Un grupo de cinco gobernadores del interior del país, integrado por Gustavo Sáenz de Salta, Raúl Jalil de Catamarca, Osvaldo Jaldo de Tucumán, Hugo Passalacqua de Misiones y Rolando Figueroa de Neuquén, avanza en la conformación de un nuevo espacio político en el Congreso Nacional. La iniciativa, que podría materializarse como un bloque único o un interbloque, tiene como objetivo central gestionar obras y recursos para sus provincias, distanciándose de la línea de oposición frontal al Gobierno de Javier Milei que promueve el sector del peronismo alineado con Cristina Kirchner. Este frente aspira a traducirse en una bancada que aportaría entre 25 y 30 legisladores, consolidando una fuerza “dialoguista” con la Casa Rosada.
El movimiento de estos mandatarios, de diversas extracciones partidarias pero con objetivos similares, se da en un contexto donde el oficialismo busca asegurar los votos necesarios para aprobar su paquete de reformas, que incluye el Presupuesto, la reforma laboral, cambios tributarios y modificaciones al Código Penal. El Gobierno de Milei, con el apoyo del PRO, ya cuenta con una bancada que ronda los 100 diputados, pero requiere al menos 129 para lograr la mayoría necesaria en la Cámara baja. La posible incorporación de este nuevo grupo acercaría al Ejecutivo a ese número.
Uno de los casos más emblemáticos de este realineamiento es el del gobernador catamarqueño Raúl Jalil. En una reciente entrevista con LN+, Jalil se mostró optimista respecto a la gestión de Milei, afirmando que “el país está creciendo y soy muy optimista. Se pasó este problema político que tenía la Argentina”. Esta postura contrasta con sus declaraciones de hace apenas algunas semanas, cuando calificó la mirada del Presidente como “unitaria” y advirtió que podría traer “problemas”. Incluso llegó a realizar una comparación con Donald Trump, señalando que “Milei hace todo lo contrario a lo que hace Trump, quien defiende la industria americana. Más que a los empresarios, defiende el trabajo americano. Acá, al contrario, no se defiende el trabajo”. Su evolución política no pasó desapercibida para Cristina Kirchner, quien hace un año, ante un gesto similar, lo acusó de practicar un “verdadero transfuguismo político”.
La estrategia de Jalil está atada a una coordinación con sus pares del noroeste. Tal como publicó LPO, el mandatario de Catamarca decidió esperar al resultado de la reunión que Gustavo Sáenz mantendría con el ministro del Interior, Diego Santilli, para definir si instruía a sus cuatro diputados a romper formalmente con el bloque de Unión por la Patria. Si esto ocurriera, la bancada oficialista, La Libertad Avanza, quedaría a solo tres diputados de alcanzar la primera minoría. El plan consiste en articular un espacio conjunto con los diputados de Salta, Tucumán, Misiones y posiblemente Neuquén, sumando alrededor de 15 bancas.
Este miércoles el gobernador de Catamarca le concedió una entrevista a LN+ y manifestó su incomodidad con la "conurbanización" del peronismo. https://t.co/6sKg765PUI pic.twitter.com/ZZXcNR8LxR
— La Política Online | Argentina (@LPOArg) November 13, 2025
Ante estas señales de ruptura, Cristina Kirchner inició una contraofensiva para intentar contener las fugas y evitar la desintegración de los bloques parlamentarios peronistas. La expresidenta recibió en su domicilio de San José 1111 al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y al diputado tucumano Pablo Yedlin. Según fuentes de su entorno consultadas por LPO, la líder peronista “se pone al frente con la intención de que no se rompa el bloque”. En su cuenta de X, Cristina compartió los temas abordados con Quintela, haciendo hincapié en “la situación de las provincias argentinas, gravemente desfinanciadas por la caída de la recaudación nacional”, en lo que fue interpretado como una respuesta indirecta a las quejas de Jalil sobre la “conurbanización” de la agenda del peronismo.
La situación expone la profunda fragilidad que atraviesa el peronismo desde el retorno de la democracia. Mientras los gobernadores del interior priorizan la negociación de recursos y obras con el Gobierno nacional, el núcleo duro kirchnerista insiste en una oposición cerrada. Esta puja quedó de manifiesto en las declaraciones de Jalil, quien argumentó que “a los políticos que tuvimos menos agresión y más diálogo nos fue mejor en las elecciones”. Agregó que “nos tienen que dejar a los gobernadores la posibilidad de negociar” y abogó por que “un presidente del bloque sea del interior”. Desde el entorno de Cristina Kirchner se evalúa que “la acción política del peronismo en el Congreso es fundamental” y no descartan la formación de un interbloque en Diputados, similar al que funcionó en el Senado, como un mecanismo para mantener la unidad, aunque concediendo mayor libertad de acción a las distintas tendencias internas.