La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil no fue un dato menor para la política argentina. Axel Kicillof lo tomó como una señal de que la ultraderecha no es imparable y salió a decirlo sin vueltas: “Fue un enorme triunfo del pueblo brasileño y una derrota de Trump, Milei y su motosierra”. En diálogo con El Destape, el gobernador bonaerense interpretó que el resultado del balotaje brasileño también fue un rechazo a las políticas de ajuste que el presidente argentino pregona puertas adentro y exporta como modelo. “Milei fue y pretende ser, incluso en otros países como España, un elemento de propaganda del sector de la ultraderecha”, afirmó, y contrapuso esa estrategia con lo que describió como una orientación basada en “quitar derechos, reducir, ajustar, concentrar y subordinarse a intereses extranjeros”.
El gobernador no se quedó en el análisis de campaña y puso la lupa sobre lo que considera una intromisión externa en los comicios del país vecino. “Hubo un intento de injerencia muy fuerte en la campaña electoral. A través de Milei, pero a través del propio Trump, trataron de manipular, de influir con instrumentos muy poderosos y fracasaron”, enfatizó. Kicillof recordó episodios recientes de presión sobre la política argentina, como cuando Trump habló de las elecciones locales o cuando el secretario del Tesoro compró pesos argentinos, y advirtió que de cara a 2027 existe “una vocación, una predisposición de influir, de impactar, de incidir a través del apoyo, pero también de amenazas implícitas o hasta explícitas al votante”. En ese marco, señaló que el presidente argentino fue “casi el único de los presidentes de Latinoamérica que todavía no reconoció el triunfo de Lula”, un silencio que contrasta con la rapidez de otros mandatarios de la región para saludar al brasileño.
La lectura de Kicillof sobre el escenario regional fue más allá del resultado puntual. “Si Brasil se pintaba de ultraderecha, la situación de la Argentina a partir de las elecciones del año que viene era muy distinta. Indudablemente, es un hito importantísimo que representa un quiebre”, sostuvo, y marcó que el triunfo del PT frena lo que parecía “una tendencia inexorable” de avance de la derecha en el continente. El gobernador también extrajo lecciones para el peronismo: destacó la “voluntad arrasadora y una convicción” de Lula, su capacidad de cambiar la campaña entre la primera y la segunda vuelta para conectar con sectores a los que no llegaba, y rescató que “no hay que resignarse, no hay que bajar los brazos”. “Un vínculo con su pueblo donde Lula decía: ‘Esto no le puede pasar a Brasil’, y Brasil comprendió que no había motosierra que le sirviera”, graficó .
El resto del arco opositor se subió rápidamente al festejo. Cristina Fernández de Kirchner calificó el triunfo como “un auténtico 17 de Octubre electoral” y felicitó al pueblo brasileño y a Lula por “despertar en sus compatriotas sentimiento y sentido para ganar esta batalla”. Sergio Massa publicó “Hoy, como ayer, del lado Lula de la vida”, mientras Juan Grabois apuntó contra Trump, Elon Musk y la CIA con un mensaje irónico: “Les ganó un obrero zurdo, disca, sindicalista y jubilado”. El Partido Justicialista, el Socialista y dirigentes como Martín Lousteau y Juan Schiaretti también celebraron. Del oficialismo, en cambio, hubo poco y nada: solo Alberto Benegas Lynch (hijo) se expresó para relativizar el resultado y recordar el peso del Partido Liberal en el Congreso, mientras Santiago Caputo optó por un mensaje críptico sobre los pronósticos ajenos. El silencio de Milei, mientras tanto, siguió sonando fuerte.
UNA NOCHE HISTÓRICA, UN FUTURO MEJOR 🇧🇷❤️ Lula ganó las elecciones, dejando una lección: nunca hay que rendirse. No hay injerencia extranjera ni campaña de odio que puedan derrotar a un pueblo que defiende su soberanía y su dignidad. Felicitaciones Lula. Gracias, Brasil. ¡HAY OTRO CAMINO!
— Axel Kicillof (@Kicillofok) October 26, 2026