El gobierno nacional dio por terminado el régimen de retenciones cero para los granos, después de que se alcanzara en tiempo récord el cupo de siete mil millones de dólares en declaraciones juradas de exportación. La medida, que había sido anunciada el lunes como un beneficio transitorio para el campo, terminó concentrándose en un puñado de grandes empresas exportadoras, generando críticas y malestar en las entidades del sector por la velocidad y la forma en que se implementó. Según la Agencia de Recaudación de la Ciudad de Buenos Aires (Arba), se alcanzó el tope establecido por el decreto 682/2025, por lo que se dio de baja la opción de registración de las DJVE que estaban amparadas por el beneficio. “A partir de ahora, solo podrán registrarse DJVE bajo el esquema vigente anterior al decreto”, publicó el organismo, marcando el fin de una ventana que duró apenas 72 horas.
Ayer te contábamos quiénes fueron los ÚNICOS que se beneficiaron con la suspensión de retenciones.
— Gabriel Castro (@GabrielCastroOK) September 25, 2025
Hoy tenemos el testimonio de Sebastián, un hombre de 45 años que desde adolescente se hizo cargo del campo luego del fallecimiento de su papá.
Al final estafaron a los pequeños y… https://t.co/mywKZLv6wN pic.twitter.com/YbTciPW1r1
La implementación de la medida dejó al descubierto una profunda división dentro de la cadena agroindustrial. Desde la Sociedad Rural Argentina, su presidente, Nicolás Pino, manifestó su extrañeza por la velocidad con la que se agotó el cupo. “Llama la atención que se haya juntado en 48 horas y donde la mayor parte del salto que faltaba, que eran casi 4.000 millones de dólares, estuvo ayer en tres horas”, describió, y advirtió que “hay que ver las declaraciones juradas hechas para estudiarlas” y conocer a los beneficiarios reales. Por su parte, Andrea Sarnari, titular de la Federación Agraria Argentina, fue contundente al señalar que el pequeño y mediano productor no fue beneficiado. “Aquel que tenía alguna reserva tampoco pudo en dos y tres días que duró la medida, buscar sus mejores opciones. La verdad que al pequeño y mediano productor no lo benefició y ni siquiera cerca de la tranquera le pasó”, enfatizó, remarcando que la iniciativa fue una medida de coyuntura económica y no una política pensada para incentivar la producción.
La consecuencia inmediata de esta operatoria es una masiva transferencia de recursos. Analistas especializados estiman que el Estado dejará de recaudar entre 1.500 y 1.700 millones de dólares en derechos de exportación que ya no cobrará por los embarques declarados durante estos días. Esos fondos, en lugar de ser distribuidos entre los productores o ingresar a las arcas fiscales, quedarán en manos de las compañías exportadoras que lograron anotar las ventas al exterior amparadas en la quita impositiva. Pablo Ginestet, de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), lo calificó como “un negocio para unos pocos” y lamentó que el Estado haya implementado la medida de una manera que generó “un cuello de botella” y precios menores para el productor. La Sociedad Rural de Rosario emitió un comunicado en el que afirmó que “la enorme mayoría de los productores primarios y medianos quedó al margen de este beneficio”, lo que generó “desequilibrios, exclusión y malestar”.
"Necesitaban 7.000 dólares": La verdad de por qué el Gobierno volvió a aplicar las retenciones al campo,
— Radio Con Vos 89.9 (@radioconvos899) September 25, 2025
Lo cuenta Matías Longoni (@matiaslongoni), periodista especializado en agro y director de Bichos de Campo. pic.twitter.com/lRaMRYcxQ4
El episodio ocurre en un contexto de extrema sensibilidad para la economía nacional, a escasas semanas de las elecciones legislativas del 26 de octubre. El gobierno de Javier Milei, que había anunciado en enero bajas permanentes en las retenciones como parte de su obsesión por eliminarlas, optó por esta herramienta excepcional con el claro objetivo de atraer dólares de manera urgente para aliviar la presión sobre el tipo de cambio. Sin embargo, la rapidez con la que se ejecutó la operatoria, permitiendo que las cerealeras registren ventas de granos que aún no han comprado a los productores, fue vista por muchos actores como un costo fiscal desmedido y un premio a la especulación. El especialista Javier Preciado Patiño ya había advertido que “normalmente en octubre se liquidan en promedio 1.700 millones de dólares, estamos hablando de cuatro veces más ese número”, dando cuenta del carácter extraordinario de la medida.
Con el fraude de las retenciones cero que duró 72 horas, además que es guita que se llevan las exportadoras, el gobierno se terminó de asegurar que va a perder la elección de octubre, por paliza.
— Rodrigo Quiroga 🔬 (@rquiroga777) September 25, 2025
Mientras el esquema de derechos de exportación a cero continúa vigente hasta el 31 de octubre para las carnes bovina y aviar, según aclaró el vocero presidencial Manuel Adorni, el cierre del cupo para los granos deja un sabor amargo en el sector productivo. Las entidades agropecuarias coinciden en que el hecho demostró la virtud de operar sin retenciones, pero insisten en que la baja debe ser permanente y no una herramienta de coyuntura. Sarnari resumió el reclamo: “Seguiremos trabajando con el Gobierno para planificar mejor y que la baja sea gradual, progresiva, pero que cada paso que se dé sea definitivo”. La experiencia deja en evidencia que, más allá de los anuncios, la falta de previsibilidad y la velocidad de las decisiones terminan favoreciendo a los grandes jugadores del mercado, profundizando las asimetrías en un sector clave para la generación de divisas en la Argentina.