20 Feb 2026

Diputados aprueba la reforma laboral y vuelve al Senado, en medio de denuncias por inconstitucionalidad

Con 135 votos positivos y la eliminación del artículo 44 sobre licencias médicas, el proyecto regresa a la Cámara alta para su sanción definitiva. La oposición denunció "traición" de los legisladores que responden a Jaldo, Jalil y Sáenz. Miles de vecinos protagonizaron cacerolazos en distintos barrios porteños.
Diputados aprueba la reforma laboral y vuelve al Senado, en medio de denuncias por inconstitucionalidad

La Cámara de Diputados dio media sanción en la madrugada de este viernes al proyecto de reforma laboral impulsado por el Poder Ejecutivo, en una sesión maratónica que se extendió por más de doce horas y que estuvo marcada por incidentes dentro y fuera del recinto. Con 135 votos afirmativos, 115 negativos y la eliminación del artículo 44 que modificaba el régimen de licencias por enfermedad, la iniciativa deberá regresar a la Cámara alta para su sanción definitiva, en un cronograma que el oficialismo busca cerrar antes del 1° de marzo. El resultado se consolidó gracias al apoyo explícito de los bloques que responden a los gobernadores Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz, quienes aportaron los legisladores necesarios para alcanzar el quórum y sostener la votación en los pasajes más complejos de la discusión particular.

El desenlace de la jornada parlamentaria encontró al oficialismo con una holgura inesperada, al punto que varios diputados catamarqueños que responden a Jalil pudieron pronunciarse en contra de la norma sin que peligrara la aprobación, según confiaron fuentes parlamentarias a LPO. La estrategia de los gobernadores peronistas que acompañaron la iniciativa fue sintetizada por un legislador aliado con una frase atribuida a un mandatario provincial: “No te pares adelante del auto que viene a 200 kilómetros por hora, dejalo pasar y que choque solo”. La lectura de esos caciques provinciales, siempre de acuerdo con la misma fuente, es que “lamentablemente hay que dejar que los libertarios avancen”, en la presunción de que “el argentino vota bien cuando le va mal y vota mal cuando le va bien”.

La sesión tuvo un arranque tumultuoso poco después de las 14 del jueves, cuando el presidente de la Cámara, Martín Menem, dio por iniciada la reunión al contabilizar 130 diputados en sus bancas. El último en sentarse para alcanzar ese número fue el santacruceño José Garrido, mientras que el rionegrino Sergio Capozzi también aportó al quórum tras mantener reuniones de último momento con Silvana Giudici para solicitar modificaciones en los artículos referidos al fondo de indemnizaciones. Los kirchneristas estallaron cuando vieron ingresar a los catamarqueños Sebastián Nóblega y María Fernanda Ávila, y se trenzaron en gritos con la tucumana Elia Marina Fernández, quien respondió a los reproches con un tono sobrador: “Ganen las elecciones”, repetía con jactancia ante las legisladoras Paula Penacca y sus compañeras de bancada.

El peronista Germán Martínez expresó su rechazo a las formas en que Menem pretendía conducir el debate, sin acuerdo de labor parlamentaria aprobado ni distribución previa del uso de la palabra. Mientras exponía su punto de vista, Martínez era abucheado por la bancada libertaria y advirtió que “se van a arrepentir” quienes apoyaran la reforma. Sin contemplar que otros legisladores querían hablar, el riojano puso a consideración una moción del jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, y pretendió darla por aprobada a mano alzada, lo que desató una batahola que llevó a Agustín Rossi, Penacca y Cecilia Moreau a encarar al titular de la Cámara. En medio del griterío, Florencia Carignano aprovechó la confusión para arrancar cables de micrófonos y módem de los taquígrafos, mientras Horacio Pietragalla acercaba una cadena hasta las narices de Menem para simbolizar con la metáfora de la esclavitud lo que, a su juicio, representa la nueva legislación.

Martínez reclamó que la votación de la moción se realizara de forma nominal para que constara quiénes apoyaban el plan de labor libertario, pero Menem respondió con una triquiñuela reglamentaria que terminó de enardecer los ánimos: alegó que al tratarse de una reconsideración, la iniciativa requería dos tercios de los votos. Finalmente se volvió a votar y hubo 136 voluntades contra el intento opositor y 107 a favor, con lo cual continuó el itinerario diseñado por el oficialismo, que contemplaba más de ocho horas de sesión sin considerar cuestiones de privilegio ni homenajes. La votación en particular se realizaría por títulos, en lugar de habilitar la discusión artículo por artículo, lo que aceleró los tiempos pero dejó a numerosos legisladores sin posibilidad de exponer sus objeciones puntuales.

El primero de los capítulos sometidos a votación fue el Título I, que se aprobó por holgada mayoría y sin la incorporación del denominado artículo Galperín que reclamaba el PRO. El Título II, correspondiente a la creación del Fondo de Asistencia Laboral destinado a financiar indemnizaciones con aportes patronales que actualmente van a la Anses, cosechó 130 voluntades por la afirmativa, 117 por la negativa y las abstenciones de Lourdes Arrieta, Karina Banfi y Sergio Capozzi. Los críticos advierten que este fondo, que reuniría al menos unos 3000 millones de dólares, terminará desfinanciando el sistema previsional y sirviendo al Ministerio de Economía para fondear al Estado.

Diputados aprueba la reforma laboral y vuelve al Senado, en medio de denuncias por inconstitucionalidad

El Título III volvió a suscitar un intenso debate por el traspaso del fuero laboral ordinario a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, que implica la disolución de la Justicia Nacional del Trabajo. El bloque libertario reunió 135 votos positivos, la oposición alcanzó 110 negativos y hubo cinco abstenciones correspondientes a los radicales Martín Lousteau, Mariela Coletta, Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán, junto a los lilitos Maximiliano Ferraro y Mónica Frade. Sobre el final de la sesión, la votación más ajustada se dio en el título XVI, que incluye la derogación de media docena de estatutos profesionales, entre ellos el del periodista: 126 votos positivos, 119 negativos y 5 abstenciones.

A lo largo del debate, las críticas de la oposición se concentraron en lo que consideran un cercenamiento de derechos adquiridos. La diputada Vanesa Siley advirtió que “esta no es una ley más: estamos frente a una transferencia de riqueza fenomenal que va a causar dolor y miseria a los millones de trabajadores argentinos”, y apuntó directamente contra los aliados peronistas del oficialismo: “Lo lamentable es que en esas provincias, donde el pueblo le dio el voto a un gobernador peronista, en dos años les va ganar La Libertad Avanza. Felicitaciones a los traidores que dieron quorum”. El sindicalista Sergio Palazzo sostuvo que se trata de “la regresión más brutal en la historia de los derechos de los trabajadores” y reclamó a los radicales que “no pisen la memoria de Crisólogo Larralde, que puso el 14 bis en la Constitución Nacional”.

El diputado Nicolás Massot, de Encuentro Federal, ironizó que “en nombre de la libertad, lo que estamos haciendo más que modernizar, es retroceder tres siglos”. Si bien reconoció que desde su espacio siempre pidieron una reforma laboral, aclaró que la demanda apuntaba a la industria del juicio y la reducción de cargas patronales, no a los puntos incluidos en el proyecto oficial. Natalia de la Sota, del monobloque Defendamos Córdoba, alertó que “esta ley legaliza la precarización laboral” y que “las empresas van a poder despedir más barato a sus empleados”. Máximo Kirchner, por su parte, ratificó su voto negativo y sentenció que “esta ley va a fracasar”, al tiempo que pidió al presidente que envíe proyectos que ayuden a fortalecer “la idea de una sociedad menos desigual, porque una sociedad menos desigual es menos violenta”.

En la vereda oficialista, el miembro informante Lisandro Almirón defendió el proyecto argumentando que “la legislación laboral existe para proteger a los trabajadores y tutelar las relaciones de trabajo. Y para poder hacer eso, primero tiene que haber trabajo”. Cuestionó que el marco regulatorio actual “no hace otra cosa que expulsar a las personas de la formalidad” y sostuvo que “de qué sirve una biblioteca entera de legislación laboral si al final no sirve para generar empleo”. El diputado Lisandro Nieri, de la UCR, tomó el guante contra los críticos: “La CGT y diputados de la oposición dicen estar de acuerdo en la necesidad de un proyecto de modernización, pero llama la atención que cuando fueron gobierno con mayoría en ambas cámaras no avanzaron en modificar una ley que es vetusta a todas luces”.

Desde el palco principal del recinto, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli, siguieron de cerca la votación y celebraron el resultado con una ovación. El oficialismo confía en que el Senado pueda tratar el proyecto modificado el viernes 27 de febrero para convertirlo en ley antes de la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo. Con ese objetivo, la Dirección General de Comisiones de la Cámara alta ya convocó para este viernes a las 10 a un plenario de las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda, una movida que Unión por la Patria calificó de “absolutamente ilegal” porque se realizó antes de que Diputados aprobara la media sanción.

Germán Martínez denunció durante el debate que la convocatoria lleva el número de expediente 159/25, correspondiente al proyecto original que ya no existe tras las modificaciones introducidas en el Senado y luego en Diputados. “¿Cómo van a estar convocando en el Senado cuando todavía no tienen expediente?”, se preguntó el santafesino, y advirtió que “esto lo que genera es un nuevo marco de impugnación” que podría complicar la sanción definitiva. Martínez consideró “terrible lo que están haciendo” y aseguró que se trata de “una barbaridad incomprensible, absolutamente antirreglamentaria, anticonstitucional e ilegal”.

Mientras transcurría el debate en el Congreso, miles de vecinos del Área Metropolitana de Buenos Aires salieron a las calles con cacerolas en rechazo a la reforma. Los cacerolazos se hicieron sentir en barrios como Villa Crespo, Villa Urquiza, Saavedra, Núñez, Almagro, Boedo, La Boca, San Telmo, San Cristóbal, Paternal, Mataderos, Caballito y Parque Avellaneda, con la consigna “que se vayan todos” como denominador común. En las inmediaciones del Congreso, la manifestación fue reprimida y se registraron heridos y detenidos, mientras familias enteras participaban de las concentraciones y niños aplaudían junto a sus padres o envueltos en banderas. Las redes sociales anticiparon cortes totales en avenidas Scalabrini Ortiz y Corrientes, y el tránsito quedó interrumpido en Acoyte a la altura de Rivadavia, en el cruce de Juan B. Justo y San Martín, y en otros puntos neurálgicos de la ciudad.

El proyecto aprobado, de poco más de 200 artículos, incorpora modificaciones sustanciales en la ley de contrato de trabajo. Entre los puntos centrales se encuentra la reducción en el cálculo de las indemnizaciones por despido, la habilitación del fraccionamiento de las vacaciones, la creación de un banco de horas como alternativa al pago de las horas extra y la posibilidad de ampliar la jornada laboral diaria de 8 a 12 horas siempre que se respete un descanso de 12 horas entre días de trabajo. También se establece la limitación del derecho de huelga y un nuevo esquema en las negociaciones colectivas que prioriza los acuerdos de empresa o regionales por sobre los convenios sectoriales nacionales.

La exdiputada libertaria Marcela Pagano, que hoy integra el bloque Coherencia, denunció durante el debate que la reforma esconde “un nuevo curro de la casta” y acusó a Martín Menem y a los legisladores de La Libertad Avanza de ser “la casta”. “Cuando una reforma sale de manera exprés y se lleva puesto derechos, no esconde una reforma”, apuntó, y criticó que la ley beneficiaría a uno de cada cien empresarios, según sus cálculos, en un contexto donde “cada 60 minutos cierra una empresa y 394 personas se quedaron sin empleo hoy”.

Miguel Pichetto, desde el bloque Provincias Unidas, enfatizó que esta norma “de modernización laboral no tiene nada” y que “revisando la ley y buscando esforzadamente si hay algún elemento que favorece al trabajador, puedo decir que no hay ninguno”. El radical Pablo Juliano, también integrante de ese espacio, embistió contra sus colegas de partido que votarán a favor: “Mi identidad política me hace imposible acompañar esta ley. Si otros radicales se hacen los distraídos, yo no puedo. Como nos enseñó Alfonsín, hay que mirar al costado del camino”.

En las antípodas, Fernando De Andreis anticipó el voto positivo del PRO y anunció que darán marcha atrás con el pedido para que las billeteras virtuales sean incluidas en el servicio de pago de remuneraciones, aunque presentarán un proyecto en ese sentido cuando comience el período ordinario. El salteño Pablo Outes, que votó a favor, sostuvo un discurso contradictorio: “Creo que tenemos que tener una legislación actual laboral que mire al mundo. Por esa razón es que voto a favor. Pero no me voy a cansar de repetir que el modelo de Milei está fracasando”, lo que desató abucheos desde la bancada de Unión por la Patria.

El diputado Diego Giuliano advirtió sobre la posible judicialización de la ley: “Este proyecto que denominan reforma laboral tiene componentes de alta irresponsabilidad en lo institucional, en lo político, en lo jurídico, en lo social. Es un proyecto que da lugar a una nueva fábrica de juicios en la Argentina”. Germán Martínez, al cierre de su intervención, sostuvo que el peronismo “va a representar a cada uno de los argentinos hayan votado o no al espacio” y concluyó: “Cuando asumamos el Gobierno de la Nación, esta ley va a ser derogada”.

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