29 Oct 2025

Kicillof rompería con La Cámpora y pondría a Magario a pelearle el PJ a Máximo

La dura derrota electoral desata la interna sin freno en la provincia. El entorno del gobernador busca desbancar a Kirchner de la presidencia del partido, mientras la vicegobernadora sería la señalada para dar la batalla por el sillón del PJ. Una pelea descarnada por el rumbo del peronismo hacia 2027.
Kicillof rompería con La Cámpora y pondría a Magario a pelearle el PJ a Máximo

El batacazo de LLA, que desde La Plata se empeñan en despegar de la gestión de Axel Kicillof, dinamitó lo poco que quedaba de convivencia entre el gobernador y La Cámpora, el grupo que lidera Máximo Kirchner y cuyo sillón al frente del Partido Justicialista (PJ) provincial queda libre el próximo 18 de diciembre. Apenas se supieron los números del domingo, que dejaron un sabor a poco, los muchachos de La Cámpora salieron a marcar la cancha sin perder tiempo. Referentes como Mayra Mendoza y la santafesina Florencia Carignano tiraron la frase “Cristina tenía razón” en redes, desempolvando aquella versión de que la expresidenta, allá por diciembre de 2024, le había advertido a Kicillof que desdoblar la elección provincial sería un tiro en el pie. Del otro lado, los intendentes que bancan al gobernador devolvieron la gentileza, culpando al armado de la lista nacional y a la elección de candidatos que, a la hora de la verdad, no rindieron, como Jorge Taiana y Juan Grabois.

Con semejante clima de pases de factura, el ala dura del “axelismo” ya dio por liquidada la sociedad con la tropa de Máximo Kirchner, convencidos de que “ya no tiene sentido” seguir remando un diálogo que naufragó cerca de la costa. Fuentes cercanas al mandatario confirmaron que, de ahora en más, el trato será lo mínimo indispensable. Mientras el kirchnerismo insiste en que la derrota fue “hija del desdoblamiento”, en el gobierno bonaerense sacan chapa con lo propio: hablan de una “mala estrategia” nacional y de una lista que no representó a nadie. “Cuando plebiscitamos la gestión de la provincia, ganamos; la gente nos acompañó. Alguno habrá elegido no ir a votar, pero también no votarnos en contra; ahora nos fueron a votar en contra: lo que le propusimos a la gente como alternativa a nivel nacional no la convenció, hay que escuchar un poco mejor”, tiró alguien del gabinete bonaerense, reforzando la idea de que la provincia es una cosa y la boleta nacional, otra.

La rosca por quién se queda con el PJ bonaerense se recalentó en cuestión de horas. En la madrugada del lunes, con los ánimos caldeados, el sector de Kicillof cerró filas para impulsar a la vicegobernadora Verónica Magario como presidenta del partido, un movimiento que huele a respuesta frontal a la movida de La Cámpora. El tema se charló en la residencia del gobernador y que Kicillof le dio el visto bueno. La vicegobernadora, que ya no puede reelegir junto a Kicillof por haber estado dos veces seguidas en la fórmula, ya estaría decidida a ir por el sillón partidario.

Que Magario no sea intendenta le da un plus, ya que se saltea el eterno veto cruzado entre jefes comunales, aunque la sombra de Fernando Espinoza en La Matanza siempre complica. Además, el hecho de no poder ir por la Gobernación la vuelve una candidata de “consenso”, al menos entre los que quieren desarmar el poder camporista. Si bien antes se barajaba a Federico Otermin, intendente de Lomas de Zamora, como una opción “centrista”, el resultado electoral inclinó la balanza hacia Magario. En este contexto de lío total, Kicillof planea juntar esta semana a los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), donde se espera que le pidan mano dura y un “escobazo” para sacar a todas las figuras de La Cámpora del gabinete provincial.

La cosa no es menor, ya que a partir de diciembre, la Legislatura bonaerense se pondrá mucho más brava: Fuerza Patria solo tendrá $39$ diputados y $24$ senadores, según Letra P. Esto significa que el Ejecutivo tendrá que hacer malabares para aprobar cualquier ley, incluso la “ley corta” de endeudamiento que, según se quejan en La Plata, lleva “seis meses” en stand by. El final está abierto, pero la pelea por el PJ, cuyo llamado a elecciones venció hace rato, es la señal de largada de una nueva era de enfrentamiento en el corazón del peronismo.