El estudio de CB Consultora, realizado entre el 8 y el 12 de abril, muestra cómo Kicillof refuerza su posición como figura central del peronismo en la provincia más poblada y desafiante del país. Estos resultados adquieren mayor relevancia considerando el escenario actual: un Gobierno nacional que recorta fondos a las provincias, una oposición interna que busca desgastar su gestión y las tensiones permanentes con sectores del propio espacio político.
Gobernar entre dos fuegos
La provincia de Buenos Aires enfrenta desafíos socioeconómicos de gran magnitud: inflación persistente, falta de inversión nacional y un conflicto permanente con la administración de Javier Milei, que ha reducido transferencias y mantiene una retórica confrontativa hacia la gestión provincial. A esto se suman las tensiones internas con sectores del kirchnerismo que buscan imponer su propia agenda en distintos territorios.
Pese a este panorama adverso, los números reflejan que la gestión de Kicillof sigue siendo valorada por los bonaerenses. Florencio Varela emerge como el municipio donde el gobernador alcanza su mejor imagen positiva con 48.1%, mientras que en distritos tradicionalmente kirchneristas como José C. Paz logra reducir significativamente la ventaja de la expresidenta, alcanzando 42.8% frente a 44.3%.
Avances en territorios históricamente adversos
Uno de los datos más significativos del estudio muestra cómo Kicillof gana terreno en bastiones tradicionales del kirchnerismo. En Malvinas Argentinas la diferencia es mínima (43.4% frente a 43.2%), mientras que en Moreno y Berazategui compite prácticamente de igual a igual con Cristina Fernández. Estos números sugieren que, más allá de las internas partidarias, el gobernador mantiene una conexión directa con el electorado incluso en territorios donde otros referentes del espacio solían dominar.
Confirma la regla
San Isidro aparece como el único distrito donde ambos líderes peronistas registran números bajos, con Kicillof obteniendo 23.8% y CFK 18.9%. Este municipio, tradicional bastión opositor, muestra además la mayor imagen positiva de Javier Milei en el Conurbano (45.2%), confirmando su carácter como zona históricamente antiperonista.
Gestión versus confrontación
Los resultados del estudio envían un mensaje claro: más allá de las disputas internas y los embates del Gobierno nacional, Kicillof logra sostenerse con aprobación ciudadana gracias a un estilo de gestión que prioriza la obra pública, la asistencia social en sectores críticos y un discurso menos confrontativo que otros referentes del espacio.
En un escenario donde muchos anticipaban su debilitamiento, el gobernador no solo resiste las presiones sino que consolida su liderazgo. La pregunta que surge es si este respaldo se traducirá en una mayor autonomía política frente a las tensiones internas y en una capacidad de negociación fortalecida con un Gobierno nacional que sigue viendo a Buenos Aires como territorio en disputa.
Lo cierto es que, al menos por ahora, los números muestran que la estrategia de Kicillof encuentra eco en la ciudadanía bonaerense. En la provincia más compleja del país, donde las dificultades se multiplican, el respaldo popular parece premiar la gestión por sobre la retórica confrontativa.