La inminente salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia, prevista para después del discurso de apertura de sesiones ordinarias que brindará Javier Milei en el Congreso, destapó una lucha sin cuartel entre los sectores que disputan el control del gabinete y, con ello, la posibilidad de influir en causas judiciales sensibles para la Casa Rosada. El funcionario, uno de los tres ministros que permanecían en el cargo desde el inicio de la gestión libertaria junto a Luis Caputo y Sandra Pettovello, había intentado renunciar en octubre pasado, pero tanto el Presidente como su hermana Karina le pidieron que continuara. En aquel momento, el propio Cúneo Libarona se había fijado un plazo hasta abril para permanecer al frente de la cartera, aunque ahora los tiempos se aceleraron y su reemplazo se convirtió en el primer gran desafío político que deberá resolver el jefe de Estado en este nuevo año legislativo.
La definición del sucesor del ministro saliente, que planea retomar su actividad académica como decano de la Facultad de Derecho de la Universidad del Museo Social, está completamente atravesada por la interna que enfrenta al asesor presidencial Santiago Caputo con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y sus socios políticos, los hermanos Menem. Tal como reveló el portal LPO, el procurador porteño Juan Bautista Mahiques, hijo del camarista Carlos Mahiques, emerge como la principal apuesta del espacio que lidera la hermana del Presidente para quedarse con el control total del ministerio. Mahiques habría puesto como condición para asumir el cargo contar con manos libres para conducir la cartera y que Santiago Viola, un hombre de confianza de Karina Milei vinculado al mundo judicial de raíz radical que responde al exsenador Daniel Angelici, sea designado como su viceministro y delegado del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura. Esta jugada representa un golpe directo a Santiago Caputo, que hoy concentra ambos espacios en la figura de Sebastián Amerio, su amigo personal y actual viceministro, quien en reiteradas oportunidades habría rechazado la posibilidad de ascender a la primera línea del ministerio.
El telón de fondo de esta negociación, según las mismas fuentes, incluye diálogos complejos que vinculan la sucesión en el gobierno porteño con el futuro de dos causas judiciales que generan extrema preocupación en los hermanos Milei: la investigación por el escándalo de la criptomoneda Libra y la causa Andis. En esas conversaciones aparece con frecuencia el nombre de Juan Manuel Olmos, socio de Angelici en la administración de la justicia local, y también se barajan distintas alternativas para la jefatura de Gobierno de la Ciudad, desde la reelección de Jorge Macri hasta una eventual candidatura de Manuel Adorni, en un tablero donde Karina Milei observa con atención los movimientos de sus potenciales rivales. La disputa por el ministerio también incluye una renovada presión del entorno de los Menem para desplazar de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero a Andrés Vázquez, otro hombre cercano a Santiago Caputo, lo que extremaría aún más la tensión interna y obligaría al Presidente a tomar una decisión que hasta ahora ha preferido eludir: definir la conducción política de su gobierno por encima de los deseos de su hermana y sus socios riojanos.
Ante este escenario de guerra declarada, los sectores más racionales de la administración libertaria comenzaron a impulsar el nombre de Guillermo Montenegro como una salida negociada que permita evitar una ruptura definitiva. El actual senador bonaerense, exintendente de Mar del Plata y exjuez federal, reúne según sus promotores dos atributos clave para el cargo: conoce personalmente a los jueces federales con los que compartió el fuero y posee experiencia política suficiente como para no exigir el control absoluto de la cartera. Montenegro fue acercado en su momento al mundo libertario por Santiago Caputo, aunque en las últimas semanas también habría tendido puentes con los Menem, lo que lo coloca en una posición privilegiada para actuar como unificador de las facciones enfrentadas. Su nombre cuenta además con el respaldo de un sector del karinismo al que no es ajeno el ministro del Interior, Diego Santilli, quien conoce bien los tiempos y las formas de la política tradicional.
Mientras tanto, en la Casa Rosada aseguran que el propio Cúneo Libarona dejará como legado haber impulsado la implementación del Código Procesal Penal Acusatorio en 17 provincias, además de los proyectos de ley penal juvenil junto a Patricia Bullrich, la reforma del nuevo Código Penal y los cambios en la Secretaría de Derechos Humanos y el Inadi. Sin embargo, en el gobierno también le endilgan al ministro saliente algunos traspiés significativos, como los problemas en la implementación del sistema acusatorio, las dificultades para ajustar el funcionamiento del Registro Automotor que afectaron los patentamientos y las tensiones generadas por su polémica reunión con el exagente de la CIA Tim Ballard, cuyo audio se filtró públicamente. Estas gestiones, según confiaron a Letra P fuentes al tanto de la búsqueda del reemplazante, explican en parte la demora en aceptar su renuncia, ya que necesitan tiempo para encontrar un perfil adecuado que pueda hacerse cargo de los problemas pendientes.
En la nómina de posibles sucesores, además de Mahiques, Viola y Montenegro, aparecen otros nombres que circulan con insistencia en los pasillos de Balcarce 50. El juez Mariano Borinsky, de la Cámara Federal de Casación, es promovido por el jefe de Gabinete Manuel Adorni y no sería mal visto en el gobierno para ocupar el ministerio, aunque también suena como candidato a la Procuración. El fiscal Diego Luciani, en cambio, descartó cualquier posibilidad de dar el salto a la política y aseguró a sus allegados que planea continuar en su cargo, luego de participar esta semana en Brasilia de una reunión de fiscales anticorrupción de América Latina y el Caribe representando oficialmente a la Argentina. También se mencionó a los jueces Sandra Arroyo Salgado y Carlos Stornelli, aunque en el entorno libertario desmintieron que estén siendo considerados en estas horas.
La situación se complejiza aún más porque la definición del nuevo ministro de Justicia tiene un efecto directo sobre otra negociación crucial para el gobierno: la designación de los dos miembros que completarán la Corte Suprema, que funciona con sólo tres integrantes desde diciembre de 2024 en una situación inédita para la historia nacional. Según reveló Letra P, Javier Milei ordenó a su mesa judicial postergar el envío de los pliegos previsto para marzo, tanto porque se siente cómodo con la actual composición del máximo tribunal como porque es consciente de que antes de buscar consensos con la oposición debe resolver el futuro de Cúneo Libarona. Los rumores sobre la inminente salida del ministro ponen en duda la validez de los interlocutores designados por el oficialismo para negociar con los senadores, especialmente Sebastián Amerio y Manuel Vidal, los dos hombres de Santiago Caputo que venían llevando adelante las conversaciones con gobernadores y líderes políticos con influencia en el Congreso.
En el gobierno aseguran que ya tienen dos candidatos para ocupar las vacantes en la Corte, aunque prefieren mantenerlos en reserva para evitar que la oposición los opere con antelación y para poder consensuarlos primero con los bloques dialoguistas de la Cámara alta. La intención es no repetir la experiencia fallida de Ariel Lijo, cuyo pliego fue rechazado, ni la de Manuel García Mansilla, que asumió por decreto y terminó renunciando luego de la votación en el Senado. Con 21 bancas propias después de las últimas elecciones legislativas, La Libertad Avanza elige la cautela y el diálogo, pero no en todas las áreas. Está prácticamente definido que no habrá una ampliación de la Corte ni división por salas, como había llegado a aceptarse por presión del bloque justicialista que responde a Cristina Fernández de Kirchner. “Seguimos hablando con el kirchnerismo, pero hoy no son indispensables”, aclaró un funcionario del gobierno a Letra P, en referencia a la salida de tres senadoras del interbloque peronista que acerca al oficialismo a los dos tercios necesarios para negociar la agenda judicial sin depender de la expresidenta.
Por fuera de la disputa interna de su propio gabinete, Milei tampoco tiene urgencia en la designación de los dos nuevos ministros del máximo tribunal. Según pudo saberse, el jefe de Estado está conforme con la gestión de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, con quienes habría saldado algunas de las diferencias que en el pasado lo llevaron a cuestionarlos duramente. A pocas horas del inicio de las sesiones ordinarias, la única prioridad para el Presidente durante todo el 2026 es su nuevo paquete de reformas, que ocupará el centro de su discurso ante la asamblea legislativa. La definición sobre el Ministerio de Justicia, sin embargo, se ha convertido en una prueba de fuego para la capacidad de Milei de imponer su voluntad por encima de los sectores que disputan el poder en su propia administración, en un momento en que la economía real sólo entrega malas noticias y el lujo de las internas puede convertirse en un lujo que el gobierno no está en condiciones de permitirse.