11 Sep 2026

Las mil caras de Sergio Massa

El exministro de Alberto reapareció en un homenaje a José Manuel de la Sota y en una juntada con intendentes. ¿Va otra vez por la Presidencia? ¿Alfil del círculo rojo, de Cristina o de la unidad? ¿Cómo está la relación con Kicillof?
Las mil caras de Sergio Massa

Después de casi tres años de perfil bajo, Sergio Massa volvió a mostrarse en público y lo hizo con dos movimientos que, leídos juntos, dicen bastante sobre lo que busca. El martes participó del homenaje a José Manuel de la Sota en el hotel Savoy, donde compartió escenario con Martín Llaryora, Juan Schiaretti, Gerardo Zamora y Carlos Bianco, y después se fue a San Fernando para una cena a puertas cerradas con la llamada Liga de Intendentes que se estiró hasta la madrugada. En ambos lugares repitió la misma idea: “Lo que tenemos que promover es la unidad con competencia”. Traducido: PASO para dirimir candidaturas, pero dentro de un acuerdo que evite que el peronismo se parta antes de 2027. El envión lo sintió tras el triunfo en Marcos Juárez, esa localidad cordobesa que fue el kilómetro cero de Juntos por el Cambio y que ahora quedó en manos de un candidato ligado al peronismo.

Las mil caras de Sergio Massa

La cena en el Club de la Marina juntó a una docena de jefes comunales, entre ellos Federico Otermín, Nicolás Mantegazza, Gastón Granados, Marisa Fassi, Federico Susbielles, Mariel Fernández, Gustavo Menéndez y Federico Achával, con Juan Andreotti como anfitrión. La Liga quiere plantarse como un espacio propio, por fuera del tira y afloja entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner, y no descarta una primaria presidencial entre el gobernador y Massa. “Nosotros queremos que haya una unidad, pero con competencia”, resumieron. Los intendentes llevaron además su preocupación por la ley que limita las reelecciones a dos mandatos: “Yo no voy a cambiar de opinión”, les dijo el exministro, aunque les garantizó que “tampoco voy a ser un obstáculo” y les sugirió mirar con atención lo que haga la Corte Suprema, que tiene a estudio el caso de Gildo Insfrán en Formosa. En la mesa también se habló de la sucesión bonaerense: Andreotti quiere competir y Sebastián Galmarini suena como otra carta del massismo.

El operativo clamor viene en paralelo. Plenarios territoriales, encuentros de mujeres y jóvenes y dirigentes que lo nombran sin vueltas: Carlos Puglelli lo definió como “un actor clave en esa consolidación de la unidad” y Alexis Guerrera arriesgó que “era con inflación pero con las heladeras llenas”. Massa, mientras tanto, no se define. Cuando le preguntan por su futuro, contesta que “mi lugar es una cuestión a decidir” y deja una frase que sus interlocutores repiten: “Aprendamos de lo que salió mal”. Cerca suyo aclaran que no habrá definiciones fuertes hasta el año que viene y lo grafican con una metáfora futbolera: “Sergio está jugando de 5 por la unidad del peronismo, te barre la cancha, releva todos los espacios, pero no se va a poner la 10 al menos hasta el año que viene cuando esté todo más ordenado”.

Las mil caras de Sergio Massa

El telón de fondo es una interna que, parafraseando a Fidanza, camina sobre un equívoco: Cristina Kirchner ve en Kicillof a un traidor, pero buena parte de su electorado lo imagina como heredero natural, con encuestas que lo miden cerca del 35 por ciento. “Ese fenómeno de Axel visualizado como su más fiel heredero político e ideológico explica porque Cristina quiere matarlo. Si Axel es presidente le come toda su base electoral”, razona un dirigente. Massa, en cambio, mantiene con Cristina y Máximo un vínculo mucho más fluido que con el gobernador, y en el kirchnerismo ya suenan Wado de Pedro como alternativa “pura” y Zamora como posible armador de gobernadores. Todo esto ocurre mientras el Congreso discute el endeudamiento de las familias, las obras públicas siguen paralizadas y el consumo no levanta, datos que en el conurbano se sienten puertas adentro y que explican por qué el peronismo apura la rosca por la unidad antes de que el calendario electoral se ponga pesado.