Manuel Adorni intentó este martes una demostración de fuerza en la Casa Rosada con una serie de reuniones escalonadas para los 21 senadores de La Libertad Avanza, pero la foto de respaldo que buscaba quedó trunca antes de empezar. Patricia Bullrich, presidenta del bloque oficialista, avisó que no iría a ninguno de los tres turnos —a las 11, a las 13.30 y a las 16— con el argumento de que debía concentrarse en la reunión de Labor Parlamentaria de las 18. En la Rosada se enteraron del faltazo por los medios y lo leyeron como un nuevo desplante de una dirigente que ya había calificado como una “omisión ética” el episodio de los 500.000 dólares no declarados por el jefe de Gabinete.
La tensión entre ambos viene de lejos. Según confirmó la Agencia Noticias Argentinas, en la última reunión de mesa política Bullrich expuso su desacuerdo con la orden de Javier y Karina Milei de blindar a Adorni. Luego, en público, moderó el discurso al sostener que “el Presidente cree que Adorni dio una explicación razonable”. La contradicción es notoria: es la misma persona que más cuestionó al funcionario y a la vez quien encabeza las negociaciones para frenar la interpelación que impulsa el kirchnerismo en el Senado. La semana pasada, en Labor Parlamentaria, Bullrich convalidó que la oposición pueda habilitar el debate con mayoría simple, lo que descolocó a los representantes oficialistas y forzó una reunión de urgencia con su propio bloque. Ahora la Casa Rosada busca dar marcha atrás e imponer el criterio de los dos tercios para ganar tiempo.
La ofensiva contra Adorni ya se juega en varias canchas. De acuerdo con lo revelado por LPO, Bullrich está coordinando con Victoria Villarruel y el bloque peronista para desplazarlo, y además movió fichas en Córdoba. Su aliado Oscar Agost Carreño impulsa en la Legislatura provincial un proyecto para que los legisladores nacionales cordobeses apoyen la remoción. “Manuel Adorni no puede seguir siendo jefe de Gabinete de ministros; el Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más”, dice el texto, que presiona de forma directa sobre el gobernador Martín Llaryora mientras Juan Schiaretti ya se pronunció en contra del funcionario.
La interna de fondo enfrenta a Bullrich con el círculo de Karina Milei, que aprovechó la convocatoria para medir lealtades. La secretaria general de la Presidencia y el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt participaron del primer encuentro de la mañana, algo que en el entorno de Adorni admiten como una prueba para ver quiénes se mostraban. El karinismo le reprocha a Bullrich haber convalidado la mayoría simple, resistirse a rechazar el pliego de la jueza Micheli y acumular desmarques públicos. Para contrarrestar su influencia en la Cámara alta, el ministro del Interior Diego Santilli negocia con senadores que responden a gobernadores y el estratega Eduardo “Lule” Menem presiona sobre legisladores que fueron puestos en las listas por decisión propia. La respuesta desde el sector de la senadora no tardó: “Están nerviosos en el Equipo Rocket, pero nosotros estamos muy ocupados en seguir trabajando todo el día”. Mientras la interna escala, la agenda legislativa sigue frenada y lo que se define esta semana es hasta dónde llega el blindaje que los Milei están dispuestos a darle a un funcionario acorralado.