02 Ene 2026

Guerra religiosa en la interna libertaria

La defensa del islam de Zulemita Menem contra los ataques del "Gordo Dan" reveló una disputa que expone las tensiones religiosas en el gobierno de Milei. La hija del expresidente respondió en X al principal influencer del oficialismo tras sus dichos contra los musulmanes.
Guerra religiosa en la interna libertaria

Una nueva y profunda grieta se ha abierto en el seno del gobierno de La Libertad Avanza, esta vez atravesada por tensiones religiosas y familiares, luego de que el influyente propagandista oficialista Daniel Parisini, conocido como “el Gordo Dan”, realizara fuertes ataques contra el islam. El episodio, que comenzó en las redes sociales, escaló rápidamente hacia una interna que expone las contradicciones al interior de la coalición que lidera Javier Milei. La respuesta provino de Zulemita Menem, hija del expresidente Carlos Saúl Menem, quien públicamente cuestionó al influencer en una extensa carta donde defendió su fe y recordó que varias figuras clave del espacio oficialista comparten sus raíces musulmanas.

El conflicto se desató a partir de una publicación de Parisini en su cuenta de X, donde mostró un video de un imán explicando prácticas de la sharia, acompañado del texto “TODAS LAS CULTURAS SON IGUALES”. Ante la intervención del diputado Alejandro Fargosi pidiendo que no se generalicen “casos individuales a toda una religión”, el conductor del programa “La Misa” realizó un extenso descargo. En él, Parisini argumentó que “el sistema de creencias de toda una sociedad está basado en un libro que avala golpear mujeres y lapidarlas a piedrazos, matar a personas por su orientación sexual, casarse con nenas de 6 años o matar a todos aquellos que no sean musulmanes”. Afirmó que “su religión es liberticida, asesina y pedófila, desde su concepción”, según publicó el medio, y vinculó su postura con la defensa del proyecto de Milei, advirtiendo: “El presidente Milei no hizo un milagro económico con nuestro país para que lo tiremos a la basura en dos días dejando entrar a una cultura invasora que le rinde culto a la muerte”.

La reacción no se hizo esperar. Zulema “Zulemita” Menem, identificándose como argentina y musulmana, le respondió con una carta pública donde, en un tono inicialmente cordial, le recordó una historia de colaboración política pasada. “Nos conocemos desde hace muchos años, desde aquellos inicios en Twitter, cuando vos y Agustín Romo comenzaban a involucrarse en el apasionante mundo de la política, y yo colaboré acercándolos a dirigentes y espacios”, escribió, tal como recogieron varios medios. Desde allí, su mensaje se volvió una firme defensa de su comunidad religiosa: “Desde lo más profundo de mi corazón… confundir al islam con el terrorismo es un error grave y doloroso para quienes profesamos esta fe y rechazamos toda forma de violencia”. En su argumentación, citó como ejemplo el heroísmo de un musulmán durante el atentado en Sídney y recordó que, tras los ataques del 11 de septiembre, el entonces presidente de Estados Unidos visitó una mezquita para separar al islam del terrorismo.

Uno de los puntos más contundentes de la misiva fue la referencia directa a la estructura de poder actual. Zulemita señaló que “personas que hoy acompañan al presidente Javier Milei y a su hermana Karina Milei tienen raíces musulmanas, y que algunos de ellos profesan el islam”, en una clara alusión a su hermano Martín, presidente de la Cámara de Diputados; a Eduardo “Lule” Menem, asesor de Karina Milei; y a su sobrino Sharif Menem. “Esto habla, una vez más, de diversidad, convivencia y compromiso con valores que trascienden cualquier religión”, sentenció, para cerrar con una frase que se volvió central: “La humildad, el trato respetuoso y la igualdad ante Dios son pilares fundamentales del islam. La fe no divide. Confundirla con el terrorismo, sí”.

La polémica trascendió el intercambio bilateral. Martín Menem salió al cruce de los dichos de Parisini, exigiendo que se separe la religión del terrorismo. Por su parte, Sharif Menem fue más contundente al exigirle a un funcionario que responde al asesor Santiago Caputo, Lucas Luna, que borrara una publicación agraviante. Incluso el diputado Fargosi, quien inicialmente había sumado su voz a la crítica contra el islam, terminó borrando un tuito y rectificándose, en lo que fuentes libertarias describieron como una penitencia impuesta por el propio Martín Menem, según la información disponible. Este forcejeo evidenció cómo la interna religiosa se solapa con las pujas de poder entre los distintos grupos que rodean a la presidencia.

El episodio no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de creciente tensión entre sectores católicos y evangélicos al interior del oficialismo. Mientras el presidente Milei optó por no realizar la audiencia navideña tradicional con la Iglesia Católica y sí participar de un evento con pastores evangélicos, la vicepresidenta Victoria Villarruel inauguró un oratorio en el Senado, en un gesto interpretado como un guiño al catolicismo. Esta “guerra religiosa”, como la definieron algunos análisis, muestra las dificultades de un gobierno que busca cohesionar una base heterogénea donde convergen desde libertarios secularizados hasta sectores conservadores de distintas denominaciones, y donde ahora la identidad musulmana de una de sus familias más prominentes queda bajo ataque desde su propia retórica oficialista.

Guerra religiosa en la interna libertaria