24 Feb 2026

Patricia Bullrich admitió que el artículo de las licencias fue una “distracción” para blindar el polémico Fondo de Asistencia Laboral

En una entrevista televisiva, la jefa del bloque libertario en el Senado reconoció que la polémica por el recorte salarial durante las licencias por enfermedad funcionó como cortina de humo para proteger otros puntos de la reforma que generaban resistencias. "El FAL estaba apuntado", sostuvo.
Patricia Bullrich admitió que el artículo de las licencias fue una “distracción” para blindar el polémico Fondo de Asistencia Laboral

En una entrevista televisiva que pasará a la historia parlamentaria por su crudeza, la senadora Patricia Bullrich admitió que el polémico artículo 44 de la reforma laboral, que establecía un recorte salarial de hasta el cincuenta por ciento durante las licencias por enfermedad, fue utilizado por el oficialismo como una maniobra de distracción para proteger otros puntos centrales del proyecto que corrían riesgo de naufragar en el Congreso. “De alguna manera, lo de las licencias me parece que blindó otros cambios que estaban tambaleando en Diputados”, sostuvo la jefa del bloque de La Libertad Avanza en declaraciones al canal A24, y completó con una frase que sintetiza la estrategia: “No hay mal que por bien no venga… el FAL estaba apuntado”. La referencia al Fondo de Asistencia Laboral no fue casual: ese mecanismo, que desvía fondos del sistema previsional para cubrir indemnizaciones empresariales, era el verdadero objetivo del oficialismo, según quedó evidenciado en sus propias palabras.

La confesión de la exministra de Seguridad desbarató la versión que el Gobierno había sostenido durante días, según la cual la inclusión del artículo 44 obedecía a una “mala redacción” o un “error técnico” producto de las negociaciones apresuradas. Bullrich había ensayado esa explicación en diversas ocasiones, pero en esta oportunidad decidió ir más allá y revelar la utilidad política del escándalo. Mientras la atención pública y mediática se concentraba en el recorte salarial para trabajadores enfermos, otros puntos del proyecto que generaban fuertes resistencias lograron avanzar con menor exposición al escrutinio. “Estaba el FAL y estaban las cuentas sueldo también”, precisó, ampliando el espectro de los temas que necesitaban protección mediática.

La mecánica desnudada por la senadora responde a un patrón reconocible: se instala un artículo de alto impacto negativo, se deja que estalle la controversia y, mientras tanto, se blindan reformas regresivas de menor visibilidad pública pero profundo calado estructural. Luego se retira lo más escandaloso para simular escucha y corrección, y la maniobra se presenta como un gesto de grandeza política. La decisión de eliminar el artículo 44 en Diputados permitió al oficialismo descomprimir la tensión social generada por el rechazo sindical y las movilizaciones, mientras el FAL y otras modificaciones sustanciales sorteaban el escrutinio con menor resistencia.

El Fondo de Asistencia Laboral, corazón de la reforma, implica un esquema por el cual las empresas realizan aportes que luego pueden descontar de sus cargas patronales, generando un costo fiscal estimado en unos 2700 millones de dólares que dejan de ingresar a la caja previsional. Durante el debate en el Senado, el senador justicialista Mariano Recalde había calificado al FAL como “un negociado horrendo y brutal que no se ha visto en la legislación argentina” y advirtió que “supera a las AFJP”. La senadora catamarqueña Lucía Corpacci, por su parte, cuestionó la falta de transparencia en el tratamiento legislativo al revelar que “de 200 artículos, 50 fueron modificados y nos enteramos hoy a las 8 de la mañana”.

La admisión de Bullrich sobre el uso del artículo 44 como señuelo reabre el debate sobre la calidad institucional y los métodos legislativos del oficialismo. La falta de repreguntas incisivas durante la entrevista permitió que la confesión circulara sin la réplica que merecía su gravedad institucional, en una muestra de la complacencia mediática que operó como garantía del relato oficialista. Con la sanción definitiva de la reforma prevista para este viernes en el Senado, el reconocimiento de que el debate público fue utilizado como maniobra de distracción instala un manto de sospecha sobre todo el proceso legislativo: lo que para el oficialismo es motivo de jactancia por su “viveza” política, para la ciudadanía constituye una prueba más de que las formas de la democracia deliberativa son vaciadas de contenido cuando quienes gobiernan entienden que cualquier método es válido con tal de lograr sus objetivos.