A cuatro años del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador bonaerense Axel Kicillof volvió a poner la lupa en el accionar judicial. A través de su cuenta de X, el mandatario calificó como “realmente grave” que la investigación sobre los autores intelectuales del ataque perpetrado el 1 de septiembre de 2022 no haya arrojado resultados concretos. En su mensaje, Kicillof trazó un paralelismo contundente: “Hoy Cristina continúa injustamente detenida y el intento de asesinato que sufrió sigue impune. Son dos caras de una misma moneda: un plan para disciplinar al campo popular y amedrentar a todos los que quieran representar a nuestro pueblo”. La publicación llegó en un momento clave, con la interna del peronismo más caliente que nunca y con el gobernador construyendo su propio espacio de cara al 2027.
Es realmente grave que a cuatro años del intento de asesinato a @CFKArgentina la investigación no haya arrojado ningún resultado sobre los autores intelectuales.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) September 1, 2026
Hoy Cristina continúa injustamente detenida y el intento de asesinato que sufrió sigue impune. Son dos caras de una…
El mensaje de Kicillof no es un dato menor si se mira el contexto político. El distanciamiento con la expresidenta es un hecho consumado desde hace meses, y las diferencias se profundizaron cuando el gobernador evitó pronunciarse en la interna del PJ y empezó a tejer su propio armado nacional con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). De hecho, mientras el cristinismo organizaba una concentración frente al departamento de San José 1111, con Máximo Kirchner como principal orador, Kicillof optó por quedarse afuera y limitar su adhesión a las redes sociales. Fuentes cercanas a Cristina filtraron a Infobae que el bonaerense “quiere construir un proyecto sin Cristina, pero con sus votos”, una frase que sintetiza la tensión que atraviesa al peronismo, con un escenario que cada vez se parece más a una PASO o incluso a una doble candidatura en las generales.
Mientras la política se enreda en sus propias internas, la causa judicial sigue su curso con un saldo que deja más preguntas que certezas. En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N°6 condenó a Fernando Sabag Montiel a 10 años de prisión por ser el autor material del disparo, pena que unificada con otras condenas previas llegó a 14 años. Su ex pareja, Brenda Uliarte, recibió 8 años como partícipe necesaria, y un tercer acusado, Nicolás Carrizo, fue absuelto. Ambos detenidos cumplen sus condenas en Ezeiza, pero la investigación sobre los instigadores o financistas del ataque no logró reunir pruebas suficientes para sostener que hubo una estructura política o económica detrás del hecho. Ese vacío es el que Kicillof señala como una impunidad que, según él, no es casualidad sino parte de un plan más amplio.
En las últimas horas, el reclamo del gobernador se sumó a una ola de pronunciamientos que buscaron poner el foco en la defensa de la democracia. Más de veinte espacios políticos, desde el Frente Renovador de Sergio Massa hasta el Encuentro Republicano Federal de Miguel Pichetto y referentes radicales como Ricardo Alfonsín, firmaron un documento titulado “La democracia no admite la eliminación del adversario”, en el que rechazan la violencia política y abogan por el debate de ideas. El diputado Agustín Rossi también se sumó a la discusión y advirtió que “lo que vino después no fue el repudio unánime, sino la continuidad del intento de eliminación política por otras vías: del gatillo en la calle a la proscripción en los tribunales”. Con la mira puesta en el 19 de septiembre, cuando Kicillof tiene previsto un gran acto en la UTN de Wilde para mostrar su fuerza federal, el peronismo se debate entre la unidad retórica y una grieta que, a cuatro años del atentado, parece más profunda que nunca.