La designación de Diego Santilli como ministro del Interior, presentada como una jugada de unidad, ha desnudado las profundas grietas en la alianza que sostiene al presidente Javier Milei. El malestar de Mauricio Macri, quien se ausentó sin aviso del asado del bloque de diputados de su propio partido, PRO, donde se ovacionaba al nuevo funcionario, es la punta del iceberg de una interna que estalló tras las exitosas elecciones legislativas de octubre. A pesar de que Macri públicamente celebró el nombramiento de su excolega, confiando en que este articularía con los gobernadores “la implementación de las reformas que necesitamos”, fuentes oficiales en la Casa Rosada no tardaron en bajarle el precio, con un duro mensaje anónimo: “Tiene 3 diputados y el 80% de imagen negativa, que se ubique”.
Esta fricción se enmarca en lo que el politólogo Andrés Malamud describió en una entrevista con Bloomberg Línea como un “apuro” por parte del expresidente. Según el analista, Macri “se apura porque no tiene partido”, reflejando una posición de debilidad estructural tras la migración masiva de sus aliados hacia La Libertad Avanza (LLA). La estampida de legisladores del PRO, incluida la propia Patricia Bullrich, hacia el bloque oficialista ha dejado al macrismo reducido a una expresión mínima en el Congreso, un hecho que el Gobierno de Milei no duda en señalar para relativizar su incidencia en el tablero político actual.
Quiero felicitar a @diegosantilli por su designación como nuevo ministro del Interior. Es una incorporación muy positiva para el Gobierno. Como dirigente del PRO de gran experiencia, confío en que, en este momento clave, podrá articular con los gobernadores la implementación de…
— Mauricio Macri (@mauriciomacri) November 2, 2025
Detrás de la pugna por las designaciones se libra una batalla por la autoría de los acuerdos. Mientras Mauricio Macri busca presentar la llegada de Santilli al Ministerio del Interior como un logro de su espacio, el círculo íntimo de Milei es claro en reclamar la autoría. Una fuente del entorno de Karina Milei subrayó que la designación “venía trabajándose hace tiempo” y fue una idea de la propia hermana del Presidente, añadiendo que “Santilli no responde a Mauricio desde hace años” y que llega con la promesa de “ser el más violeta de los libertarios”. Esta lucha narrativa deja en evidencia la ansiedad del macrismo por capitalizar una gestión de la que se siente arquitecto, pero en la que ve disminuir su influencia día a día.
El desplazamiento de Guillermo Francos, el principal articulador político entre la Rosada y el PRO, y su reemplazo por Manuel Adorni, una figura que Macri públicamente rechazó, fue la chispa que encendió la mecha. El exmandatario no ocultó su “decepción” y, según se conoció, incluso intentó sin éxito proponer un nombre alternativo durante la cena en Olivos donde se enteró de los cambios. Para Andrés Malamud, las señales de Milei son “ambiguas”, una estrategia que le permite navegar estas aguas procelosas. “Milei es un tipo ambiguo. Él dice ‘no soy de izquierda ni de derecha, soy libertario’. Eso le permite hacer alianzas con quien sea”, explicó el politólogo, sugiriendo que esta flexibilidad es un activo clave para el Presidente.
Frente a este escenario de reacomodamiento en el espacio oficialista, Malamud visualiza un panorama complejo para la oposición. Considera que “Milei camina a la ampliación de su espacio y una posible reelección porque no hay nadie enfrente” . El peronismo, el otro gran actor de la política argentina, enfrenta su propio desafío. Según el analista, la fuerza que conduce Axel Kicillof “no es oposición” porque “no ofrece una alternativa de poder”, un diagnóstico que pinta un horizonte despejado para la consolidación del proyecto mileista, siempre y cuando pueda gestionar las tensiones con su aliado más incómodo . La pulseada entre Macri y el Gobierno, por tanto, no es solo una anécdota de la interna política; es la batalla por el liderazgo de una coalición que, hoy por hoy, no tiene rival a la vista.