Las últimas semanas han expuesto un escenario de creciente fragilidad para el gobierno de Javier Milei, marcado por una serie de reveses políticos y una inestabilidad económica que genera profunda preocupación en distintos sectores. Tras la contundente derrota en la elección bonaerense y la ratificación por parte del Congreso de vetos presidenciales, Mauricio Macri emerge entre los escombros para reafirmar su liderazgo en el PRO, partido que destruyó pocos meses atrás, y ahora aparece como buscando un camino propio (o instalarse como un interlocutor válido con la Casa Rosada). La reaparición pública de Macri, largamente esperada, se produce en un momento en que el oficialismo enfrenta una fuerte fuga de dólares y conflictos internos, lo que genera un clima de incertidumbre de cara a los comicios de octubre.
En un gesto político que busca consolidar a su tropa y enviar una señal a La Libertad Avanza (LLA), Macri convocó a una reunión con los candidatos nacionales del PRO en la sede partidaria de la calle Balcarce. El encuentro, a puertas cerradas, se centra en la estrategia electoral de cada provincia. Fuentes del partido consultadas indicaron que el objetivo es “no extenderse sobre nada que no sea la agenda electoral”, una muestra de que se busca evitar la exposición de las divisiones internas que se hicieron evidentes en el Congreso, donde legisladores del PRO exhibieron diferencias al momento de votar, como en la acalorada discusión entre el presidente del bloque, Cristian Ritondo, y Silvia Lospennato.
Acá, el momento en el que Ritondo bardea a Lospennato, por no votar con LLA.
— Déborah de Urieta (@ddeurieta) September 17, 2025
(Hubo más de un momento)
El video lo hizo la gran @delficelichini. Síganla. No los va a defraudar. pic.twitter.com/OfYZN9HhOP
El malestar en la alianza no es exclusivo de la militancia. Desde el círculo cercano a Macri se percibe que los hermanos Milei no tienen una conciencia real de la gravedad de la situación, y se señala que la dinámica en la Casa Rosada “es como si no les pareciera tan grave”. Aunque no se espera un llamado de auxilio de parte de Milei, el expresidente ya habría delineado las condiciones para un eventual acercamiento: el desplazamiento de Lule Menem y la propia Karina Milei del armado político y de poder. Sin embargo, en el PRO reconocen que esta es una condición que Milei “es capaz de cualquier cosa antes de entregar a su hermana”, una figura que, según un hombre de diálogo frecuente con Macri, se ha convertido en el principal problema del oficialismo, pues “está en jaque y pone de escudo al rey”.
Mientras el PRO y LLA se disputan el liderazgo y los votos de un mismo electorado, el panorama económico no ofrece consuelo. El Banco Central perdió 1100 millones de dólares en el mercado de cambios en unas pocas jornadas, un número que asusta hasta al más aventurero. Ante esta dinámica “insostenible hasta octubre”, como señalaron voceros del entorno de Macri, el gobierno intentó mostrar un frente unificado en una cumbre de campaña en la Quinta de Olivos. Sin embargo, los cambios en la coordinación estratégica –con la supuesta remoción de Lule Menem, quien finalmente quedó a cargo de la fiscalización, y el ascenso de Pilar Ramírez– sugieren que la interna es más profunda de lo que la comunicación oficial pretende mostrar.
La inestabilidad no solo se refleja en el mercado financiero, sino también en el descontento de los aliados. El grupo de gobernadores que integran Provincias Unidas, entre los que se cuentan figuras como Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora y Juan Schiaretti, ha endurecido su discurso opositor. Este último, de hecho, mantiene contacto “permanente” con Macri, lo que ha abierto especulaciones sobre un acuerdo futuro. En el macrismo, de cara a un posible interbloque legislativo, aseguran que “después de octubre se puede charlar todo”, aunque el armado de un espacio común, dicen, “es todo ciencia ficción” por el momento.
Al mismo tiempo, la distancia del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y de su par bonaerense, Soledad Martínez, del armado de campaña con La Libertad Avanza es sintomática. Según el entorno del jefe de gobierno, tal como publicó el medio Letra P, no se sumarán a las actividades partidarias y se mantendrán abocados a la gestión local, confirmando que “con Milei en crisis, la distancia es salud”. Esta postura refleja la desconfianza de una parte del PRO hacia la alianza, a pesar de los guiños de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien encabeza la boleta de senadores en CABA y ha insistido en abrir un canal de diálogo con Macri. Un funcionario cercano a Jorge Macri, consultado por Infobae, desconfió de las intenciones de Bullrich: “No nos querían en la campaña, no querían a nuestros candidatos, no querían el amarillo… Los términos del acuerdo estaban claros: los dos candidatos nuestros en lugares marginales a cambio de un poco de paz. Ahora, si quieren renegociar, habrá que sentarse y ver qué ofrecen”.
El economista Hernán Lacunza, exministro de Macri, ha sumado su voz a las críticas, señalando que la robustez de un sistema monetario “no puede depender de que ganes todas las elecciones y de que no tengas ningún traspié legislativo”. En una entrevista con el programa Radio con Vos, Lacunza explicó que la situación actual “se incubó” en el segundo semestre del año pasado debido a un “atraso cambiario”. En su análisis, el exfuncionario advirtió que la estrategia del gobierno de “cancherear menos” hubiera hecho el camino “más sostenible”.