15 Oct 2025

Nos manejan desde Estados Unidos

Papelón político y diplomático en Washington: Trump condiciona el rescate financiero al triunfo electoral de Milei. El gobierno de EE.UU. transforma las elecciones argentinas en un plebiscito foráneo. La delegación oficialista regresa con las manos vacías de poder.
Nos manejan desde Estados Unidos

La condicionalidad explícita del apoyo financiero de Estados Unidos a la Argentina, expresada en un ultimátum público del presidente Donald Trump que supedita la ayuda al triunfo electoral de Javier Milei, ha expuesto un nivel de injerencia extranjera en la democracia nacional sin precedentes recientes. El esperado salvataje, que incluye un *swap* de divisas por hasta US$20.000 millones formalizado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se transformó en una humillación diplomática para la delegación argentina cuando la ansiada reunión privada en el Salón Oval fue cancelada y reemplazada por una mesa conjunta y un almuerzo. Frente a la prensa, Trump fue categórico: “Si pierde, no vamos a ser tan generosos con Argentina” e insistió, “Si no gana, no vamos a perder el tiempo”. Esta declaración, que transforma las elecciones legislativas del 26 de octubre en un plebiscito sobre la alianza con Washington, provocó una inmediata crisis de confianza, haciendo que el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires revirtiera una ganancia intradía del 3% para cerrar con una pérdida del 2,1%.

Nos manejan desde Estados Unidos

Este crudo condicionamiento no es un hecho aislado, sino la culminación pública de una estrategia de presión que se venía gestando en la sombra. Días antes de este episodio, el enviado personal de Trump, el consultor Barry Bennett, se había reunido en Buenos Aires con el asesor presidencial Santiago Caputo y con diputados de la oposición “moderada” para impulsar el “consenso político” que la Casa Blanca le reclama a Milei. Caputo mostró una reciente victoria legislativa parcial –la modificación del proyecto que limitaba los DNU– como un caso de éxito de gobernabilidad en su encuentro con Bennett . Esta victoria se logró tras una intensa ronda de negociaciones encabezadas por Caputo y el diputado Cristian Ritondo, quien contactó a legisladores radicales y de otros espacios para revertir una derrota que se daba por descontada, en un esfuerzo por demostrar a Washington la capacidad de articular acuerdos.

Sin embargo, este intento de proyectar fortaleza choca con una realidad electoral adversa. La paliza recibida por el oficialismo en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, donde el peronismo de Fuerza Patria superó por más de 13 puntos a La Libertad Avanza, puso en eviedad la extrema fragilidad política del gobierno. Aquel resultado, calificado como “una clara derrota” por el propio Milei, encendió todas las alarmas sobre la gobernabilidad futura y la viabilidad del plan económico, tal como lo reflejó la inmediata presión sobre el peso argentino en los mercados . El ultimátum de Trump aparece, en este contexto, como un intento desesperado por torcer el rumbo de las urnas e imponer por la vía de la amenaza financiera la estabilidad que el oficialismo no ha podido construir en el Congreso.

La reacción política doméstica no se hizo esperar y cortó el arco opositor. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, desde su cuenta de X, transformó la advertencia en una consigna de movilización: “Trump a Milei en Estados Unidos: ‘Nuestros acuerdos están sujetos a quien gane las elecciones’. ¡Argentinos… ya saben lo que hay que hacer!”. Mientras tanto, en el plano discursivo, el periodista Víctor Hugo Morales capturó el sentir de un sector de la ciudadanía al calificar la escena en Washington con palabras como “bochorno, agobio, vergüenza, desazón”, cuestionando si la mayoría de los argentinos votará lo que Trump les ordena. La explicitación de la injerencia, lejos de garantizar el éxito en las urnas, ha introducido un factor imprevisible en la campaña, potenciando el debate sobre la soberanía nacional y la dignidad política.