El conflicto interno en el Poder Ejecutivo sumó un nuevo y álgido capítulo luego de que se conociera una entrevista en la que el presidente Javier Milei apuntó con dureza contra su vicepresidenta, Victoria Villarruel, a quien acusó de intentar boicotear su gobierno y de haber comenzado a delinear una estrategia de desgaste en su contra mucho antes de lo que el mandatario había imaginado. En diálogo con el medio español El Debate, una conversación que tuvo lugar el 27 de marzo pero que se publicó recién este domingo, el jefe de Estado respondió a versiones que circulaban en España sobre un supuesto intento de sectores disidentes del partido de ultraderecha Vox, en particular vinculados a uno de sus fundadores, Javier Ortega Smith, para afectar su participación en el Madrid Economic Forum junto a aliados locales. “A la luz del comportamiento de Victoria Villarruel no me sorprende que pudiera haber ocurrido algo así”, sostuvo Milei, y añadió: “Digo, que haya intentado boicotearme, traicionarme y que me cancelaran. Ahora, lo que sí me sorprende es que estas cosas ella ya las venía pergeñando desde el año 2021”. El mandatario precisó que creía que el distanciamiento era “algo relativamente nuevo” y que se había manifestado a partir del frustrado intento de firmar el Pacto de Mayo, pero la revelación de una presunta planificación previa lo llevó a modificar su percepción.
El propio Milei reconstruyó los episodios que, a su juicio, marcaron el quiebre en la relación con quien fuera su compañera de fórmula. Recordó que la demora en la sanción de la ley de Bases en el Senado obligó a postergar la firma del acuerdo, originalmente prevista para el 25 de mayo, hasta el 9 de julio. Aquel día, según relató el Presidente, Villarruel argumentó que no participaría del acto porque se sentía mal, aunque al día siguiente “estaba espléndida en el desfile”. Ese gesto, interpretado en la Casa Rosada como una provocación, habría sido el puntapié inicial de un comportamiento que luego se profundizó. A partir de entonces, aseguró Milei, la titular de la Cámara alta “se empezó a juntar con gente verdaderamente complicada” y comenzó “a rendir tributo a Isabel Perón”, en clara alusión al encuentro que Villarruel mantuvo en octubre de 2024 con la expresidenta María Estela Martínez de Perón y a la posterior inauguración de un busto en su honor en el Senado. Para el mandatario, esos gestos no son inocentes sino una provocación directa contra la línea ideológica de su gobierno. Además, cuestionó al círculo íntimo de la vicepresidenta, al que acusó de proferir “insultos y aberraciones” contra la gestión libertaria, un entorno que, según deslizó, alimenta la desconfianza dentro del oficialismo.
La entrevista concedida al medio español no solo profundizó las grietas internas sino que también puso en evidencia la creciente autonomía política que Villarruel ha construido en los últimos meses, un movimiento que el Presidente interpreta como parte de un plan de largo aliento. “Lo que me sorprende es que ya lo estuviera pergeñando desde hace tantos años. Es más, me sorprenden las reflexiones que hace sobre que yo le hacía daño a la libertad”, expresó Milei, visiblemente molesto por las versiones de un complot que habría incluido contactos con disidentes de la derecha española. Cabe recordar que el vínculo del mandatario argentino con el líder de Vox, Santiago Abascal, es fluido y público, al igual que su cercanía con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a quienes Milei definió como “personas respetables, honorables y que tienen claro lo que requiere la solución que implica salir del socialismo”. En las antípodas ubicó a la diputada Cayetana Álvarez Toledo, de quien dijo tener “la peor de las opiniones desde lo humano” por haber realizado, según afirmó, declaraciones injuriantes contra su persona durante la campaña electoral de 2023.
Durante los primeros meses de gobierno, la mayor incomodidad en las encuestas para Javier Milei era que lo superara en imagen Victoria Villarruel.
— Eduardo Paladini (@EduardoPaladini) April 6, 2026
Ahora hacen ruido los sondeos que ubican en esa posición a Patricia Bullrich.
El mandatario aprovechó la misma entrevista para elogiar al presidente estadounidense Donald Trump, a quien calificó como “el mejor presidente de la historia de los Estados Unidos”, y al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, a quien definió como “una de las personas más inteligentes que conocí en mi vida”. También mencionó con admiración al premier húngaro Viktor Orbán y a la primera ministra italiana Giorgia Meloni, en una serie de declaraciones que refuerzan el alineamiento internacional de su gestión. Mientras tanto, en el plano doméstico, la interna oficialista no da tregua. Las apariciones públicas conjuntas entre Milei y Villarruel se volvieron excepcionales y, cuando ocurren, suelen estar teñidas de una frialdad que ya es moneda corriente en los pasillos de la Casa Rosada. Un año después del desfile militar del 9 de julio de 2024, donde ambos compartieron un tanque, la imagen fue radicalmente opuesta: el Presidente canceló su viaje a Tucumán por problemas climáticos y la vicepresidenta asistió sola, con un “¿Cómo no estar acá y venir a hacerme parte con el pueblo tucumano?” que sonó como un guiño a su propio proyecto. La grieta, dentro del espacio que alguna vez se presentó como un bloque monolítico, parece ensancharse sin retorno.