El escándalo estalló en el Senado cuando se conoció que el senador libertario Joaquín Benegas Lynch, guitarrista de la banda de Javier Milei y hermano del ideólogo Bertie, es socio gerente de una empresa dedicada a asesorar a inversores extranjeros para la compra de tierras en Argentina. La firma, Glocal Terra SRL, fue fundada en 2020 junto a su esposa y tiene su domicilio en el centro porteño. En su sitio web, la compañía presume de tener experiencia en “más de 3 millones de hectáreas en transacciones” en Latinoamérica y ofrece servicios de búsqueda, tasación y administración de campos, incluyendo “tierras forestales, grandes extensiones de terrenos protegidos y fincas de lujo”. La presentación, íntegramente en inglés, detalla que actúan “en nombre y bajo la dirección de los propietarios de las tierras”, y hasta incluye una declaración ideológica que cuestiona duramente la intervención estatal: “Las políticas, regulaciones e intervenciones de los gobiernos locales en el sector privado tienen un impacto negativo en la economía, lo que se traduce en un aumento de la pobreza y, como consecuencia directa, en problemas de nutrición infantil”.
¡Mirá vos! Un senador de La Libertad Avanza nos quiere vender la tierra argentina a los extranjeros.
— Juliana di Tullio (@ditulliojuli) August 5, 2026
Presenté una impugnación contra el senador libertario Benegas Lynch por un evidente conflicto de intereses: no puede debatir ni votar el proyecto sobre Inviolabilidad siendo… pic.twitter.com/Ht66dTH84n
La noticia cayó como un baldazo de agua fría en el bloque oficialista, justo cuando el Gobierno intentaba reunir los votos para aprobar un capítulo de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que flexibilizaba la normativa sobre compra de tierras por extranjeros, la Ley 26.737 vigente desde 2011. La senadora peronista Juliana Di Tullio presentó una impugnación formal ante la presidencia de la Cámara alta, argumentando un “evidente e inadmisible conflicto de intereses” que, a su juicio, inhabilitaba a Benegas Lynch para “intervenir, debatir, firmar dictámenes y emitir su voto”. En sus redes sociales, la legisladora fue más allá y sentenció: “Usar la banca del Senado para beneficiar el bolsillo propio es traición a la Patria”. La presentación remarcaba que cualquier modificación a la ley actual impacta directamente en el negocio de la firma del senador, configurando una colisión entre su rol público y su interés privado.
Lejos de guardar silencio, Benegas Lynch salió al cruce con un extenso descargo en su cuenta de X, donde admitió ser “socio fundador y mayoritario” de Glocal Terra y defendió con vehemencia el proyecto oficialista, al que calificó como una reforma a la “nefasta ley de tierras actual”. En su defensa, argumentó que la norma vigente “achicó la demanda y castigó el patrimonio de los argentinos” y citó el caso de una concesión en la Patagonia durante el gobierno kirchnerista para justificar su postura. Sin embargo, el senador no explicó por qué su rol como intermediario en el negocio de tierras no debería ser considerado un conflicto de intereses bajo la Ley de Ética Pública. Aseguró que “no hay en esta ley una sola línea escrita” para su empresa y que un eventual beneficio al sector agropecuario no equivale a “un privilegio particular”, pero su argumento no logró despejar las sospechas en los pasillos del Congreso.
Respondo a alguna notas periodisticas, que cuanto menos, tienen mala fe en relación a mi empresa y la ley de tierras. Pero esto es parte de venir del sector privado y meterse en este fango de la política.
— Joaquin Benegas Lynch (@joacobl75) August 5, 2026
Por un lado, si, tengo una empresa agropecuaria. No es ningún…
La controversia se resolvió en las horas previas a la sesión, cuando el oficialismo decidió retirar el polémico capítulo sobre tierras del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada ante la férrea resistencia de gobernadores y senadores aliados, que no estaban dispuestos a votar la desregulación. El capítulo había sido el principal escollo para conseguir los apoyos necesarios, y su eliminación dejó a la impugnación de Di Tullio sin efecto práctico, aunque el episodio reabrió el debate sobre los límites éticos de los legisladores. El antecedente de Benegas Lynch al frente de Pampa Partners, la firma del fallecido magnate estadounidense Douglas Tompkins dedicada a la compra de tierras con fines ambientales, sumó un condimento más a la polémica. Mientras el Senado avanzaba con el resto de la iniciativa, la imagen del legislador libertario, cercano al Presidente y con un pie en el negocio rural, quedó en el centro de la mira, exhibiendo las contradicciones de un discurso que predica libre mercado mientras se legisla sobre el propio negocio.