16 Jun 2026

El adiós a Taty Almeida

La despedida a la histórica referente de Madres en la voz de distintos referentes políticos. Tras su muerte a los 95 años, el velorio de Taty Almeida fue un homenaje a su pedido explícito. Nada de flores, solo militancia y alegría: "Taty no se murió, Taty vive en el pueblo".
El adiós a Taty Almeida

El velatorio de Taty Almeida, la histórica presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, se convirtió este lunes en una verdadera fiesta popular en la sede del sindicato de los telefónicos (Foetra), tal como ella lo hubiera querido. “Militancia y joda”, como solía repetir, fue el clima que primó en la despedida de una mujer que hizo de la lucha por los derechos humanos y la búsqueda de su hijo desaparecido la razón de su vida. Familiares, compañeras de la lucha, dirigentes políticos y centenares de militantes se acercaron para darle el último adiós a una referente que, a sus 95 años, dejó un legado imborrable.

La escena era un reflejo de su personalidad: el féretro, cubierto de pañuelos blancos, estaba acompañado por una foto que la mostraba radiante, y el ambiente era todo menos fúnebre. Su hija, Fabiana Almeida, tomó el micrófono para dar inicio a lo que fue una comunión de la palabra, y fue la propia Estela de Carlotto quien la despidió primero. “Seremos recordadas como mujeres que algo hicimos por nuestro país”, dijo la titular de Abuelas, visiblemente emocionada, exigiendo a los presentes que no aflojen. “Tenemos que unirnos y no aflojar”, pidió Carlotto, mientras las lágrimas se mezclaban con el recuerdo de una mujer que “fue la celebración de la vida y de la resistencia”.

El adiós a Taty Almeida

La parrtida de Taty, ocurrida el domingo en el Hospital Italiano, fue confirmada por su familia y el comunicado de Madres de Plaza de Mayo, que la despidió con un sentido mensaje: “Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona”. Su partida no solo deja un vacío en el movimiento de derechos humanos, sino que cierra un capítulo de una historia de dolor transformado en lucha, una historia que comenzó en 1975, cuando la Triple A secuestró a su hijo Alejandro, de apenas 20 años, y que ella mantuvo viva hasta el final con la esperanza de encontrar sus restos.

Los discursos en el velatorio se centraron en la importancia de continuar su obra. Horacio Pietragalla Corti, uno de los nietos recuperados, señaló que será difícil reemplazar a estas mujeres que estuvieron “a la altura de la historia”. Victoria Montenegro, otra nieta restituida, habló de la “sensación de orfandad” que embarga al movimiento, pero el pedido de la propia Taty era claro: seguir adelante. Uno de los momentos más emotivos llegó de la mano de Pascual Spinelli, quien recordó un poema de Alejandro que decía: “Quisiera decirte mamá que parte de lo que fui lo vas a encontrar en mis compañeros”, una frase que Taty convirtió en su guía. Como ella misma confesó en una entrevista: “Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido”.

El adiós también tuvo un fuerte componente político, con una amplia y diversa representación que evidenció el consenso que su figura generó. El gobernador bonaerense Axel Kicillof, presente en el velatorio, la recordó como una presencia constante y una maestra incluso en los momentos difíciles, contando que tenían un “intercambio constante por WhatsApp”. Dirigentes de todo el arco político, desde el peronismo hasta el radicalismo y la izquierda, coincidieron en destacar su trayectoria. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner la definió como una “luchadora incansable que honraste la vida”, mientras que el senador radical Martín Lousteau la calificó como un “faro para la protección de los derechos humanos”.

El adiós a Taty Almeida

La despedida continuará este martes en el mismo lugar, pero el mensaje ya está claro. La lucha que Taty Almeida encarnó durante décadas, aquella que la llevó desde las rondas de la Plaza de Mayo en plena dictadura hasta los escenarios más diversos de la política y la cultura, sigue más vigente que nunca. En cada rincón de Foetra, se escuchaba el estribillo que ella misma repetía con sus compañeras: “A pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”. Su legado, como pidió su amiga Estela, es un faro para las nuevas generaciones que deberán seguir su ejemplo para construir una patria “sin desigualdad”.