Tras una victoria arrolladora en las elecciones bonaerenses, el peronismo enfrenta una nueva etapa marcada por tensiones internas que el resultado electoral no logró disipar. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, referente de La Cámpora, se encargó de relativizar el éxito estratégico del gobernador Axel Kicillof, insistiendo en que hubiera sido “mejor todo junto en octubre”. Aunque reconoció que, con el resultado puesto, el desdoblamiento salió bien, Mendoza argumentó que un comicio unificado habría ofrecido más claridad, evitado la sobreposición de campañas y consolidado una narrativa única. Esta postura reaviva las fricciones, que trascienden lo electoral y se enmarcan en una disputa por la conducción del movimiento.
El malestar del sector kirchnerista se hizo evidente en los festejos del triunfo. Mientras la militancia coreaba cánticos pidiendo “la conducción” para Kicillof e incluso auspiciando una candidatura presidencial, la presencia de los líderes de La Cámpora fue tangencial. Máximo Kirchner, presidente del PJ bonaerense, brilló por su ausencia en el búnker de La Plata, donde se le había reservado un espacio. En cambio, su lugar fue ocupado por enviados como Mayra Mendoza y Facundo Tignanelli.
#FuerzaPatria #EleccionesEnPBA 🗣️ Un palo de Mayra Mendoza a Kicillof reaviva la interna peronista
— ANDigital (@ANDigitalOK) September 9, 2025
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La pulseada por el relato del triunfo fue inmediata. Mientras Kicillof agradeció a Cristina Kirchner, a quien consideró “injustamente condenada”, los gestos hacia San José 1111 se vieron empañados por la reacción del entorno cercano a la Cristina. El PJ bonaerense publicó un comunicado en redes durante la madrugada posterior a la elección donde eludió mencionar al Gobernador, dedicando el reconocimiento a la militancia. Por su parte, la ministra de Cultura Florencia Saintout, allegada al kirchnerismo, destacó el triunfo en La Plata refiriéndose a ella como “la ciudad de Cristina”, en un silencio sobre Kicillof que resultó elocuente e incómodo.
El objeto más pesado del universo es menos pesado que Mayra Mendoza pic.twitter.com/oFTr3JI3ub
— Nacho (@nacho__is) September 11, 2025
El “método Axel” resultó clave para el triunfo. Kicillof combinó una gestión visible con fuerte presencia en el interior provincial, obras en caminos rurales, una banca pública activa y la decisión estratégica del desdoblamiento electoral. Esta jugada permitió que la boleta bonaerense hablara de temas locales sin quedar atrapada en la espuma nacional, logrando incluso un rendimiento sorprendente en distritos históricamente refractarios al peronismo. Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad y uno de los operadores clave del Gobernador, sintetizó: “El triunfo ordena pero no borra las diferencias. Se ganó porque hubo lista conjunta y trabajo de territorio; ahora es más sencillo encausar el debate”.
En paralelo, Sergio Massa y el Frente Renovador observan la escena, preparan su congreso y recuerdan que su estructura territorial es decisiva para fiscalizar y movilizar en el “último kilómetro” de la campaña nacional de octubre. Massa no cuestiona el liderazgo de Axel en la Provincia, pero pide tener una ficha propia en la contienda nacional, actuando como un contemporizador con “plan propio”.
El peronismo bonaerense ganó haciendo peronismo de manual: con obra, presencia estatal y enfrentamiento frontal al gobierno de Milei. Sin embargo, la pregunta que flota en el ambiente es si la victoria fue “anti-Milei” o “pro-Axel”. Desde La Cámpora envían un mensaje claro: “No se la crea, 2027 está lejos”, advirtiendo contra cualquier coronación temprana. El desafío ahora para el dispositivo que lidera Kicillof será administrar los egos y sentar a todos en la misma mesa, aprovechando el capital político de una gestión que se ve y que, bien administrado, puede proyectarse a octubre sin caer en el autoboicot.