03 Jun 2026

¿Huele sangre?

La rebelión de Bullrich hace temblar al bloque libertario en el Senado por el veto a la aspirante a jueza, cuñada de Alconada Mon. Luego del desafío de Pato a la orden de Karina, el oficialismo no sabe si junta los votos para frenar el pliego.
¿Huele sangre?

La danza de nombres, pliegos y vetos en el Senado se convirtió en una verdadera novela política que ya tiene capítulo de renuncias, traiciones en redes sociales y una interna que ni los libertarios pueden disimular. El origen del quilombo se llama María Verónica Michelli, una abogada con más de tres décadas de carrera en los tribunales de La Plata que aspira al Tribunal Oral Criminal Federal N°3 de esa ciudad, y que cometió el pecado de ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, el de La Nación que investigó el caso $LIBRA y el patrimonio de Manuel Adorni. La historia empezó el 30 de marzo, cuando el Ejecutivo envió su pliego al Congreso. El 13 de mayo, Michelli pasó con nota la audiencia pública en la comisión de Acuerdos, se ganó el dictamen favorable con nueve firmas de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y los provinciales, y todo parecía encaminado. Pero algo pasó. Según publicó el medio LPO, el 27 de mayo, casi dos meses después de haberlo mandado, el gobierno pidió retirar el pliego sin dar ninguna explicación. La orden, a pura decisión personal, había bajado directamente de Karina Milei, que según las crónicas se dio cuenta tarde de quién era la cuñada del pliego que su hermano había firmado por recomendación del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

¿Huele sangre?

El problema es que, para entonces, el dictamen ya estaba firmado y listo para tratarse en el recinto. Pero el presidente de la comisión de Acuerdos, el riojano Juan Carlos Pagotto, decidió hacer lo que muchos calificaron como una maniobra chicana: “pisó” el documento, no lo remitió al área de Órdenes del Día y lo mantuvo escondido. Un legislador enfurecido le dijo a LPO que “lo que hace Pagotto es totalmente ilegal. El pliego tiene las firmas para ser tratado y no lo muestra, lo cajonea”. Mientras tanto, Mahiques intentaba recomponer los lazos con los senadores aliados y prometía enviar otros 80 pliegos para destrabar el tema, pero los radicales, los del PRO, los ligados a gobernadores como Flavia Royón y Sandra Mendoza, y hasta los “sin techo” como Carlos “Camau” Espínola pusieron una condición clara: antes que nada, que Pagotto deje de esconder el dictamen de Michelli.

Pero el verdadero terremoto llegó el lunes 1° de junio. Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, salió a desmarcarse públicamente con un posteo en X que hizo temblar la Rosada. “Hable con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli a Jueza Federal”, escribió la ex ministra de Seguridad, en un hecho que varios memoriosos calificaron como inédito desde el regreso de la democracia: la presidenta de una bancada oficialista desobedeciendo una directiva del Poder Ejecutivo. Según su argumento, la candidata “cumple todas las instancias” y la única objeción es su vínculo familiar con Alconada Mon, algo que, para Bullrich, no debería ser causal de veto. La respuesta desde el entorno de Karina Milei no se hizo esperar en los pasillos del Congreso, y para el martes 2 de junio ya se hablaba abiertamente de renuncia. Fuentes cercanas a la senadora confirmaron que Bullrich le había puesto a disposición su cargo en una conversación con el propio Javier Milei, aunque el presidente habría rechazado la dimisión y le pidió que se quedara. El miércoles 3, ella volvió a ratificar su postura en redes, aunque esta vez con un tono más conciliador: “Una diferencia en un tema puntual no debilita el rumbo: lo fortalece”, escribió, mientras intentaba bajar el tono a una interna que ya es imposible de ocultar.

En medio de la tormenta política, el fiscal federal Guillermo Marijuan pidió abrir una investigación penal para determinar si el gobierno cometió alguna irregularidad al intentar retirar el pliego por una cuestión tan personal como el parentesco con un periodista. Y mientras tanto, en los pasillos del Senado circula una versión inquietante: algunos legisladores memoriosos especulan que el veto de Karina a Michelli no es solo por las investigaciones periodísticas sobre corrupción, sino que también la asocian con una vieja jugada de Mauricio Macri contra el juez Carlos Rozanski en 2016. La sesión para tratar los pliegos está prevista para el jueves 4 de junio, y el oficialismo todavía no tiene los votos asegurados para bajar la candidatura. Los aliados del gobierno, como el jefe del bloque PRO, Martín Goerling, ya salieron a cruzar la decisión: “La idoneidad de los jueces no puede quedar sujeta a factores ajenos a su capacidad profesional”, sentenció. Mientras tanto, fuentes judiciales observan que si arranca el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá sin que se haya aprobado al menos una tanda de pliegos, la apuesta de Mahiques por destrabar el tema podría quedar en la nada. Hasta ahora, el único pliego que se aprobó fue el de prórroga de Carlos “Coco” Mahiques, el papá del ministro de Justicia.

¿Huele sangre?