09 Mar 2026

Karina Milei: poder total en Justicia y el progresivo aislamiento de Santiago Caputo

La designación de Mahiques en Justicia expone el nuevo mapa de poder interno: Karina Milei consolida su liderazgo, Santiago Caputo queda relegado y el vínculo con el Poder Judicial cambia de rumbo. En la mira, la AFA, las vacantes de jueces y la pelea por la SIDE.
Karina Milei: poder total en Justicia y el progresivo aislamiento de Santiago Caputo

La secretaria general de la Presidencia culminó esta semana una ofensiva planeada durante meses sobre el Ministerio de Justicia, desplazando al círculo del asesor presidencial Santiago Caputo e instalando a sus propias figuras en un movimiento que redefine por completo el tablero de poder interno del gobierno libertario. El nombramiento de Juan Bautista Mahiques como ministro y de Santiago Viola como secretario de Justicia no solo representa la conquista de un territorio estratégico para la gestión, sino que expuso con crudeza el nuevo estatus de Caputo dentro del ecosistema oficialista: por primera vez desde el inicio de la gestión, el asesor se enteró de los cambios por las redes sociales, al mismo tiempo que el resto del país, mientras el entorno de Karina Milei celebraba el efecto sorpresa con una satisfacción que, según testigos, resultó “exultante”. La jugada, orquestada con la colaboración de los primos Martín y Eduardo Menem, así como del flamante secretario Viola, apoderado del partido, dejó en evidencia que el denominado “triángulo de hierro” que conducía los destinos de la administración libertaria hace tiempo que se rompió. Sebastián Amerio, el hombre de confianza de Caputo en la cartera, debió abandonar una reunión virtual del Consejo de la Magistratura en medio de la sesión al conocer que había sido eyectado de su cargo, recibiendo como consuelo la Procuración del Tesoro.

El detonante de esta embestida tiene un origen claro y una destinataria directa: la propia Karina Milei. Según reconstrucciones de la propia interna oficialista, la hermana del Presidente viene siguiendo con preocupación el avance de las causas judiciales que la involucran, en particular la investigación por la criptomoneda $Libra y la que afecta a la Agencia Nacional de Discapacidad. La percepción instalada en su entorno era que Sebastián Amerio no estaba resultando eficaz en la defensa de esos intereses, ya fuera por incapacidad operativa o por una defección estratégica. Fue entonces cuando Karina comenzó a recabar información propia en los juzgados, a interesarse por los pliegos de los jueces y a tejer una red paralela que culminó con la designación de Viola, su operador de máxima confianza en los tribunales. Para ocupar la cúpula del ministerio, Viola impulsó a Mahiques, un fiscal general con un vasto entramado de relaciones en el mundo judicial y político, bendecido además por el tándem de los Menem y con vínculos que despiertan suspicacias incluso dentro del oficialismo. La designación fue interpretada en el caputismo como una maniobra de los primos riojanos, a quienes responsabilizan de cada movimiento contra el asesor, aunque en el entorno de Karina prefieren presentarlo como una necesidad frente a la inacción en los tribunales.

La llegada de Mahiques no solo implicó un recambio de nombres, sino una señal de reorientación profunda en la estrategia del gobierno hacia el Poder Judicial. A diferencia de la gestión Caputo-Amerio, signada por el intento fallido de designar en la Corte Suprema a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla y por un enfrentamiento constante con amplios sectores del sistema judicial, el nuevo ministro se apresuró a enviar mensajes de distensión. En sus primeras declaraciones televisivas, aclaró que no viene a “tapar ninguna investigación” y que no tiene interés ni facultades para salvar a la Asociación del Fútbol Argentino ni a nadie, en alusión a los cuestionamientos por su vínculo personal con Pablo Toviggino y Claudio Tapia. En la Corte Suprema, donde había malestar por la posibilidad de que el elegido fuera Guillermo Montenegro, el preferido de Caputo, la designación fue recibida con alivio. Los cortesanos valoran que Mahiques es un referente respetado que viene a resolver problemas concretos, como las más de doscientas vacantes de jueces federales en todo el país, y no a hacer “pancartas”. El nuevo ministro devolvió las gentilezas al señalar que completar la Corte no es su prioridad y al postergar la implementación del sistema acusatorio, una medida que los jueces de Comodoro Py resistían con fervor.

Pero el gesto más elocuente de la nueva correlación de fuerzas llegó apenas horas después de la asunción. Karina Milei, en una reunión con los presidentes partidarios de las provincias, les ordenó que no tengan ningún acercamiento con gobernadores, ni siquiera con aquellos que se presentan como aliados. El mensaje, que simulaba un estado de armonía con Caputo bajo la fórmula “somos uno solo”, contrastó con la decisión de congelar los acuerdos que el asesor había tejido con los mandatarios provinciales para cubrir las vacantes judiciales. Varios gobernadores aliados comenzaron a preguntarse si el gobierno respetará los nombres consensuados o si todo vuelve a fojas cero, mientras en el karinismo evalúan la posibilidad de retomar negociaciones con el peronismo, aprovechando los vínculos mercedinos de la dinastía Mahiques con figuras como Eduardo Wado de Pedro. La intención de Karina y los Menem es avanzar con la designación de los jueces federales, que requieren mayoría simple en el Senado, y postergar la negociación por la Corte y el procurador, que exigen los dos tercios que hoy el oficialismo no tiene.

Karina Milei: poder total en Justicia y el progresivo aislamiento de Santiago Caputo

En paralelo a la reconfiguración judicial, la interna oficialista exhibe sus tensiones en todos los distritos y en cada área de gobierno. En la provincia de Buenos Aires, el territorio más poblado del país, la disputa tiene nombres propios: Sebastián Pareja, el armador karinista, contra Agustín Romo, el diputado provincial impulsado por las Fuerzas del Cielo, el espacio que nuclea a los tuiteros originales del mileísmo. La convivencia entre ambos sectores es descripta por sus protagonistas como una “tensa calma”, con gestos de distanciamiento como la ausencia de Romo en una cena de camaradería del bloque libertario en la Legislatura platense. Diego Santilli, el ministro del Interior que busca posicionarse como precandidato a gobernador, intenta surfear la ola sin definiciones, mientras que Patricia Bullrich enfrenta embestidas de ambos bandos por su gestión legislativa, en particular por el debate de la ley de glaciares, donde sectores cercanos a Caputo le marcaron la cancha a través de la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy.

La caída de Amerio no fue el único costo que pagó el caputismo en los últimos días. El Gordo Dan, Nahuel Sotelo y el propio asesor fueron deliberadamente excluidos de la transmisión oficial de la Asamblea Legislativa, una señal inequívoca de que las cámaras oficiales responden a nuevas órdenes. En el entorno de Caputo admiten con resignación que la embestida sobre Justicia no fue un hecho antojadizo, sino el resultado de una planificación que viene de larga data, y aunque intentan minimizar el impacto señalando que el asesor aún conserva áreas sensibles como la energética nuclear, reconocen que la situación es compleja. El abrazo prolongado que Javier Milei le dedicó a Caputo durante la jura de Mahiques fue interpretado por propios y extraños como un gesto de contención personal, más que como una señal política de respaldo. El Presidente, mientras tanto, se exhibe ajeno a las intrigas, pero alimenta el misterio: empodera a su hermana casi sin límites, pero mantiene cerca al asesor, en una dinámica que algunos funcionarios atribuyen a una estrecha relación personal y respeto intelectual, y otros, a los riesgos que podría implicar un alejamiento del estratega.

Karina Milei: poder total en Justicia y el progresivo aislamiento de Santiago Caputo

La nueva ministro de Justicia deberá administrar, además, una tensión que excede los tribunales: su vínculo con la AFA, que el gobierno viene combatiendo con saña a través de la Inspección General de Justicia, ahora descabezada con la salida de Daniel Vítolo. Los hombres de Caputo se encargaron de visibilizar que ARCA, un área que aún controlan, amplió la denuncia contra sociedades vinculadas a la entidad futbolística, en una suerte de mensaje implícito de que ellos siguen adelante con la confrontación. Mahiques, por su parte, salió a aclarar que no tiene facultades para salvar a nadie, aunque en el ambiente judicial especulan sobre cómo administrará su doble condición de ministro de un gobierno que denuncia corrupción en el fútbol y de amigo personal de los dirigentes cuestionados. El reciente operativo de rescate del gendarme Nahuel Gallo en Venezuela, gestionado por dirigentes de la AFA por afuera de los canales oficiales, añadió más leña al fuego en una relación que ya era incendiaria.

La ofensiva de Karina, sin embargo, no se detiene en el palacio de Tribunales. En el horizonte inmediato aparece la SIDE, uno de los últimos reductos de poder que le quedan a Caputo. A través de Eduardo Lule Menem, la hermana del Presidente ya tiene línea directa con parte de la cúpula del espionaje, y espera la colaboración de sus nuevos funcionarios, especialmente de Viola, cuyas relaciones con el mundo de los servicios están aceitadas. También en la mira está el Ministerio de Salud, donde Mario Lugones camina con más cuidado que nunca mientras las funciones de la Andis pasaron a su órbita. En el Congreso, los movimientos de fichas ya comenzaron: Karina busca reasignar comisiones clave en el Senado, como Presupuesto, para afianzar el control de sus hombres, mientras la reforma política, con la eliminación de las PASO como prioridad, espera su turno. La pregunta que recorre los despachos oficiales es hasta dónde llegará la hermanísima en esta escalada. Por ahora, la respuesta la dan los hechos: sin prisa, pero sin pausa, avanza sobre cada baldosa de poder que encuentra a su paso.