22 Jun 2026

Máximo reclama unidad desde el mismo micrófono del que expone la interna

En el acto por la injusta proscripción de Cristina, el líder de La Cámpora volvió a cuestionar al gobernador. El mismo día se conoció un video de Jesica Cirio con fajos de dólares que reavivó un episodio incómodo para el hijo la ex presidenta: ser responsable de ponerle a Insaurralde como Jefe de Gabinete a Kicillof.
Máximo reclama unidad desde el mismo micrófono del que expone la interna

Máximo Kirchner encabezó este sábado un acto en Parque Lezama al cumplirse un año de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner, y lo que iba a ser un reclamo por su libertad terminó convertido en una nueva embestida contra Axel Kicillof. El diputado fue el único orador y no necesitó dar nombres: “Los que todos los días hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está y si necesita algo, esa es la verdad”. La referencia al gobernador bonaerense fue directa, y dejó en evidencia que el llamado a la unidad que el kirchnerismo repite en público convive con un fuego interno que no para de avivarse.

Máximo reclama unidad desde el mismo micrófono del que expone la interna

El mismo día que Máximo reclamaba por Cristina, empezó a circular un video de Jesica Cirio, ex esposa de Martín Insaurralde, en el que se la ve manipulando fajos de dólares en una casa. Las imágenes volvieron a poner en escena un episodio que el kirchnerismo nunca se ocupó de explicar. Insaurralde era un hombre de máxima confianza de Máximo y de la propia Cristina, y fueron ellos quienes presionaron a Kicillof para que lo aceptara como jefe de Gabinete bonaerense en 2021. El gobernador no quería: en ese lugar estaba Carlos Bianco, su mano derecha, a quien pretendía sostener. Pero la presión del cristinismo fue tan intensa que Kicillof terminó cediendo.

Máximo reclama unidad desde el mismo micrófono del que expone la interna

Un año y medio después, en septiembre de 2023, se filtraron las fotos de Insaurralde en un yate de lujo en Marbella junto a una modelo. El escándalo fue inmediato y el entonces jefe de Gabinete tuvo que renunciar en cuestión de horas, aunque el costo político lo pagó sobre todo Kicillof, que quedó asociado a una imagen de ostentación incompatible con el discurso de su gobierno. Ahora, con la difusión del video de Cirio, el episodio vuelve a tener vigencia y expone una dinámica conocida: el kirchnerismo impone nombres, después no se hace cargo de las consecuencias, y mientras tanto le exige unidad a quienes tuvieron que bancarse el desgaste.

Máximo reclama unidad desde el mismo micrófono del que expone la interna

En el acto de Parque Lezama, Máximo pidió “una candidata y no candidatos por default” y defendió la conducción de Cristina al sostener que “está muy claro quién debe conducir este proceso político”. Detrás suyo estaban Wado de Pedro, Juliana Di Tullio, Amado Boudou, Mayra Mendoza y Guillermo Moreno, entre otros. Kicillof no fue. Tampoco subió al escenario nadie de peso de su espacio: Gabriel Katopodis caminó entre la gente y Mariano Cascallares hizo una aparición breve. La tregua que había asomado dos semanas antes, cuando la muerte del Indio Solari los obligó a coincidir en el velatorio, ya quedó completamente archivada.

La interna no da tregua, y lo que el acto del sábado dejó a la vista es un método que se repite: el kirchnerismo reclama unidad y al mismo tiempo somete a sus propios aliados a exigencias que después nadie reconoce como propias. El caso Insaurralde es el ejemplo más claro. Máximo Kirchner nunca explicó por qué forzó a Kicillof a aceptar en un cargo clave a alguien que luego quedó envuelto en un escándalo de ostentación, ni se hizo cargo de haber puesto al gobernador en una posición que terminó dañando a su gestión.