La presentación de la declaración jurada rectificativa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, donde reconoció ingresos por más de medio millón de dólares en criptomonedas que antes no había declarado, desató una catarata de críticas que cruza de punta a punta el espectro político y ya amenaza con desacomodar las piezas en el tablero de la Casa Rosada. El propio funcionario admitió que se trató de un error que arrastraba “desde hace años”, aunque la excusa no logró contener el alud de reproches, ni siquiera dentro de las propias filas libertarias.
Lo de Manuel Adorni es una falta grave. Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible.
— PRO (@proargentina) June 11, 2026
En un momento histórico como este, en el que millones de argentinos…
El dato que encendió la mecha fue la reconstrucción patrimonial que Adorni entregó ante los organismos de control, donde incorporó unos 513 mil dólares vinculados a inversiones en Bitcoin realizadas entre 2013 y 2018, además de herencias y modificaciones en los bienes compartidos con su esposa. Según la versión oficial, el capital original invertido rondó los 200 mil dólares y, tras operaciones a través de ocho billeteras virtuales, se transformó en el monto declarado. Horas antes de regularizar su situación, el jefe de Gabinete se adhirió al régimen de Inocencia Fiscal, un blindaje que le permitió evitar sanciones.
Además de las 20 mentiras previas de Adorni (avión privado, depto en caballito, reformas, préstamo sin intereses de dos jubiladas, ja) la del bitcoin es re trucha porque si se hubiera comprado 200 mil verdes cuando dijo que lo hizo, debería tener entre 15 y 20 palos verdes (dijo…
— Lalo Zanoni (@zanoni) June 12, 2026
Las reacciones no se hicieron esperar. Juan Schiaretti, ex gobernador de Córdoba, fue contundente al afirmar que Adorni “le mintió al pueblo argentino y mintió ante el Congreso de la Nación” y que “no puede seguir siendo jefe de Gabinete”. El reclamo encontró eco en la UCR, que calificó el caso como de “extrema gravedad” y recordó que el propio funcionario había jurado ante el Congreso que “nunca existió ocultación alguna”. La Coalición Cívica, por su parte, ya impulsa una sesión especial para el 23 de junio con el objetivo de aplicar el artículo 101 de la Constitución, mientras que desde el peronismo Sergio Uñac ironizó: “Hay que tener mucha cara de piedra para pedirles sacrificios a los argentinos y después explicar que 800 mil dólares no declarados fueron un simple ‘olvido'”.
¡VAMOS, MANUEL, MENTILE EN LA CARA DE TODOS LOS ARGENTINOS! ¡VAMOS, MANUEL, DIBUJE, DIBUJE! pic.twitter.com/3o3OOockkX
— maxi ferraro (@maxiferraro) June 12, 2026
Pero quizás las puntas más filosas llegaron desde adentro. Patricia Bullrich, senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza, aseguró que lo de Adorni es “más que un error” y directamente habló de “una omisión ética”. La exministra de Seguridad remarcó que “nuestro Gobierno tiene la moral como política de Estado” y dejó en manos de la Justicia la definición sobre el futuro del funcionario. En la misma sintonía, la vicepresidenta Victoria Villarruel calificó el accionar del jefe de Gabinete como una “vergüenza” y sumó un mensaje irónico en redes sobre un “pendrive mágico”, en clara alusión a las excusas del vocero presidencial.
si encuentran algo en un pendrive nos avisan pic.twitter.com/w3ORlkfcNV
— SECRETARÍA DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL (@SIA_ARG) June 12, 2026
Mientras tanto, en Balcarce 50 intentaron bajarle el tono al escándalo. “Todo pasa. Tira pero no termina de romper”, minimizó un integrante de la mesa política del Gobierno, que se reunió este jueves en el Ministerio del Interior. Sin embargo, en la oposición ya empiezan a hacer cuentas: suman alrededor de 115 diputados dispuestos a votar la interpelación de Adorni, y con los 12 del PRO —Mauricio Macri ya ordenó apoyar la medida, pese a la resistencia del jefe de bloque Cristian Ritondo— quedarían muy cerca del número necesario. La pregunta que empieza a circular en los pasillos del Congreso es si el Presidente seguirá bancando a su hombre fuerte o si la presión terminará por hacerlo ceder.