07 Jul 2026

Máximo Kirchner insiste con la interna y ataca a Kicillof

La Cámpora aprieta, Kicillof pone las energías en la gestión y en la pelea contra Milei. Mientras el kirchnerismo duro redobla los ataques y lanza acusaciones para desgastar al único candidato potable, el gobernador bonaerense insiste en no responder a las provocaciones de Máximo.
Máximo Kirchner insiste con la interna y ataca a Kicillof

La interna del peronismo se tensó al máximo en las últimas horas con una ofensiva coordinada del kirchnerismo duro contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, mientras el mandatario provincial insiste en bajar el tono del conflicto y concentrar todos sus cañones en la figura de Javier Milei. Lo que quedó claro es que, por orden y con el guión supervisado por Máximo Kirchner, una decena de referentes de La Cámpora salió en manada a instalar la idea de que “el poder económico” ya tiene su candidato dentro del peronismo (en clara alusión a Kicillof) y que buscan “proscribir el apellido Kirchner” de cara a 2027. La movida tuvo una sincronización perfecta: Eduardo “Wado” de Pedro, Mayra Mendoza, Mariano Recalde, Rodolfo Tailhade, Fernanda Raverta, María Teresa García, Lucía Cámpora y otros dirigentes repitieron como un coro la misma letanía, cada uno con sus matices pero con un mensaje unívoco que apunta a un mismo objetivo: marcarle la cancha al gobernador y dejar en claro que el liderazgo del espacio no se negocia.

Máximo Kirchner insiste con la interna y ataca a Kicillof

Mientras los camporistas redoblaban la apuesta con declaraciones que hablan de “apellidos peligrosos” y de una “mafia” judicial y mediática que quiere condicionar la oferta electoral, del lado de Kicillof la consigna fue radicalmente opuesta. Según trascendió en su entorno, el gobernador bajó una orden clara a su tropa: no responder a las “provocaciones” del ala dura kirchnerista y poner toda la energía en la discusión política con el presidente libertario. La estrategia es clara: mostrar que el verdadero adversario está en la Casa Rosada, no en las propias filas. En el cónclave que el Movimiento Derecho al Futuro tuvo hace unos días en La Plata, Kicillof insistió en que 2026 “no es momento de candidaturas” y dejó abierta la puerta a una eventual interna, pero siempre con la mirada puesta en construir una alternativa que le pueda ganar a Milei. Incluso dio un giro inesperado al reivindicar las PASO, ese mecanismo que el año pasado había impulsado suspender en la provincia, y lo justificó justamente como una herramienta para articular una oposición fuerte contra el gobierno nacional, algo que, según él, Milei quiere evitar a toda costa.

Lo curioso es que, mientras Máximo Kirchner insiste con profundizar la grieta interna, Kicillof se niega a entrar en ese juego. El gobernador parece convencido de que el desgaste de una pelea pública con el kirchnerismo solo beneficiaría al oficialismo libertario, y por eso prefiere hacerse el distraído y seguir construyendo su propio armado territorial con intendentes, ministros y sindicalistas. Pero la realidad es que la interna ya está instalada y difícilmente pueda ignorarla. En el peronismo ya se especula con varios escenarios para 2027: una candidatura de Cristina Fernández de Kirchner con un compañero de fórmula leal, o que si la Justicia la inhibe, ese compañero termine encabezando la boleta. Mientras tanto, algunos gobernadores como el riojano Ricardo Quintela intentan bajar la espuma y rechazaron la calificación de “traidor” que algunos camporistas le endilgan a Kicillof: “Nunca estamos exentos de equivocarnos, pero bajo ningún punto de vista para traicionar a un compañero”, dijo, confiado en que el vínculo entre el gobernador y Cristina se va a recomponer.

Máximo Kirchner insiste con la interna y ataca a Kicillof

Pero el escenario se complica aún más porque la tensión no es solo entre La Cámpora y el kicillofismo. Por un lado, un grupo de diez intendentes del conurbano se reunió en Ezeiza para erigirse como una especie de “cuarta pata” del peronismo bonaerense, sin alinearse ni con uno ni con otro. Por otro lado, en la Legislatura provincial, un cruce entre el ministro Carlos Bianco y el senador Mario Ishii por proyectos de emergencia alimentaria expuso las dificultades para mantener la tregua que Kicillof intenta imponer. Y para sumar más ruido, referentes como Sergio Berni se plantaron con un discurso de confrontación abierta (“soy un soldado, vamos al frente”), mientras que Julio Bárbaro pidió directamente “sacar a Cristina” y otros como Juan Manuel Abal Medina y Felipe Solá apuestan por una gran PASO para dirimir las diferencias. Con Milei de fondo y el peronismo en ebullición, la pregunta que queda flotando es si Kicillof podrá sostener su apuesta por la oposición externa mientras el kirchnerismo duro no le da tregua en el frente interno.