28 Sep 2025

El salvavidas de Trump no alcanza para calmar la cruda interna del gobierno

Mientras Estados Unidos ofrece un apoyo financiero condicionado al resultado electoral, la pulseada entre Karina Milei y Santiago Caputo por el control del poder que no ejerce Javier expone la fragilidad del “triángulo de hierro”. De acá al 26/10, se viene el mes más largo de la historia libertaria.
El salvavidas de Trump no alcanza para calmar la cruda interna del gobierno

La administración de Javier Milei enfrenta una tormenta perfecta donde la crisis financiera y las internas políticas se potencian, poniendo a prueba la estabilidad del gobierno. Tras una severa derrota electoral en la provincia de Buenos Aires y en medio de una creciente presión cambiaria que disparó el riesgo país, la llegada de un salvataje financiero por parte de la administración de Donald Trump operó como un balde de agua fría. Sin embargo, este auxilio inédito, anunciado por el secretario del Tesoro Scott Bessent, quien incluso avaló tácitamente la política de retenciones a las exportaciones, llega con condicionamientos que podrían redefinir la política económica, incluyendo una posible flotación del tipo de cambio, y cuya implementación concreta estaría supeditada a los resultados de las elecciones del 26 de octubre.

Este respaldo externo, leído como un cheque del emperador con claros objetivos geopolíticos de alinear a la Argentina con Washington en su pulseada con China, contrasta con el cuadro de desgobierno interno. El llamado “triángulo de hierro”, compuesto por el Presidente, su hermana Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, muestra profundas grietas. Según la nota del editorialista Carlos Pagni, los enfrentamientos entre el “Mago del Kremlin”, Caputo, y el equipo de la secretaria general son feroces. “Una versión insistente afirma que en la última reunión de gabinete, cuando Milei, aconsejado por el ‘Mago’, insinuó que prescindiría de los servicios de algunos colaboradores de su hermana, ésta amenazó ya no con retirarse del Gobierno, sino con irse del país. Habladurías”, reveló Pagni.

Esa fractura se profundiza con la desilusión terminal de Santiago Caputo, quien según confidentes citados en un análisis reciente, oscila entre la furia y la depresión. Su consejo de moderar el discurso presidencial tras la derrota bonaerense fue ignorado rápidamente, y su propuesta de oxigenar el gobierno despidiendo a figuras cuestionadas como los primos Martín y “Lule” Menem, cercanos a Karina, fue bloqueada por la misma hermana presidencial. Tal como publicó el medio NOTICIAS, la preeminencia de Karina en la toma de decisiones quedó confirmada cuando el periodista Juan Luis González advirtió que los Menem difícilmente se irían, un augurio que se cumplió y que dejó a los colaboradores de Caputo desahuciados, preguntándose “¿Por qué son así?”.

La falta de reacción de Milei ante las derrotas y su incapacidad para mantener una estrategia coherente más allá de la retórica agresiva alimentan el desencanto de su principal estratega. Esta anarquía se extiende a las redes sociales, donde la “jauría tuitera” allegada a Caputo ataca a otros funcionarios, como el jefe de Gabinete Guillermo Francos, incluso en momentos de extrema vulnerabilidad. Mientras el oficialismo libra una batalla interna por adjudicarse el mérito del acercamiento con Trump, la oposición peronista encuentra un argumento de campaña en el riesgo de una pérdida de soberanía, esgrimiendo consignas como “Patria sí, colonia no”.

El rescate financiero estadounidense interrumpió una corrida cambiaria potentially devastadora, pero no resuelve los problemas de fondo. Milei se enfrenta al desafío de recomponer su equipo y regenerar la confianza de una parte de la sociedad desilusionada, tarea imposible sin ordenar su casa. La pregunta central ahora es cómo interpretará el Presidente este salvataje: si como un socorro de emergencia que evidencia sus errores o como una condecoración a sus aciertos. De esa lectura dependerá su capacidad para resetear una administración que ha perdido el rumbo y construir un discurso de campaña que vaya más allá de la confrontación permanente.