El ministro del Interior, Diego Santilli, regresó por primera vez a la sede del PRO en la calle Balcarce desde que asumió en el gabinete de Javier Milei, en un encuentro que buscó contener las crecientes tensiones entre los intendentes del partido amarillo y los representantes locales de La Libertad Avanza, al tiempo que comenzó a delinear su aspiración a competir por la gobernación bonaerense en 2027. La reunión, encabezada junto al presidente del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, reunió a una docena de jefes comunales en el cuarto piso de la sede de San Telmo, donde los mandatarios locales llevaron su malestar por la falta de obras públicas, las deudas del gobierno nacional y, sobre todo, la actitud que atribuyen a los concejales libertarios en sus distritos. Según pudo reconstruirse a partir de los testimonios de participantes, varios intendentes describieron una convivencia política cada vez más áspera. “No ponen palos en la rueda, ponen plantas”, graficó uno de ellos a un medio especializado, y amplió: “Tengo más oposición en los libertarios que en el peronismo”. El caso más extremo mencionado fue el de Nueve de Julio, donde el bloque de LLA llegó a pedir la destitución de la intendenta María José Gentile, aunque también se registran fuertes roces en Zárate, Lobos y Arrecifes. Los jefes comunales consideran que, mientras el PRO nacional evita confrontar directamente con la Casa Rosada para garantizar la gobernabilidad, los concejales libertarios no replican esa misma lógica y boicotean iniciativas locales de desarrollo.
Ante ese panorama, Santilli ofreció mediar “municipio por municipio” para destrabar las relaciones, aunque algunos dirigentes macristas mostraron escepticismo sobre su capacidad real de incidencia. “Intenta mostrar que resuelve más de lo que ocurre realmente. Afirma que habla con Karina Milei y que soluciona los problemas de los intendentes, pero todos saben que eso no sucede”, planteó un experimentado referente bonaerense del PRO a Infobae. La agenda del encuentro incluyó también las urgencias cotidianas: en todos los distritos existen obras de infraestructura nacional paralizadas o a medio terminar, y los intendentes reclamaron la reactivación de esos trabajos. “De Nación no habíamos tenido ningún acercamiento”, admitió uno de los asistentes. La expectativa ahora está puesta en que, a través del ministro, se pueda “fortalecer” el vínculo con la administración central y destrabar fondos para alimentos, medicamentos y seguridad, áreas que quedaron más demandadas tras la eliminación de programas nacionales.
El trasfondo político de la cita fue, sin embargo, la construcción de cara a 2027. Santilli ratificó que le “encantaría” ser candidato a gobernador y aseguró: “Estoy convencido de que vamos a trabajar en conjunto. Con Cristian, con Sebastián Pareja y con el radicalismo estamos haciendo un trabajo articulado”. Pero la alianza con LLA no es moneda corriente: varios intendentes plantearon la necesidad de que se respeten los territorios que ya gobierna el PRO, evitando el desembarco de figuras libertarias que cuestionen sus liderazgos. Algunos jefes comunales exigen la continuidad de las PASO como herramienta para dirimir internas sin fracturas, en contraposición al proyecto del oficialismo nacional de eliminarlas. “Hay que evitar el dedo de Karina”, sintetizó un mandatario, en referencia al poder de decisión de la secretaria general de la Presidencia. No todos los presentes compartieron el mismo diagnóstico: la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez, planteó que en su distrito la relación con el Ejecutivo funciona correctamente y abogó por ampliar la coalición con dirigentes radicales y vecinalistas. Sin embargo, la mayoría coincidió en que, de ir divididos en 2027, el peronismo retendría la gobernación. “La convivencia es fundamental para poder proyectar”, admitió otro jefe comunal. Mientras tanto, detrás de la foto de unidad, las grietas en los concejos deliberantes y las deudas acumuladas siguen abiertas.