El gobierno oficializó este martes el nombramiento de Javier Lanari como nuevo director del Banco Nación, un movimiento que se venía especulando desde hace semanas y que termina de cerrar un reacomodamiento interno en la Casa Rosada. La designación se publicó en el Boletín Oficial a través del Decreto 618/2026, con las firmas del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo. De esta manera, Lanari, que hasta hace unos días se desempeñaba como Secretario de Comunicación y Prensa, ocupará el lugar que dejó vacante Gonzalo Pascual, un abogado con una larga trayectoria en derecho bancario que había presentado su renuncia a principios de año.
Lanari no es un nombre nuevo en la gestión libertaria. Había sido el segundo de Manuel Adorni desde el arranque del gobierno, consolidándose como una pieza clave en el área de comunicación y como una persona de extrema confianza del entonces vocero y exjefe de Gabinete. Su salida de la Secretaría de Prensa se produjo una semana antes de que se confirmara la renuncia de Adorni, aunque desde entonces ya circulaba la versión de que tendría un nuevo destino dentro del organigrama estatal. Ahora, ese destino resulta ser nada menos que el directorio del banco público más importante del país, un cargo que asume con efecto retroactivo al 25 de junio y que se extenderá hasta el 4 de febrero de 2028.
Javier Lanari es licenciado en Periodismo por la Universidad del Salvador y acaba de ser designado director del Banco Nación. En su trayectoria pública aparecen los medios de comunicación, la prensa oficial y su trabajo junto a Manuel Adorni. No aparece experiencia en bancos,… pic.twitter.com/MLIuJkPG39
— Edgardo Rovira (@EdgardoRovira) July 21, 2026
Este enroque deja en evidencia un curioso cruce de roles dentro del círculo libertario: por un lado, el periodista y ex panelista de televisión, Lanari, asume un puesto clave en la banca pública sin tener experiencia previa en finanzas; por el otro, el economista Adrián Ravier, que hasta ahora se movía en el terreno de los estudios macroeconómicos, fue designado como nuevo vocero presidencial tras la salida de Adorni. Un movimiento que, para algunos observadores, funciona casi como un termómetro de cómo se reparten los lugares de poder entre los hombres de máxima confianza de Javier Milei y su hermana Karina.
Sin embargo, el ascenso de Lanari no está exento de ruido político. Su llegada al Banco Nación se da en medio de la investigación judicial que sacude a su ex jefe, Manuel Adorni, por un presunto caso de enriquecimiento ilícito. La causa, que tiene en la mira a la Justicia federal, investiga cómo el exfuncionario incorporó a su patrimonio propiedades como un departamento en el barrio de Caballito y una vivienda en el barrio privado Indio Cuá, donde habría invertido US$ 245.000 en efectivo para su refacción.
Como Adorni no podía quedar en el directorio del Banco Nación designan a Lanari, que es el cajero de Adorni.
— Fabian Ferrante (@FabianFerrante) July 21, 2026
Se te cagan de risa en la cara.
Las inconsistencias en las declaraciones juradas de Adorni llevaron a que intentara justificar su repentina solvencia con un argumento que muchos calificaron como el “milagro cripto”. Según su versión, en junio pasado rectificó sus declaraciones al afirmar poseer medio millón de dólares en efectivo provenientes de una inversión en Bitcoin de 200 mil dólares que había realizado entre 2013 y 2014, una ganancia que nunca había declarado previamente. La fiscalía, que analiza con lupa los préstamos de particulares que recibió, incluyendo de “dos jubiladas y dos policías”, no tardará en pronunciarse. Se espera que en los primeros días de agosto el fiscal Gerardo Pollicita solicite la indagatoria ante el juez Ariel Lijo.
De esta manera, y en paralelo al avance de la causa contra quien fue la principal espada comunicacional del ajuste, el gobierno parece optar por blindar a su círculo más íntimo. Lanari, que coordinó la reestructuración de los medios públicos y defendió la línea discursiva del oficialismo, ya tiene un refugio asegurado en la entidad financiera estatal. El nombramiento se da además en un contexto donde la Justicia también investiga si los gastos de Adorni tenían correlación con los ingresos declarados, un escándalo que golpeó el discurso anticorrupción de la administración libertaria.