La exministra de Seguridad y actual jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, rompió este miércoles la aparente unidad de gabinete en torno al escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito. En declaraciones televisivas, Bullrich le exigió al funcionario que presente “de forma inmediata” su declaración jurada de bienes, advirtiendo que la prolongación del caso “empantana” al Gobierno y desgasta su capacidad de gestión. “Ahora es el momento de la prueba y la prueba cuanto antes, mejor, porque si no, el Gobierno se empantana”, sostuvo la senadora, quien cuestionó que se espere hasta el 30 de julio, fecha límite legal, para actualizar el patrimonio. Según distintos medios, Adorni enfrenta una investigación judicial a cargo del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita por gastos que superarían los 800 mil dólares en un período de dos años, con un sueldo de alrededor de 3 millones de pesos. La legisladora fue contundente: “¿Para qué vas a esperar al 30 de julio si la podés presentar ahora? Una declaración jurada de bienes es algo que cuando uno tiene la del año anterior, es bastante fácil hacerla”.
El reclamo público de Bullrich no solo expone diferencias internas en el espacio libertario, sino que se produce luego de que el propio Adorni asegurara en una conferencia que tiene “una explicación a los gastos que hizo”. Sin embargo, la senadora dio por tierra con los intentos oficialistas de desactivar la polémica y puso en duda que el jefe de Gabinete pueda justificar su nivel de vida. “Él dijo algo contundente. Bueno, desde mi punto de vista, eso tiene que ser inmediato”, insistió. Además, Bullrich advirtió sobre el costo político del caso: “No puede quedar la sensación en la población de que nosotros somos iguales a los que venimos a correr”. La situación ya lleva más de cuarenta días y, según reconocen en Balcarce 50, impactó negativamente en la imagen del presidente Javier Milei, que habría caído entre siete y diez puntos en las encuestas, con un nivel de rechazo en crecimiento. Incluso fuentes oficialistas citadas por distintos medios ubican la imagen de Adorni en torno al 23 por ciento.
Mientras el Presidente se encuentra en Los Ángeles participando de un foro del instituto Milken, el conflicto amenaza con escalar el viernes durante la reunión de gabinete, donde Bullrich volvería a plantearle a Milei la necesidad de apartar a Adorni. “Patricia ya le dijo al Presidente lo que piensa y lo que cree que hay que hacer. El viernes lo va a repetir”, anticiparon fuentes cercanas a la exministra a LA NACION. Sin embargo, el mandatario se mantiene firme en su respaldo al jefe de Gabinete, al igual que su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. “Hace sesenta días que Javier y Karina bancan a Manuel. No cambió ni va a cambiar”, señaló una alta fuente oficialista. Incluso el propio Milei, consultado por LN+ sobre las declaraciones de Bullrich, respondió que no le molestaron y afirmó que “Bullrich espoileó lo que iba a hacer Manuel. Tiene todo listo para presentarse”. Y sentenció: “El Presidente soy yo, yo tomo las decisiones. Si a alguno no le gusta, que me lo plantee y deberá acatar o se va”.
— tutanka (@nosoytutanka) May 6, 2026
La tensión se profundiza en momentos en que la declaración de un contratista ante la Justicia complicó aún más el panorama: Matías Tabar, encargado de las refacciones en la casa que los Adorni adquirieron en un country, declaró haber recibido 245 mil dólares en efectivo del funcionario. Mientras tanto, Bullrich intensifica su agenda personal, con reuniones con dirigentes de Uruguay y Chile, y crece el rumor de que algunos sectores la ven como una potencial candidata del establishment para suceder a Milei en 2027. En el oficialismo, el temor se extiende: “Si entregás a Adorni a los medios y la oposición, el próximo sos vos”, le habría advertido un ministro al Presidente. Adorni, por su parte, sostiene que presentará su declaración jurada el 31 de julio, aunque Bullrich insiste en que no hay motivos para demorar. “Si los números están correctos, todos se guardarán las declaraciones en el bolsillo. Y si no es así, será la justicia la que determine frente a esa discordancia qué conducta toma”, cerró la senadora.