El avance de Karina Milei sobre espacios que hasta hace poco administraba Santiago Caputo se profundizó en los últimos días con una serie de movimientos que reconfiguran el mapa de poder interno en la Casa Rosada. El caso más reciente involucra a Nicolás Promanzio, un joven comunicador especializado en temas de Defensa, integrante del entorno del asesor presidencial y panelista habitual del streaming Carajo, quien finalmente no continuará asesorando al ministro Carlos Presti. Aunque su nombramiento nunca llegó a oficializarse, Promanzio había anunciado con entusiasmo a fines de diciembre su desembarco en la cartera que conduce el general en actividad, y durante varias semanas ocupó una oficina en el histórico Edificio Libertador. La versión que esgrimió el propio interesado para explicar su salida se desentiende de las tensiones políticas: “Durante el verano estuve en conversaciones con diversas personas sobre el tema y después reflexionarlo profundamente y poner todo en la balanza decidí que era mejor seguir colaborando desde afuera en mi rol de comunicador”, declaró a la prensa. Sin embargo, fuentes oficiales con despacho en el ministerio deslizaron una interpretación menos amable: el joven nunca logró hacer pie en la red de confianza del ministro y sus propuestas, demasiado ambiciosas para un área que enfrenta urgencias concretas como la recomposición salarial de las tropas o el descalabro de la obra social IOSFA, no terminaron de convencer.
El affaire Promanzio no constituye un hecho aislado, sino una pieza más en el tablero de la disputa que la secretaria general de la Presidencia libra con el consultor político. Apenas unos días antes, Karina Milei había asestado un golpe de mayor calibre en el Ministerio de Justicia, donde logró desplazar al tándem que respondía a Caputo para imponer una nueva conducción alineada a sus designios. Mariano Cúneo Libarona, el ministro saliente, pasó a ser un actor secundario en la escena: el verdadero objetivo de la operación era Sebastián Amerio, viceministro y hombre de confianza del asesor, quien se enteró de su salida en vivo mientras presidía por Zoom una reunión de la Comisión de Administración del Consejo de la Magistratura. En su lugar asumió Santiago Viola, apoderado del partido y mano derecha de la hermana del presidente, mientras que la titularidad de la cartera recayó en Juan Bautista Mahiques, un fiscal general porteño con profundos vínculos en el mundo judicial y una trayectoria que incluye el paso por el Consejo de la Magistratura como representante del Ejecutivo durante el gobierno de Mauricio Macri. Según publicó el sitio Letra P, el verdadero nexo entre Mahiques y la administración libertaria fue Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, aunque en el entorno del nuevo ministro también reconocen gestiones de Darío Wasserman, del ala karinista, y de Santiago Viola, amigo personal del funcionario desde la juventud.
SIGUEN LOS DESPIDOS
— Antiponzista (@PonzistaAnti) March 12, 2026
Echaron a @nicpromanzio del gobierno, el tuitero oficialista habia pegado carguito y tongo en el Ministerio de Defensa el año pasado, duro menos que un pedo
Del ala de Santi Caputo, el ministerio que ahora lo maneja Presti, Karinista, le dio una patada en el… https://t.co/CC2TQiPviN pic.twitter.com/buE3Li6WwU
El desembarco de Mahiques no se limitó a un simple cambio de nombres, sino que implicó una redefinición profunda de la estrategia oficial hacia el Poder Judicial. En la Casa Rosada admiten que la gestión de Santiago Caputo al frente de la relación con los tribunales no había dado los resultados esperados, y señalan como prueba las 203 ternas de candidatos a jueces confeccionadas por el Consejo de la Magistratura que permanecen cajoneadas desde hace dos años sin que el Ejecutivo las enviara al Senado para su aprobación. De allí que uno de los primeros gestos de Mahiques haya sido anunciar que se revisará cada uno de esos pliegos, en particular las 17 destinadas a cubrir vacantes en los tribunales federales de Comodoro Py, con el objetivo de destrabar un proceso que el propio gobierno reconoce como prioritario. El objetivo, según confiaron a TN, es acelerar la cobertura de más de cien cargos de jueces y fiscales que esperan tratamiento en la Cámara alta, aprovechando la nueva correlación de fuerzas surgida tras la renovación legislativa de diciembre, que le otorga al oficialismo una mayoría holgada en la Comisión de Acuerdos que preside el senador libertario Juan Carlos Pagotto.
Este reordenamiento en el área judicial se inscribe en un movimiento más amplio que, según distintas fuentes, tiene como objetivo central acotar la influencia de Santiago Caputo a su función original de estratega comunicacional y asesor creativo, despojándolo del control sobre áreas sensibles del Estado. De acuerdo con lo que trascendió en los pasillos de Balcarce 50, la secretaria general ya puso la mira en otros territorios que aún permanecen bajo la órbita del consultor, como la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), la Secretaría de Legal y Técnica, YPF y el Ministerio de Transporte. La ofensiva karinista, que en el lenguaje interno describen como “el año de Karina”, se produce en un clima de diálogo casi nulo entre ambos sectores, y aunque el presidente Javier Milei busca retener a su amigo y asesor, las señales que emite la realidad resultan contradictorias. Durante la transmisión de la apertura de sesiones ordinarias en Diputados, la edición audiovisual a cargo del equipo de Karina evitó mostrar el palco desde el que observaban Caputo y el Gordo Dan, un gesto elocuente sobre el destrato hacia el sector. En la jura de Mahiques, el saludo entre la hermana del presidente y el consultor fue frío y protocolar, en contraste con el abrazo que Milei le dispensó a su asesor, aunque algunos observadores cercanos al mandatario aseguran que ese vínculo también exhibe signos de desgaste.
En paralelo a esta ofensiva en el centro de la escena nacional, la interna se replica en otros distritos con la misma lógica. En la Legislatura bonaerense, el bloque de La Libertad Avanza se encamina hacia un recambio en su conducción. Según confirmaron fuentes parlamentarias a Letra P, Karina Milei decidió correr de la jefatura a Agustín Romo, el diputado de San Miguel que responde a Santiago Caputo y forma parte de Las Fuerzas del Cielo, para colocar al frente de la bancada a una figura del armado de Sebastián Pareja, el operador territorial de la secretaria general en la provincia. Romo, pese a su lealtad al presidente y su condición de militante de la primera hora, siempre jugó solo y no supo construir puentes con las otras tribus que componen el bloque, según admiten incluso quienes lamentan su partida. En la Casa Rosada buscan una salida elegante, que podría consistir en un cargo en el gobierno nacional, pero el mensaje de fondo resulta inconfundible: quien no se alinea con la jefatura indiscutida de Karina Milei queda automáticamente relegado a los márgenes del poder. La misma suerte corrió Nicolás Promanzio en Defensa, un espacio donde el ministro Carlos Presti respira por el tubo karinista y donde el terremoto interno se agrava por la conflictiva situación salarial de las Fuerzas Armadas y la disolución de su obra social, temas que la vicepresidenta Victoria Villarruel aprovechó para denunciar a su antecesor, Luis Petri, por “calumnias e injurias” tras las acusaciones de golpista que había lanzado el ex ministro.
La estrategia de fondo que emerge de estos movimientos revela un aprendizaje político por parte de Karina Milei: la necesidad de acordar con las corporaciones en lugar de confrontarlas, tal como ella misma habría concluido tras evaluar los magros resultados de la gestión caputista en el ámbito judicial. La designación de Mahiques, un hombre del sistema con apellido de peso en los tribunales —su padre, Carlos Mahiques, es juez de la Cámara Federal de Casación Penal y ex ministro de Justicia bonaerense—, apunta a construir puentes con una Justicia que el gobierno necesita tener de su lado si pretende avanzar con las reformas estructurales que aún tiene pendientes. En el peronismo observan con atención estos movimientos y los interpretan como un intento de blindaje político ante la compleja situación judicial que enfrenta el presidente por la causa de la criptomoneda $Libra y el escándalo en el ANDIS que salpica a la propia Karina. La llegada de Mahiques también implica un cambio de eje en la disputa interna de la Corte Suprema, donde su perfil, más cercano a Ricardo Lorenzetti que a Horacio Rosatti, podría reconfigurar los alineamientos en el máximo tribunal. El propio Mahiques se encargó de aclarar que completar el cupo de la Corte no es una prioridad inmediata, una definición que sugiere que el gobierno aprendió la lección tras el fracaso de las candidaturas de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla en 2025, cuando Santiago Caputo intentó imponer los pliegos sin siquiera sentarse a negociar con los senadores.
La mesa política del gobierno, integrada por Manuel Adorni, Karina Milei, Martín Menem, Patricia Bullrich y Eduardo “Lule” Menem, retomará sus reuniones la próxima semana para definir el cronograma de envío de reformas al Congreso y los pliegos judiciales. El nuevo ministro de Justicia podría sumarse a ese espacio para coordinar la estrategia, en lo que constituiría una señal adicional de la nueva geometría del poder. Mientras tanto, las aguas en el oficialismo continúan agitadas y la caza de brujas desatada tras la filtración del video que compromete a Adorni en un viaje en jet privado a Punta del Este no hizo más que tensar aún más la cuerda entre los sectores en pugna. La investigación del episodio, que involucra a la Policía de Seguridad Aeroportuaria y a la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, expuso la falta de coordinación y las sospechas mutuas que reinan en un gobierno donde, como admiten en privado varios de sus protagonistas, la desconfianza se ha convertido en la única moneda de cambio.