Mientras la Casa Rosada intenta esquivar escándalo tras escándalo y la gestión muestra signos de estancamiento, Mauricio Macri se calza la pilcha de campaña y arranca la semana que viene una gira por el interior. El líder del PRO visitará el 17 de abril Chaco y Corrientes, con paradas obligadas en las gobernaciones de Leandro Zdero y Juan Pablo Valdés. No es cualquier cosa: el ex presidente busca darle volumen a su construcción federal después del relanzamiento que hizo en Parque Norte, donde ya adelantó que el espacio necesita dar “el próximo paso”. La recorrida incluye reuniones con militantes y dirigentes locales, y se lee como un guiño directo a la UCR, esa vieja alianza que años atrás le allanó el camino hasta la Rosada.
Pero antes de salir, Macri tendrá una parada más urbana. Este lunes será la cara visible en la cena anual de la Fundación Pensar, el think tank que organiza María Eugenia Vidal. Allí se esperan más de 400 dirigentes, empresarios y referentes del espacio, y circula la versión de que habrá un invitado internacional de peso, como el año pasado con el entonces presidente uruguayo Luis Lacalle Pou. “El próximo paso se construye desde cada provincia”, repite el ex mandatario en un video que ya circula por el PRO chaqueño, mientras confirma que en Resistencia lo acompañarán operadores de su riñón como Ezequiel Sabor, Humberto Schiavoni, el legislador porteño Darío Nieto y la diputada correntina Sofía Brambilla, entre otros.
El gobernador Valdés no disimula la sintonía. “Nosotros somos aliados hace mucho tiempo, la UCR y el PRO en Corrientes; y no es la primera visita de Mauricio Macri, como presidente ha tenido nueve visitas y desde que dejó de serlo creo que esta es la tercera. Vamos a recibirlo como corresponde y seguramente se hablará de política, de la cuestión nacional y la cuestión provincial”, dijo. Y remató: “Para nosotros es un gusto recibir al expresidente de la nación del espacio que habíamos conformado, que era Juntos por el Cambio, y Mauricio Macri sin duda es el líder político de Juntos por el Cambio”. Palabras mayores, sobre todo en un momento donde la oposición todavía no encuentra el encaje perfecto.
El operativo de Macri no es capricho. El PRO está complicado para mantener su estructura en provincias clave como Córdoba y Tucumán, donde hay procesos de intervención interna y, en el caso cordobés, dirigentes cercanos a Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta se quedaron con el partido a nivel provincial. Eso le reduce poder a Macri en un distrito fundamental. Pero el ex presidente cree que el escenario cambió: la caída de la imagen de Milei en las encuestas, las denuncias judiciales contra gente de su entorno y la parálisis del consumo le abren una ventana. Por eso, además, el macrismo ya activó conversaciones con Larreta para una posible PASO que unifique el voto no peronista en la Ciudad bajo el ala de Jorge Macri, ante el avance de Karina Milei en ese distrito.
Eso sí, no todos los radicales cantan la misma canción. Que el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro tenga buena relación con Macri y hasta se comuniquen por videollamada no significa que la UCR entera vaya a alinearse atrás del líder del PRO. En el propio partido amarillo lo admiten sin vueltas: “Si Pullaro usa la figura de Macri para posicionarse está perfecto, es parte del juego, es fair play”. Por lo pronto, el ex presidente prefiere mirar desde lejos el fragor libertario. “La postura que tiene es la de observar una situación delicada por varios factores; sabe que ante cualquier cosa que diga pueden haber muchos que comenten, y eso es lógico, entendible”, confió un dirigente de su entorno.
En el Congreso, la bancada macrista que comanda Cristian Ritondo ya tomó distancia: no piensan inmolarse por el Gobierno ni en la reforma de la Ley de Glaciares ni en el escándalo que salpica al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sobre los créditos del Banco Nación a funcionarios, fueron claros: “Si existió una irregularidad lo tiene que determinar la justicia y sancionar a los culpables. Por ahora la información que circula es imprecisa”. Y en paralelo, trabajan en una agenda legislativa propia, con proyectos vinculados a producción y desarrollo tecnológico, para no quedar atados a las reformas de primera generación que impulsa Milei. Macri lo había resumido en su última aparición pública del 19 de marzo: “No venimos a cuestionar el rumbo, venimos a completarlo, somos el próximo paso. Siempre fuimos mejores constructores que destructores. Tenemos diferencias (con Milei) y las hemos expresado y las vamos a expresar cada vez que haga falta. Pero nuestra prioridad fue y va a ser el cambio”.