22 Nov 2025

La interna Caputo – Karina ahora se traslada a la SIDE

Santiago mandó a un hombre suyo a comunicarle a Sergio Neiffert que tenía que presentar la renuncia. Karina Milei emerge como un refugio para el titular del organismo de inteligencia. Denuncian viajes pantalla para ir a la F1 desviando fondos del organismo.
La interna Caputo – Karina ahora se traslada a la SIDE
Sergio Neiffert, Santiago Caputo y José Francisco Lago Rodríguez

La crisis en la cúpula de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) estalló de manera escandalosa el pasado 7 de noviembre, cuando una discusión en el domicilio particular de su titular, Sergio Neiffert, dejó al descubierto la fractura más severa dentro del entorno íntimo del presidente Javier Milei. El subsecretario administrativo del organismo, José Francisco Lago Rodríguez, hombre de confianza del asesor presidencial Santiago Caputo, se presentó en la casa de Neiffert en Martínez con la solicitud de su renuncia. El diálogo, que debía ser institucional, derivó en un cruce de gritos que pudo ser escuchado desde la calle. “¡Hijo de puta!”, se alcanzó a oír antes de que Neiffert, quien se encontraba en calzoncillos, expulsara a su subordinado de la propiedad. Una alta fuente del organismo calificó el episodio, sin rodeos, como “un papelón” que certificó que la relación había llegado a un punto de quiebre irreversible.

Esto es la expresión más cruda de una puja de poder que trasciende lo personal y se enmarca en la pulseada política entre Santiago Caputo y el ala denominada “karinista”, los primos Lule y Martín Menem. La SIDE, un área de extrema sensibilidad y reserva, se ha convertido en el botín de una batalla interna por el control del poder invisible dentro del Gobierno. Las diferencias entre Neiffert y Caputo, según confiaron fuentes oficiales, son inocultables: el asesor presidencial acusa al titular de la SIDE de graves fallas de gestión, mientras que Neiffert reprocha presiones políticas y un avance sobre sus dominios. Oficialmente, desde el entorno de Caputo se negó la existencia de una ruptura, calificando los rumores como “puro humo”, aunque en su círculo íntimo admiten que el cruce fue feroz y que Neiffert habría quedado “con un pie afuera”.

El deterioro de la relación se venía gestando desde hacía semanas, alimentado por denuncias formales presentadas por las diputadas Marcela Pagano y Lourdes Arrieta, ambas ex LLA, ante la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia. Las legisladoras cuestionaron viajes internacionales sin motivos claros y desbordes de gasto en la SIDE, tal como quedó registrado en las actuaciones. Estos señalamientos reforzaron la percepción de un organismo en virtual parálisis, afectado por la inexperiencia de agentes novatos y una falta de conducción clara. Un exfuncionario del área lo graficó con crudeza: “La SIDE hoy es una selva. Nadie sabe quién da las órdenes ni quién las cumple”.

En el trasfondo de esta crisis late otra disputa mayor: el enfrentamiento político entre Caputo y el karinismo por el control de áreas clave del Estado. La secretaría de inteligencia es solo una de las piezas en un tablero que incluye los ministerios de Salud y Justicia, la Anses, la DGI y el PAMI, entre otros. Según la información publicada por Pablo Ibáñez en Cenital, tras el altercado, Neiffert habría buscado y obtenido cobijo en Karina Milei, quien le habría pedido que no renunciara. Este movimiento táctico transforma su posible salida de la órbita caputista en una incorporación al ala karinista, un giro que, según analizan en La Libertad Avanza, podría permitirle conservar el cargo, aunque con un poder sustancialmente acotado y bajo la supervisión directa de la Secretaría General que comanda la hermana del Presidente.

La interna Caputo – Karina ahora se traslada a la SIDE
Sergio Neiffert, Santiago Caputo, Diego Kravetz y José Francisco Lago Rodríguez

La designación de Neiffert, que carecía de antecedentes en materia de inteligencia y llegó al puesto por su amistad con Caputo y un pasado como colaborador del ex intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, es señalada como un síntoma de la desprofesionalización del organismo. La situación se agravó con el escándalo de un viaje a Azerbaiyán de Lago Rodríguez y del director del Servicio de Inteligencia Argentino, Alejandro Colombo, que terminó asistiendo al Gran Premio de Fórmula 1 de Bakú con pasajes en primera clase pagados por el Estado. Este episodio alimentó las críticas sobre el uso de los fondos reservados y la opacidad en la gestión.

Mientras el Gobierno intenta minimizar la crisis como una “pelea de egos”, en los pasillos de la Casa Rosada reconocen una realidad más inquietante: el sistema de inteligencia del país, bajo la órbita libertaria, perdió el control político y operativo. Funcionarios que no se hablan, agentes que responden a lealtades personales y organigramas paralelos confirman un estado de colapso institucional. La pelea en Martínez terminó de sellar la sensación de derrumbe, exponiendo a la estructura más reservada del Estado como un escenario de enredos domésticos. El futuro de Neiffert se leerá en clave de alineamientos; si su pase al karinismo se consolida, podría preservar el control formal, aunque su autoridad estaría severamente limitada. Si no, la SIDE se convertirá en el primer laboratorio de una depuración más amplia en la órbita de Santiago Caputo, cuyo influjo parece debilitarse en el nuevo escenario político posterior a las elecciones del 26 de octubre.