21 Ene 2026

La batalla entre Santiago Caputo y los Menem

Otra guerra crece en las sombras dentro del oficialismo: la pulseada entre El Mago del Kremlin y los Menem por el control real del Gobierno. Tras la reforma laboral, se reactivará el conflicto por el liderazgo en La Libertad Avanza. El control de áreas clave y el Congreso expone la fractura en el núcleo duro.
La batalla entre Santiago Caputo y los Menem

La partida del presidente Javier Milei hacia el Foro Económico Mundial de Davos no sólo puso en evidencia la fractura con su vicepresidenta, sino que también destapó la caldera de una interna aún más determinante en el corazón del poder. Mientras el mandatario se encontraba en Suiza, la pulseada por el control real de la Casa Rosada entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el clan liderado por Martín y Eduardo “Lule” Menem ingresó en un nuevo capítulo de alta tensión. La decisión de que Manuel Adorni, jefe de Gabinete y figura de consenso en este conflicto, se quedara al mando operativo durante el viaje, fue el resultado directo de intensas presiones de los riojanos sobre Karina Milei. Su argumento, según trascendió en fuentes oficiales, era claro y contundente: “Hay que evitar que Santiago se quede con el Gobierno”.

Este episodio no es más que un movimiento táctico dentro de una guerra sorda que se extiende desde hace meses. Tras las elecciones, los Menem lanzaron una ofensiva frontal buscando expulsar a Caputo del núcleo duro, pero el estratega no sólo resistió sino que afianzó su control sobre áreas sensibles como la SIDE y ARCA. Su continuidad se aseguró por el respaldo directo de Javier Milei y una evaluación pragmática atribuida a su hermana Karina: “es mejor tenerlo adentro que afuera”. Sin embargo, la tregua fue siempre frágil. Un importante funcionario libertario anticipó que “en marzo vuelve el ataque de los riojanos para sacar a Santiago del Gobierno”, una vez que se concrete la sanción de la reforma laboral en las extraordinarias de febrero.

La batalla entre Santiago Caputo y los Menem

La disputa, que nació como una diferencia de criterios, escaló hasta convertirse en una lucha a cielo abierto por el control territorial y la interlocución exclusiva con el Presidente. En la provincia de Buenos Aires, la puja se materializa en la competencia entre “Las Fuerzas del Cielo”, alineadas con Caputo, y la agrupación “La Carlos Menem”, tutelada por los riojanos a través de Sebastián Pareja. Este choque de estructuras paralelas ha generado una gestión errática en el territorio, con denuncias cruzadas por el manejo de recursos de organismos como PAMI y ANSES, y ha sembrado confusión entre la militancia oficialista. La falta de una conducción unificada, según el análisis de varios observadores, desgasta la capacidad de implantación política del Gobierno en las bases.

“
en marzo vuelve el ataque de los riojanos para sacar a Santiago del Gobierno”
funcionario libertario en off
La batalla entre Santiago Caputo y los Menem

En el Congreso Nacional, la fractura también cobra un alto precio. Mientras Santiago Caputo suele actuar como el interlocutor privilegiado para sellar acuerdos técnicos de largo plazo con gobernadores y otros actores, es Martín Menem quien, desde la presidencia de la Cámara de Diputados, muchas veces termina renegociando o bloqueando esos mismos pactos. Esta duplicidad de canales y la percepción de que los compromisos asumidos con el asesor no tienen el aval definitivo de la mesa política, ha ralentizado reformas cruciales y deteriorado la relación con aliados clave, poniendo en riesgo los objetivos legislativos del oficialismo. Cerca del estratega se reconoce un cierto agotamiento ante lo que consideran un avasallamiento por parte de los Menem, quienes habrían logrado cercar al presidente en áreas claves de la administración.

La aparente calma forzada por la urgencia de la agenda legislativa en febrero es, por lo tanto, ilusoria. La interna libertaria expone una fragilidad estructural del Gobierno, donde la energía se consume en disciplinar facciones internas y consolidar posiciones de poder, en detrimento de una gestión coordinada y eficaz. La pregunta que flota en los pasillos de Balcarce 50 ya no es si el conflicto se reavivará, sino con qué intensidad lo hará en marzo y qué costo terminará pagando un oficialismo que, en plena crisis económica, no logra cerrar sus propias heridas de ambición y poder.