerzos en el interior, con actos en Córdoba este martes y el cierre nacional de campaña en Rosario el jueves. En ambos distritos, sin embargo, el panorama es complejo: en Córdoba, el peronismo de Juan Schiaretti lidera las encuestas, mientras que en Rosario La Libertad Avanza aparece en tercer lugar, detrás del peronismo y la lista de Gisela Scaglia apoyada por el gobernador Maximiliano Pullaro. Este repliegue geográfico coincide con un momento de máxima tensión interna y anticipa una reconfiguración del Gabinete nacional post-eleccionario, donde se especula con la salida de ministros como Patricia Bullrich (Seguridad), Luis Petri (Defensa) y Mariano Cuneo Libarona (Justicia), en un proceso donde la influencia de Mauricio Macri y el asesor Santiago Caputo, fuertemente respaldado por el entorno de Donald Trump, parece ganar terreno frente al repliegue de Karina Milei.