El presidente Javier Javier Milei recibió en la Casa Rosada el pasado 8 de enero a un grupo de creadores de contenido digital que se autodenominan soldados de la “batalla cultural” en redes sociales. Según una investigación del medio verificador Chequeado, estos influencers libertarios, cuyas comunidades van desde los 800 hasta los 500 mil seguidores, operan de manera coordinada en plataformas como Instagram y TikTok, donde se mencionan entre sí, realizan colaboraciones cruzadas y replican consignas afines al Gobierno nacional y en contra del kirchnerismo. La dinámica del grupo, lejos de ser espontánea, se organiza a través de un grupo de WhatsApp donde la mayoría de los integrantes reconoce a la comunicadora Marina Biagetti como la principal articuladora y gestora del encuentro con el mandatario.
Biagetti, colaboradora del portal La Derecha Diario y con casi 70 mil seguidores en TikTok, explicó el origen de la invitación: “Al equipo lo conoce Milei por el himno que hicimos”, en referencia a una composición musical dedicada al Presidente que se viralizó tras ser retuiteada por él mismo. El perfil de los asistentes es heterogéneo e incluye desde una docente jubilada hasta un médium autoproclamado. Entre los nombres más destacados se encuentra Graciela Travaglini, una maestra retirada con cerca de medio millón de seguidores y crítica de las políticas educativas kirchneristas; Geraldine Prais, conocida como “La Tatuada”, rescatista de animales y ex candidata a concejala por La Libertad Avanza en Esteban Echeverría; y Flavio Arenales, quien ganó notoriedad por portar el cartel “Las Fuerzas del Cielo” en el búnker de campaña de Milei, un símbolo que, según él, protegió espiritualmente al presidente de Lula da Silva.
👉Los influencers libertarios funcionan de manera coordinada: se mencionan entre sí, colaboran en publicaciones y comparten narrativas a favor del Gobierno y contra el kirchnerismo.
— Chequeado (@Chequeado) February 1, 2026
👉El grupo tiene un WhatsApp donde muchos reconocen a Marina Biagetti como líder y organizadora… pic.twitter.com/K9LzWgf6xj
La lista se completa con profesionales como el electricista y militante Juan Manuel Uriarte; el director comercial Damián Acosta; la licenciada en comunicación Jimena Etchevarría; el periodista y comediante provida Gabriel Kalenberg; la abogada Alejandra Morsicato, quien se declara “verticalista a Javier”; y otros creadores de contenido como personal trainers, nutricionistas y una influencer salteña que viajó expresamente para la fotografía. En diálogo con Chequeado, la mayoría aseguró no recibir financiamiento directo del partido oficialista y participar por convicción ideológica o, como expresaron varios, “por el futuro de sus hijos y nietos”.
Para la investigadora del Conicet Natalia Aruguete, este ecosistema se distingue por su “lógica de acción aceitada”. En declaraciones recogidas por el medio, la especialista señaló que la coordinación entre los influencers genera un “efecto de sobrerrepresentación”, donde “los actores más intensamente politizados y más activos digitalmente ocupan más espacio en la conversación pública de lo que ocuparían por su peso real”. Este fenómeno es potenciado por los algoritmos de las plataformas, que premian la reiteración y la simultaneidad de contenidos, amplificando así voces que logran instalarse como dominantes en el flujo informativo digital.
La recepción en la sede del Poder Ejecutivo, que no fue comunicada oficialmente hasta que la investigación periodística la reveló, funciona como un gesto de legitimación y reconocimiento estratégico por parte del Gobierno hacia estos difusores digitales. El encuentro subraya la centralidad que las redes sociales tienen en la estrategia comunicacional del oficialismo, un espacio donde se libra una parte significativa de la disputa por el relato político, mientras la administración de Milei enfrenta los desafíos de la gestión económica y social. La llamada “batalla cultural” se presenta, así, no solo como una expresión de apoyo espontáneo, sino como un engranaje articulado que busca moldear la opinión pública desde las pantallas.