18 Ene 2026

Las contradicciones detrás del viaje libertario a China

Una comitiva compuesta exclusivamente por legisladores de La Libertad Avanza y el PRO regresó de Beijing bajo un manto de dudas sobre quién costeó la escapadita. Entre las visitas a Huawei y los acuerdos por el trigo, el gobierno queda atrapado en una encrucijada ética y geopolítica difícil de disimular.
Las contradicciones detrás del viaje libertario a China

La reciente travesía de una delegación de legisladores oficialistas y sus aliados del PRO hacia la República Popular China ha desencadenado un vendaval de cuestionamientos en el ámbito parlamentario, no solo por el marcado hermetismo que rodeó la misión, sino también por las profundas contradicciones geopolíticas que la envuelven. Según consignó el medio Tribuna de Periodistas, la orden desde la Casa Rosada fue mantener el periplo bajo un estricto secreto, una estrategia de discreción que se desmoronó rápidamente cuando la información comenzó a circular en las plataformas digitales. El contingente estuvo liderado por la diputada bonaerense Juliana Santillán, presidenta del Grupo Parlamentario de Amistad con el gigante asiático, y contó con la presencia de Mariano Campero, Álvaro Martínez, Guillermo Montenegro, María Cecilia Ibáñez y María Fernanda Araujo por La Libertad Avanza, además de los representantes del PRO Emmanuel Bianchetti y Martín Ardohain.

El eje de la polémica se centró en la financiación de los traslados y la estadía, especialmente tras las afirmaciones de la periodista Silvia Mercado, quien sostuvo que los gastos fueron cubiertos por la Presidencia de la Cámara de Diputados mediante un procedimiento de carácter reservado. Ante estas aseveraciones, el titular del cuerpo, Martín Menem, ensayó una desmentida categórica a través de la red social X, donde calificó los reportes de “mala fe” y aseguró que el Estado argentino no realizó erogación alguna. En una línea similar, Santillán afirmó que “los pasajes fueron cubiertos por el Departamento de Relaciones Exteriores de China como lo hacen con otras delegaciones del mundo” y remarcó que “no hubo viáticos de la Cámara de Diputados”. No obstante, la controversia sumó un nuevo matiz cuando, tal como publicó el medio LPO, se vinculó directamente a la tecnológica Huawei con el pago de los pasajes, situando a la comitiva en la sede mundial de la firma en Shenzhen.

Esta vinculación con Huawei resulta especialmente sensible en el marco de la estrategia de Washington para limitar la influencia tecnológica de Beijing en la región. De acuerdo con la información de LPO, la visita podría dejar a los participantes “objetivamente en una situación de delitos de dádivas internacionales”, considerando que estos mismos legisladores respaldaron en 2024 un convenio fiscal que beneficia a diversas entidades estatales y financieras chinas, como el ICBC y el Fondo para la Ruta de la Seda. Esta situación reaviva los fantasmas de una gira previa realizada en diciembre de 2024, donde, según revelaron fuentes vinculadas a aquellas conversaciones, la Cámara habría financiado los pasajes de manera indirecta a través de viáticos y reintegros en efectivo para evitar dejar registros de transferencias oficiales, una modalidad que se habría repetido bajo un esquema de disimulo institucional.

Las contradicciones detrás del viaje libertario a China

Más allá de las sombras administrativas, la delegación cumplió con una agenda comercial intensa que incluyó encuentros con la estatal COFCO International Ltd., firma que recientemente concretó la adquisición de 65 mil toneladas de trigo argentino, un movimiento interpretado como un giro político de China en medio de su disputa económica con los Estados Unidos. Según explicó Mariano Campero, el viaje permitió abordar asuntos estratégicos vinculados a la exportación de carne, soja y menudencias, además de gestionar la reapertura del mercado avícola, clausurado en agosto de 2025 tras un brote de gripe aviar en territorio bonaerense. “Fue un viaje de altísimo nivel”, destacó el legislador, quien subrayó el potencial de la tecnología asiática para potenciar la producción local, en un reconocimiento implícito del valor de un socio comercial al que el presidente Javier Milei había fustigado con retórica ideológica en el pasado.

La ausencia total de representantes de la oposición en esta misión parlamentaria, a diferencia de la pluralidad exhibida en el viaje de finales de 2024, ha sido interpretada por diversos sectores como una maniobra para evitar filtraciones y críticas internas ante un giro diplomático que parece incomodar al núcleo duro del gobierno. Mientras el discurso oficial pregona un alineamiento incondicional con las potencias occidentales, la realidad productiva empuja a los cuadros oficialistas hacia Oriente. Uno de los miembros de la comitiva admitió, en diálogo con medios nacionales, que el nivel de desarrollo observado en China “te vuela la cabeza” y reconoció que el país no puede permitirse quedar rezagado frente a una potencia que se encamina a liderar el comercio global en la próxima década. Esta encrucijada deja al mileísmo atrapado entre sus compromisos políticos en el Norte y la dependencia económica de un mercado oriental que, a pesar de los desplantes diplomáticos, parece dispuesto a ejercer una paciencia infinita.