29 Sep 2025

Era de deshielo entre Milei y Macri

La reanudación del contacto directo, tras casi un año de silencio, se da a horas del pedido de Estados Unidos de garantizar la estabilidad. Sin embargo, el expresidente condiciona el acuerdo a la entrega de ministerios clave, lo que tensiona la relación con otros sectores internos de la coalición.
Era de deshielo entre Milei y Macri

El vínculo entre el presidente Javier Milei y el exmandatario Mauricio Macri experimentó un sorpresivo y acelerado reacercamiento en la última semana de septiembre de 2025, un movimiento de claro cálculo político en medio de una semana legislativa crucial y la presión por garantizar la gobernabilidad del país. Los contactos directos entre ambos líderes, que no se veían personalmente desde hacía casi un año y habían mantenido un silencio prolongado, se reanudaron tras el regreso del jefe de Estado de una gira por Estados Unidos.

El presidente Milei envió mensajes al titular del PRO, y no se descartaba una futura reunión. Esto se produjo apenas unas horas después de que Milei arribara de su viaje con la doble prioridad de afianzar la gobernabilidad y optimizar el tramo final de la campaña electoral con miras a las elecciones del 26 de octubre. El quiebre en la relación, que al inicio de la gestión libertaria había sido fluida e incluía encuentros habituales en Olivos, había sido reconocido por el propio Macri. “Hace más de un año que no hablamos ni lo veo, pero yo siempre estoy a disposición para ayudar a que este país encuentre el rumbo”, había sostenido el exmandatario la semana anterior al ingresar a la sede de su partido en Balcarce al 412.

El contexto que rodea este acercamiento es significativo. El Poder Ejecutivo necesita mayor poder político y oxígeno legislativo, una urgencia que se acentuó tras un acuerdo con Estados Unidos. Tal como reveló en una entrevista el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, la administración de Donald Trump le reclamó directamente a Milei que garantizara la gobernabilidad del país tras anunciar una importante ayuda financiera. “Esta es la clave y esa fue la única cosa que me dijo el secretario (del Tesoro norteamericano, Scott) Bessent. ‘Trabajen en la gobernabilidad’, me dijo’”, citó textualmente el funcionario. Desde la Casa Rosada, sin embargo, se apuraron a desmentir, según fuentes oficiales, que el contacto con Macri estuviera motivado por el pedido de EE. UU., calificando esas versiones como “fantasías” destinadas a erosionar la iniciativa presidencial.

Era de deshielo entre Milei y Macri

Un cambio de estrategia oficial quedó en evidencia con la sucesión de hechos: el martes, en despachos gubernamentales, se oían críticas tajantes hacia Macri, asegurando que “no aporta nada” al escenario político actual. No obstante, al día siguiente, y en paralelo al anuncio del auxilio económico norteamericano, el ministro del Interior, Guillermo Francos, difundió una foto sonriente junto al expresidente. A su vez, el propio Milei compartió la imagen en su cuenta de X. El mandatario ha delegado en su ministro coordinador la tarea de tejer relaciones con los distintos sectores de la política en busca de recuperar el poder de decisión erosionado por la oposición en el Congreso.

El timing del llamado entre los dos líderes, que se produjo telefónicamente desde Nueva York, no es un detalle menor. Según confirmaron fuentes de la Casa Rosada, Milei agradeció a Macri las palabras públicas de respaldo que había manifestado y ambos coincidieron en la necesidad de retomar conversaciones para “encarar las reformas estructurales”. El Gobierno se enfrenta a una semana crucial en el Congreso, donde el oficialismo, sin una mayoría consolidada, se ve forzado a negociaciones constantes. En el último mes, la oposición logró rechazar los vetos a las leyes de financiamiento universitario y de emergencia en discapacidad con el respaldo de otros bloques. Además, el peronismo insiste en modificar el reparto de ATNs, impulsado por los gobernadores, y busca aprobar normas contrarias a los deseos del Ejecutivo, como cambios en la utilización de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU).

El miércoles, Diputados debatirá en comisión el Presupuesto 2026, y el 8 de octubre está previsto el tratamiento de la reforma de DNU, el rechazo al veto de los ATN, la moción de censura a Guillermo Francos y la interpelación de Karina Milei. En tanto, el Senado tiene en su agenda el rechazo definitivo a los vetos presidenciales al Garrahan y a Universidades. En este tablero, un entendimiento con el PRO podría ser el oxígeno legislativo que el Gobierno necesita para impulsar medidas como el Presupuesto 2026 y las reformas laboral y tributaria, para lo cual es clave el acompañamiento de las provincias y los espacios políticos más afines.

Era de deshielo entre Milei y Macri

El PRO dista de ser un bloque unificado, mostrando fisuras en las votaciones que reflejan tensiones internas, con un sector dispuesto a colaborar y otro que mantiene distancia. Esta fragmentación introduce incertidumbre sobre el alcance real de cualquier acuerdo.

A pesar del acercamiento, el exmandatario no se muestra dispuesto a ofrecer un cheque en blanco y exige condiciones. Según afirmó LPO, Macri ha lanzado un ultimátum a Milei: “El 27 de octubre pasamos a la oposición”, en referencia a la fecha posterior a las elecciones. Esta advertencia, dirigida a la Casa Rosada, busca que el presidente nombre al exsenador Federico Pinedo como canciller y otorgue otros cargos a dirigentes de su máxima confianza, como Guillermo Dietrich y Javier Iguacel. De acuerdo con una fuente consultada por LPO, Macri también busca “castigar a Cristian Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro, que negociaron con Milei por las suyas”. Sin embargo, un exmacrista se preguntó sobre el sentido de tal acuerdo, dado que Macri “va a tener muy pocos legisladores, ¿Cuál sería el sentido de cerrar con Macri?”.

La tensión por los cargos es evidente. Santiago Caputo, asesor presidencial, propone que el acuerdo se limite a los seis gobernadores, a quienes buscarían ofrecerle lugares en el Gabinete. Incluso, se deslizó la posibilidad de que el propio Caputo asuma como jefe de Gabinete, si eso viene acompañado de poder real y el desplazamiento de los Menem de la relación con el Congreso y los gobernadores. Sin embargo, esta opción no termina de seducir a los líderes de Provincias Unidas, quienes se preguntan: “¿Por qué nos sumaríamos a un gobierno que acaba de perder las elecciones?”, según un dirigente importante del sector.

En definitiva, lo que se pone en juego es mucho más que una cortesía telefónica. El llamado es un gesto pragmático y un evidente cálculo político en un momento decisivo. Milei busca ampliar su base de sustentación, mientras que Macri sondea hasta dónde puede condicionar la debilidad parlamentaria del Gobierno y reinsertarse en el tablero. El desenlace dependerá de los frágiles equilibrios y de la capacidad de ambos líderes para sostener un entendimiento funcional a sus intereses.