04 Sep 2026

Milei anuncia medidas sobre Malvinas totalmente contrarias a lo que sostuvo siempre

El mismo presidente que ahora se para frente al país hablando de la "causa más sagrada" y prometiendo una base naval en Tierra del Fuego es el que durante años hizo todo lo contrario. «Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros»
Milei anuncia medidas sobre Malvinas totalmente contrarias a lo que sostuvo siempre

Hay que decirlo sin vueltas: el discurso de Javier Milei en cadena nacional fue un burdo intento de marcar agenda después de meses sin poder tomar el control. Una de esas operaciones que se montan cuando el relato oficial empieza a tambalear y las encuestas empiezan a doler. Porque el mismo presidente que ahora se para frente al país hablando de la “causa más sagrada” y prometiendo una Base Naval en Tierra del Fuego es el que durante años hizo todo lo contrario. No es un cambio de opinión, es un giro de 180 grados tan abrupto que hasta los más ingenuos se dieron cuenta. Las medidas que anunció no son suyas: la ley que prohíbe la explotación petrolera en la plataforma continental, la 26.659, fue sancionada en 2011, y la Base Naval Integrada de Ushuaia que ahora presenta como un logro propio empezó a construirse en 2022, cuando Jorge Taiana era ministro de Defensa. Milei no inventó nada, solo recicló herramientas que ya existían y que, dicho sea de paso, se negó a usar durante dos años y medio. La pregunta es por qué ahora, y la respuesta no es difícil de adivinar: el año electoral está a la vuelta de la esquina y las encuestas no le sonrien.

Porque si hay algo que este gobierno no puede esgrimir es un historial a favor de la soberanía argentina. Milei no solo se declaró fan de Margaret Thatcher –la misma que ordenó hundir el ARA General Belgrano con 323 argentinos adentro– sino que la puso en un pedestal junto a Ronald Reagan y Winston Churchill, y hasta tuvo una foto de ella en su despacho de la Casa Rosada. En el debate presidencial de 2023, cuando Sergio Massa le recordó lo que Thatcher había hecho, el libertario respondió con una analogía futbolística ridícula y soltó aquella frase que todavía resuena: “Nos tocó una guerra y esa guerra la perdimos”. No hubo en ese momento ni un atisbo de indignación, ni una palabra de reconocimiento a los caídos, ni siquiera un gesto mínimo de reparación. Y ya como presidente, en lugar de cerrar filas frente al avance británico, abrió las puertas de par en par: recibió a Boris Johnson en la Casa Rosada, firmó el pacto Mondino-Lammy que le regaló a Londres cooperación en pesca y vuelos a las islas sin obtener nada a cambio, y permitió que los buques ingleses pesquen y operen en aguas argentinas como si nada.

El colmo de la contradicción llegó con el puerto de Ushuaia. Milei inventó una excusa para intervenir el puerto, que hasta entonces estaba bajo control provincial, y lo tomó con el argumento de que necesitaba “modernizar la gestión”. ¿El resultado? Apenas unos meses después, un buque petrolero inglés atracó en ese mismo puerto después de pescar en el canal de Beagle, y desde la Rosada no solo no hubo una queja formal, sino que salieron a decir que no había “riesgo de pérdida de soberanía” y le tiraron la pelota al gobierno de Tierra del Fuego. El puerto que el Estado nacional arrebató a la provincia para, supuestamente, proteger los intereses argentinos, terminó siendo la puerta de entrada para que los británicos sigan saqueando nuestros recursos. ¿Dónde quedó la “causa sagrada” cuando el barco inglés estaba amarrado en Ushuaia? En el mismo lugar donde quedó la coherencia: en el cajón de las promesas que nunca se cumplen.

Entonces, ¿por qué ahora Milei sale con este show de soberanía? La respuesta está en el calendario y en las encuestas. Se acerca 2027, el año electoral, y todos los sondeos lo dan como perdedor frente a una oposición que empieza a ordenarse. El gobierno necesita recuperar el control de la discusión pública, poner un tema que movilice y tapar el resto: la pobreza que no baja, la industria que se desangra, el desfinanciamiento de las Fuerzas Armadas que él mismo impulsó. Como bien dijo el exsecretario de Malvinas Guillermo Carmona, Milei “está funcionando en modo Galtieri”, utilizando la causa Malvinas para intentar salir de una crisis de imagen. Pero el problema es que los argentinos tenemos memoria, y recordamos que este mismo presidente desfinanció el FONDEF, vació la Armada, vendió predios militares y no movió un dedo mientras el proyecto Sea Lion avanzaba sin obstáculos durante 267 días. La soberanía no es un trapo que se saca en la cancha ni un discurso grabado en el Salón Blanco. Y si Milei cree que puede engañar a todos con este giro oportunista, está subestimando la inteligencia de un pueblo que ya vio esta película y sabe cómo termina.