05 Oct 2026

García Cuerva cerró la peregrinación a Luján con un mensaje directo a Milei

“Las heridas de la descalificación supuran”: el mensaje del arzobispo de Buenos Aires volvió a apuntar contra la intolerancia y los discursos de odio a un mes de la llegada del papa León XIV. El Gobierno, esta vez, eligió no responder.
García Cuerva cerró la peregrinación a Luján con un mensaje directo a Milei

A un mes de la llegada del papa León XIV, la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján terminó con una postal que incomoda a la Casa Rosada: más de 2,5 millones de fieles desafiaron la lluvia del sábado y caminaron los casi 60 kilómetros desde el santuario de San Cayetano, en Liniers, hasta la basílica bonaerense. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, celebró la misa central y aprovechó el púlpito para dejar un mensaje que volvió a marcar distancia con el clima de confrontación política que atraviesa al país. “Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran y parece que se está infectando el corazón del pueblo argentino”, sostuvo frente a la multitud. La frase, repetida en distintos tramos de la homilía, funcionó como eje de un discurso que apuntó contra los discursos de odio y la polarización, sin nombrar en ningún momento al presidente Javier Milei.

El arzobispo construyó su mensaje sobre una idea simple pero incómoda: el camino a Luján iguala a todos. “En la peregrinación no hay grietas ideológicas ni exclusiones”, dijo, y explicó que “el camino nos niveló a todos; caminando, todos gastamos las zapatillas, todos nos cansamos, todos queríamos llegar a la casa de María”. A partir de esa experiencia, planteó que “cuando nos descubrimos caminantes de un mismo pueblo no le damos lugar al individualismo y a los discursos de odio”. García Cuerva mencionó a los jubilados, a las personas con discapacidad y sus familias, a los que no tienen trabajo, a los que duermen en la calle y a los adolescentes atravesados por la droga. “Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes: abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto; abrazos solidarios ante tanta indiferencia”, afirmó. Y citó al papa León XIV en su reciente viaje a África: “Una madre ama a sus hijos, aunque sean diferentes entre sí, a todos del mismo modo y con todo el corazón”. Para el arzobispo, esa referencia no era casual: “Si la Virgen de Luján nos abraza a todos, es imposible mirar al otro con desprecio, porque el otro es mi hermano”.

García Cuerva cerró la peregrinación a Luján con un mensaje directo a Milei

El mensaje no cayó en el vacío. Días antes, en la Catedral Metropolitana, García Cuerva había anticipado el diagnóstico con el que recibirá al Papa: “Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta. Una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día”. También había dicho que el Pontífice se topará con “una Argentina donde duele un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal, de hermanos muy pobres desde hace muchos años”. La secuencia de declaraciones confirma una línea que el arzobispo viene sosteniendo desde el Tedeum del 25 de Mayo, cuando frente al propio Milei pidió “basta de arengar la división y la polarización” y llamó a “abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”. En julio, por el Día de la Independencia, volvió sobre lo mismo: criticó a quienes toman “palabras aisladas para alimentar la fragmentación” y reclamó honestidad y transparencia. El Gobierno, por ahora, eligió el silencio. En mayo, cuando García Cuerva hizo su primera homilía crítica, Milei había respondido con tono conciliador: “García Cuerva ha dado una opinión válida dentro de un encuadre sobre las sagradas escrituras”. Esta vez no hubo respuesta oficial.

La homilía también tuvo un costado simbólico que la oposición y los sectores eclesiásticos no pasaron por alto. García Cuerva recordó los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís, “el santo del abrazo”, y pidió que interceda “por nosotros, que nos enseñe a abrazar a los que piensan distinto, a los más necesitados, a los excluidos, a todos los argentinos”. Cerró con un llamado a que la peregrinación sea “una escuela de fraternidad para nuestro país, que se está preparando para la visita del papa León XIV”. El Pontífice llegará en noviembre y, según confirmó el arzobispo, su última actividad en Argentina será una homilía en Luján el 11 de noviembre, antes de seguir viaje a Perú. La expectativa es que León XIV retome el mismo tono crítico que García Cuerva viene instalando. La Iglesia argentina, mientras tanto, parece haber encontrado en el abrazo a la Virgen y en la caminata de 60 kilómetros una metáfora difícil de rebatir: la de un país que, pese a todo, sigue caminando junto.