16 Jul 2026

Milei aprovecha la distracción mundialista para entregar el país

Mientras la selección festeja el pase a la final, el Senado debate una ley que habilita la compra ilimitada de campos por extranjeros. La vicepresidenta acusa al Gobierno de querer 'vender el país'. El cruce con Bullrich.
Milei aprovecha la distracción mundialista para entregar el país

La euforia por el triunfo de la selección argentina contra Inglaterra en el Mundial no alcanzó para enfriar los ánimos en el Senado. Al contrario, mientras gran parte del país todavía festejaba el pase a la final, el oficialismo convocó para este jueves una sesión que promete ser tan caliente como el partido de Atlanta. El objetivo central es darle media sanción al proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la iniciativa insignia de Federico Sturzenegger que, entre otras cosas, elimina los límites a la venta de tierras a extranjeros y flexibiliza las normas sobre desalojos y manejo del fuego. Pero lo que en la Casa Rosada presentan como una reforma necesaria para “desarrollar el país”, en la oposición y hasta en las propias filas libertarias lo leen como una entrega de soberanía en un momento en el cual el reclamo por Malvinas está más presente que nunca.

La sesión de este mediodía llega después de catorce reescrituras del texto original y con los votos ajustadísimos. El peronismo estima tener unos 35 senadores dispuestos a frenar el capítulo más resistido, el que habilita la compra ilimitada de campos por parte de privados extranjeros. Según publicó Página/12, el jefe del interbloque José Mayans viene conversando con radicales díscolos y fuerzas provinciales para convencerlos de rechazar al menos ese punto. Patricia Bullrich, que asumió personalmente la negociación, logró introducir algunos cambios de último momento, como mantener restricciones para Estados extranjeros y empresas con participación estatal, que necesitarán autorización de la provincia y del Poder Ejecutivo Nacional. Pero el “silencio administrativo positivo” incluido en el texto generó dudas incluso entre los propios aliados, porque implica que si el Estado no responde en el plazo fijado, la autorización se otorga de pleno derecho. Un mecanismo que, para muchos, deja la puerta abierta a que grandes extensiones de tierra terminen en manos foráneas sin control efectivo.

Milei aprovecha la distracción mundialista para entregar el país

La urgencia del Gobierno por aprobar esta ley no es casual. El pliego del juez Víctor Pesino, que cumple 75 años el 27 de julio, necesita ser renovado antes de esa fecha para que el magistrado pueda seguir en su cargo. Pesino viene de dejar sin efecto la cautelar que suspendía la reforma laboral y de intervenir en uno de los sindicatos más combativos contra el Gobierno, la UOM. En la oposición lo saben y planean utilizar esa debilidad a su favor. “Estamos muy cerca de voltear el capítulo 3, pero dependemos de algunos radicales”, deslizó una senadora peronista a la fuente original, en referencia al artículo que modifica la Ley de Tierras sancionada en 2011. La idea es bloquear la sesión antes de que se llegue a tratar ese punto, forzando al oficialismo a mostrar sus cartas con el quórum justo.

Milei aprovecha la distracción mundialista para entregar el país

Pero el clima ya estaba enrarecido antes de que arrancara el debate. La vicepresidenta Victoria Villarruel y Patricia Bullrich protagonizaron un cruce por WhatsApp que trascendió este jueves y que expuso las fracturas internas del espacio libertario. Según confirmaron fuentes consultadas por Infobae, la discusión comenzó cuando Villarruel intentó postergar la sesión argumentando que no se podía sesionar después de “casi haber ganado el Mundial”. Bullrich respondió que la reunión podía hacerse “para festejarlo”, pero la vice no se lo tomó bien: “¿Para vender el país? Nadie quiere festejar en el Senado votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras”, le disparó. La jefa del bloque libertario defendió el proyecto diciendo que “ni se venden tierras, se desarrolla el país”, pero Villarruel fue más dura: “No se desarrolla nada, están cerrando pymes todos los días y ustedes están en Narnia. La gente no tiene para comer”.

El intercambio escaló rápido. Bullrich le sugirió a Villarruel que renuncie si no está de acuerdo con el rumbo, y la vicepresidenta le recordó que también fue elegida por el voto popular: “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo”. Después vinieron los agravios personales: Villarruel acusó a Bullrich de ser una “obsecuente” que “chupa las medias de Karina”, mientras la exministra le auguró a la vice el “comienzo y fin de una corta vida política”. “Chau!!!!! Chau, comienzo y fin de una corta vida política”, escribió Bullrich, que se comparó con Messi: “Los buenos como Messi somos capaces de jugar muchos mundiales”. La respuesta de Villarruel fue lapidaria: “Problema mío. Ser un parásito y casta como vos no es mi ejemplo de vida”. El episodio, más allá del tono, dejó en evidencia que la discusión por la soberanía territorial y el modelo de país atraviesa incluso al propio oficialismo.

Mientras tanto, en las afueras del Congreso, la CGT y organizaciones eclesiásticas ya se pronunciaron en contra. “Sin soberanía sobre nuestros recursos no hay independencia económica”, planteó la central obrera en un comunicado que menciona el caso del Lago Escondido y al empresario Peter Thiel. La Pastoral Social y Cáritas advirtieron que la iniciativa “debilita la potestad del Estado” para proteger el interés comunitario frente a intereses privados. El senador Eduardo “Wado” de Pedro fue más allá y deslizó una sospecha directa: “La única explicación para esto es algún negocio inconfesable de Milei con megamillonarios, fondos especulativos o potencias extranjeras”, dijo a Página/12. El Gobierno confía en que el triunfo deportivo les dará un plus de energía para cerrar los números, pero la realidad es que, al momento de sentarse a votar, el único partido que realmente importa es el de los votos en el recinto.