En el peronismo bonaerense se encendió una nueva señal de alerta interna que trasciende las diferencias discursivas y se instala en el terreno de las disputas concretas por recursos, representación y territorio. Sectores cercanos a Cristina Fernández de Kirchner, con La Cámpora como punta de lanza, decidieron avanzar para desbancar a Fernando Espinoza de la presidencia de la Federación Argentina de Municipios (FAM), un organismo que nuclea a más de 500 comunas y que históricamente funcionó como una herramienta de presión clave para que los jefes comunales negocien políticas con las provincias y la Nación. El movimiento, que busca reemplazar al actual titular —alineado con el gobernador Axel Kicillof— por el intendente de Lanús, Julián Álvarez, no es un hecho aislado sino el paso previo de una estrategia más amplia que tiene como objetivo central disputarle la intendencia de La Matanza en 2027.
La maniobra se activa en un contexto de parálisis dentro de la FAM. Según señalaron diversas fuentes periodísticas, a la par de la evolución en la Justicia de la causa por abuso que tiene a Espinoza procesado, el organismo fue espaciando sus reuniones hasta llegar a un punto muerto. Esa situación llevó a que muchos intendentes de distintos signos políticos comenzaran a interactuar en el Consejo Federal de Intendentes (Cofein), una suerte de FAM paralela que recientemente reunió en Paraná a mandatarios de las grandes ciudades del país. Varios jefes comunales plantean la necesidad de agruparse en una estructura sólida para canalizar los reclamos al gobierno de Javier Milei, algo que, según advierten, no encuentran con la actual conducción. Anoticiado de las críticas y de las intenciones por desbancarlo, Espinoza convocó de manera urgente a una reunión en la FAM, aunque el descontento ya había germinado.
Mañana los intendentes de la PBA y el país van a pedirle a Toto Caputo por la caída de la coparticipación y el respeto a los fondos del impuesto a los combustibles. Luego, los va a recibir Axel Kicillof en la FAM. Respaldo a Fernando Espinoza, presidente de la FAM.
— Belén Robledo (@belurob_) April 13, 2026
El intendente de Lanús, Julián Álvarez, puso la discusión sobre la mesa públicamente durante una visita a San Juan. “Antes de las internas y de analizar candidaturas presidenciales hay otras herramientas que se van a discutir, como por ejemplo, ahora en julio, la Federación Argentina de Municipios”, lanzó en una entrevista. Y justificó la relevancia del organismo: “La FAM es una herramienta muy importante que tiene personería y te permite discutirle al gobierno nacional medidas, como por ejemplo, las obras paralizadas que tenemos en todo el país. Todos tenemos obras paralizadas en nuestros municipios que se dejaron de ejecutar por el gobierno nacional. Entonces, hacer medidas conjuntas entre intendentes para, por ejemplo, pedir esos recursos es una cuestión muy relevante, que todos necesitamos y que tiene que ver con resolver los problemas a nuestros vecinos mañana”.
La pulseada por la FAM no es solo institucional sino también territorial. La Cámpora gobierna actualmente dos distritos fuertes en la zona sur del conurbano, Lanús y Quilmes, y mantiene un estrecho vínculo con el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín. Sumar La Matanza representaría un salto determinante para tener el control de la estructura peronista en esa sección clave. Para allanar el camino, impulsan la figura del jefe de bloque del peronismo en la Cámara baja provincial, Facundo Tignanelli, quien viene subiendo el tono de sus críticas a la gestión de Espinoza. El cruce más reciente se dio por la incorporación del dirigente Toty Flores al municipio matancero. “Primero trajeron porteños a la gestión y ahora traen antiperonistas. Eso explica porque La Matanza está como está”, dijo Tignanelli, y destacó problemas serios como la recolección de residuos. Además, recordó que la administración de Espinoza tiene 250.000 millones de pesos en un plazo fijo que se podrían usar para resolver los problemas de los vecinos. Para el legislador, el intendente “está subestimando a los votantes de La Matanza. Ellos votaron peronismo, pero designan antiperonistas para gobernar”. Desde el entorno de Espinoza salieron al cruce: “El peronismo tiene una responsabilidad histórica: Volver a representar a la mayoría del pueblo argentino, y no solo a las minorías, a las que se dedicó una parte del kirchnerismo”, dijo Miguel Saredi, uno de sus principales dirigentes, y agregó que “el peronismo no es una secta”.
En paralelo a la ofensiva por la FAM, La Cámpora viene pisando la iniciativa impulsada mayormente por intendentes del axelismo para reinstaurar las reelecciones indefinidas en los municipios. De sostenerse el tope vigente de una sola reelección, Espinoza no podría presentarse por otro mandato en La Matanza, un objetivo central del kirchnerismo de cara a 2027. La estrategia camporista, sin embargo, no se sostiene únicamente en la disputa interna. La idea de reemplazar a Espinoza encuentra eco también en sectores que reclaman que la FAM recupere el perfil transversal de sus comienzos, cuando tuvo como primer presidente al peronista Julio Alak y, luego, al entonces radical bahiense que más tarde se alistó en el GEN, Jaime Linares. La FAM, creada por la ley nacional 24.807 en 1997 y presidida durante largos años por Julio Pereyra, enfrenta además una embestida del gobierno nacional a través del proyecto de ley denominado “Hojarasca”, impulsado por Federico Sturzenegger, que busca desfinanciar a la entidad. En ese escenario, la pulseza por la conducción de la Federación se convierte en un termómetro de las tensiones mayores que atraviesan al peronismo bonaerense, donde la disputa por las herramientas de poder anticipa las batallas electorales por venir.