A dos años de los comicios presidenciales, el debate sobre la estrategia electoral del peronismo expone las grietas internas que atraviesan al principal espacio opositor. El diputado nacional Máximo Kirchner encendió la discusión durante una recorrida por la provincia de Santa Fe, al rechazar de plano la conformación de un frente político cuyo único eje articulador sea la confrontación con el gobierno de Javier Milei. “Planteamos que no sirve destruir al adversario para ganar una elección. Y es uno de los dramas que tiene la Argentina. Hay que construir una opción diferente. Por eso, cuando hablan del frente anti-Milei, no me convence”, afirmó en declaraciones al diario La Capital. El líder de La Cámpora advirtió que reducir la propuesta opositora a un mero rechazo al oficialismo implica “un reduccionismo enorme” que desaprovecha la capacidad del movimiento para generar ideas y administrar el Estado. “No me interesa destruirlo, me interesa que en la elección juntemos más votos y, cuando seamos gobierno, estemos a la altura de la circunstancia”, insistió. En paralelo, volvió a ubicar a su madre, la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner, como la principal carta electoral del espacio para 2027, pese a su inhabilitación judicial por la causa Vialidad. “Cristina es la primera candidata porque no hay quién le gane en una interna. Hace seis meses que simplemente tuitea y, aún así, sigue teniendo el reconocimiento del pueblo argentino. Si no logramos romper la proscripción, deberemos buscar quién exprese esos intereses de la mejor manera y despierte confianza”, sostuvo.
Las declaraciones del diputado no fueron casuales: se produjeron el mismo viernes en que el gobernador Axel Kicillof conducía su primera reunión del Consejo del Partido Justicialista bonaerense, luego de que Máximo Kirchner le cediera la conducción del PJ provincial. El mensaje del legislador buscó marcar diferencias con el sector del mandatario provincial, que impulsa un armado más amplio que trascienda al peronismo. La respuesta del entorno de Kicillof llegó apenas tres días después, a través de dos de sus ministros más influyentes. El jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, fue contundente: “Con el núcleo duro no ganamos”. Durante una conferencia de prensa en la Gobernación, Bianco afirmó que la primera condición para construir una alternativa electoral debe ser la oposición a las políticas de Milei, aunque admitió que el nombre del frente es lo de menos. “A mí me da más o menos igual cuál sea el nombre o las características, pero tiene que ser un frente, que si querés no lo llamemos ‘anti Milei’, pero que se oponga a Milei”, sostuvo, y agregó que ese frente debe ser “lo más amplio posible”, con consensos básicos en defensa de la democracia, los derechos humanos, la producción nacional, la ciencia y las universidades públicas. “Si es así, bienvenidos entonces y sentémonos a dialogar para armar ese frente ‘anti Milei’, ‘por la esperanza’, ‘por el futuro’, ‘por el derecho al futuro’ —dijo Bianco—, pero me parece que es necesario para ganar la elección el año que viene porque con un núcleo duro no la vamos a ganar”. Por su parte, el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, reconoció que la experiencia del Frente de Todos “terminó resultando una decepción para la ciudadanía”, pero advirtió que “por una cuestión de aritmética electoral es imposible ganar si no se convoca a un conjunto de fuerzas”. De esta manera, quedó en evidencia la tensión entre quienes apuestan a una construcción programática más identitaria y aquellos que priorizan la amplitud electoral como única vía para destronar al oficialismo libertario.