08 Dic 2025

Kicillof y Máximo negocian una tregua para evitar la guerra por la silla del PJ bonaerense

Aprobada la Ley de Financiamiento, la interna por el control del Justicialismo bonaerense se reaviva. El gobernador y el líder camporista buscan un acuerdo para evitar una ruptura, a cambio de mantener a sus ministros en el gabinete provincial.
Kicillof y Máximo negocian una tregua para evitar la guerra por la silla del PJ bonaerense

Tras una extensa jornada legislativa que se extendió hasta la madrugada, la aprobación de la Ley de Financiamiento por parte de la Legislatura bonaerense ha proporcionado al gobernador Axel Kicillof un respiro crucial en el frente económico, aunque al costo de dejar al descubierto las profundas fracturas que atraviesan al peronismo provincial. La norma, que permitirá a la provincia suscribir nueva deuda por hasta 3000 millones de dólares, era una pieza fundamental para enfrentar las obligaciones heredadas y el ajuste de recursos proveniente de la Nación. Sin embargo, su sanción no solo cerró una novela presupuestaria, sino que también desplazó el foco de la tensión hacia una arena quizás más compleja: la batalla por el control del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, donde el diálogo entre Kicillof y Máximo Kirchner busca evitar una ruptura abierta.

La relación entre el gobernador y el sector cristinista, liderado por Máximo Kirchner, lleva tiempo descrita por los propios actores como “rota”, una suerte de “convivencia imposible” que sin embargo deben sostener de cara a la oposición nacional. Esta tensión no es nueva y se exacerbó durante el propio trámite de las leyes económicas. Según publicó Infobae, durante las negociaciones previas al presupuesto, intendentes de La Cámpora como Mayra Mendoza objetaron la distribución de recursos entre los municipios, señalando un trato discrecional que perjudicaba a sus distritos. Incluso, en actos públicos, la falta de aplausos de los legisladores camporistas hacia Kicillof era un gesto elocuente del malestar reinante, tal como registraron los medios.

Kicillof y Máximo negocian una tregua para evitar la guerra por la silla del PJ bonaerense

Con el capítulo financiero parcialmente resuelto —aunque resta la habilitación del ministro de Economía nacional, Luis “Toto” Caputo, para emitir la deuda—, la pulseada se trasladó al corazón del aparato partidario. La conducción del PJ bonaerense, actualmente en manos de Máximo Kirchner, es ambicionada por el Movimiento Derecho al Futuro, la fuerza que Kicillof lanzó para aglutinar a sus intendentes y afianzar un proyecto político propio. En este contexto, comenzaron a circular conversaciones informales entre ambos espacios para explorar un acuerdo que impida una guerra interna que debilite al Frente de Unión por la Patria de cara a los próximos ciclos electorales.

Según revela LPO, la posible salida negociada que se está tentando involucraría que Máximo Kirchner cediera la presidencia del partido a una figura de consenso, a cambio de garantizar la continuidad de los ministros y funcionarios de La Cámpora dentro del gabinete de Kicillof. “Máximo podría aceptar que se arme una conducción más amplia del partido”, afirmó a ese medio uno de los dirigentes consultados. Los nombres que más suenan para sucederlo son los de Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora —quien mantiene buenos vínculos con Cristina Kirchner, Kicillof y Sergio Massa sin haber integrado La Cámpora— y Federico Achával, jefe comunal de Pilar.

Kicillof y Máximo negocian una tregua para evitar la guerra por la silla del PJ bonaerense
Integrantes de La Cámpora dentro del Gabinete de Kicillof: La titular del Instituto de Cultura, Florencia Saintout; la ministra de Ambiente, Daniela Vilar; el ministro de Salud, Nicolás Kreplak y el ministro de Justicia, Juan Martín Mena.

La contraparte de esta posible transacción sería la permanencia en sus cargos de ministros clave para el espacio camporista, como Juan Martín Mena (Justicia), Nicolás Kreplak (Salud), Florencia Saintout (Instituto Cultural) y Horacio Giles (IOMA), a los que se suma la ministra de Ambiente, Daniela Vilar. Esta negociación refleja la voluntad de La Cámpora de conservar poder institucional real, más allá de la simbología de la conducción partidaria formal. Sin embargo, la desconfianza es un factor omnipresente. Episodios anteriores, como el traumático cierre de listas para las elecciones provinciales —donde los emisarios kirchneristas “desaparecieron” y luego retomaron negociaciones en medio de discusiones ásperas— dejaron heridas profundas en el espacio axelista.

Esta interna se desarrolla en un escenario provincial marcado por la presión del ajuste económico nacional y las ambiciones presidenciales de cara a 2027. Kicillof, quien ha demostrado su poder de fuego al impulsar con éxito su paquete de leyes, parece inclinarse por una estrategia de ampliación del peronismo, buscando tender puentes con otros gobernadores opositores a Milei para construir una coalición amplia. Esta visión choca con la del kirchnerismo más ortodoxo, que prioriza la unidad en base a la estructura tradicional del PJ. Mientras las conversaciones continúan a puertas cerradas, la pregunta que flota en el aire es si el delicado equilibrio alcanzado será suficiente para mantener la cohesión del principal espacio opositor a nivel nacional, o si solo está postergando una inevitable definición de fuerzas.