El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto, actual presidente del bloque Encuentro Republicano Federal, y el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, mantuvieron una reunión política que comenzó a delinear los primeros trazos de una alianza opositora con proyección hacia los comicios presidenciales de 2027. Del encuentro, que tuvo lugar en el distrito gobernado por Ferraresi, también participaron el ex presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó y el legislador nacional Nicolás Massot, dos figuras con pasado en el extinto armado de Cambiemos y con fluida capacidad de diálogo con distintos sectores del peronismo. La cita no fue un hecho aislado: en las semanas previas, Pichetto y Monzó ya se habían reunido con el intendente de La Plata, Julio Alak, y con el exdiputado Diego Bossio, además de mantener conversaciones con legisladores que se alejaron de La Libertad Avanza. Según publicaron distintos medios, el movimiento se produce en un contexto de fuerte reacomodamiento interno del peronismo tras las últimas derrotas electorales y con la mira puesta en la sucesión de poder a nivel nacional.
Pichetto, que viene insistiendo públicamente en la necesidad de conformar un “frente electoral amplio, con programa y vocación de mayoría”, calificó a Ferraresi como “un dirigente con experiencia y capacidad de gestión en una ciudad clave del conurbano”. En sus declaraciones posteriores, el legislador añadió que el jefe comunal es “un gran administrador, con una gestión orientada a mejorar el espacio público, ampliar el acceso a la vivienda y desarrollar una agenda educativa para el futuro”. Las expresiones del líder del Encuentro Republicano Federal no fueron solo elogiosas: en paralelo, durante una entrevista televisiva, Pichetto cuestionó con dureza el rumbo económico del gobierno libertario y puso el foco en el impacto social del ajuste, especialmente sobre los jubilados, advirtiendo sobre el deterioro de las condiciones de vida. Ese diagnóstico social se convirtió en el combustible político para justificar la urgencia de una alternativa nacional.
Nos reunimos con @MiguelPichetto, @monzoemilio y @Nicolas_Massot. Dialogamos sobre este momento de la Argentina, los desafíos que tenemos por delante y la necesidad de lograr consensos por el bien de nuestra Patria.
— Jorge Ferraresi (@jorgeferraresi) May 18, 2026
Hay que retomar el camino del Desarrollo, el pueblo tiene que… pic.twitter.com/mlz7EP2XZR
Ferraresi, por su parte, es señalado por múltiples fuentes como uno de los principales armadores del gobernador bonaerense Axel Kicillof y un puente estratégico con los intendentes del conurbano. El jefe comunal impulsa agrupaciones como “La Eva Perón”, orientadas al trabajo territorial, una movida que algunos analistas interpretan como una forma de diferenciarse de los intendentes alineados con La Cámpora, la organización liderada por Máximo Kirchner con fuerte presencia en la Tercera Sección electoral. La figura de Ferraresi ganó volumen en los últimos meses dentro del denominado “kicillofismo” y es mencionado como un potencial candidato a la gobernación bonaerense, en caso de que Kicillof dé el salto a la competencia presidencial. De prosperar ese escenario, el tándem Kicillof-Ferraresi se proyectaría como uno de los polos de poder más relevantes dentro del peronismo bonaerense.
Tras el encuentro, Ferraresi indicó en sus redes sociales que dialogaron sobre “este momento de la Argentina, los desafíos que tenemos por delante y la necesidad de lograr consensos”. Y agregó: “Hay que retomar el camino del desarrollo, el pueblo tiene que volver a ser feliz”. Las declaraciones de Pichetto, en sintonía, apuntan a superar las divisiones internas del peronismo y a construir un frente que exceda las fronteras tradicionales de cada espacio, con la participación de dirigentes que hasta hace poco transitaban por caminos separados. La presencia de Monzó y Massot en la reunión refuerza la hipótesis de que se busca tender puentes con sectores del peronismo no kirchnerista y con figuras provenientes de la ex Concertación. Mientras el Gobierno nacional profundiza su ajuste y el descontento social comienza a traducirse en movimientos políticos por debajo de la superficie, encuentros como el de Avellaneda anticipan un intenso proceso de negociaciones y reconfiguración de alianzas de cara al próximo turno electoral.