06 Oct 2025

A donde vaya, lo están yendo a buscar

En la recta final de la campaña, Milei se enfrenta un país que no se parece tanto a lo que le muestran sus empleados en redes sociales. Incidentes en Santa Fe y Paraná lo forzaron a suspender actos. La gira refleja la tensión social y el impacto de los casos de corrupción que los involucran.
A donde vaya, lo están yendo a buscar

La gira de campaña del presidente Javier Milei por Santa Fe y Entre Ríos este fin de semana fue un fiel reflejo del rechazo social y político que atraviesa su gobierno. Los encuentros con manifestantes opositores en la capital santafesina obligaron a suspender un acto público. Y no es la primera vez: ya van varios, después de papelones similares en Lomas de Zamora y Tierra del Fuego. Una clara señal del creciente hartazgo social a menos de un mes de las cruciales elecciones legislativas del 26 de octubre.

Según contaron los medios locales, la visita a Santa Fe fue un hervidero desde que el Presidente puso un pie en la provincia. Minutos antes de que Milei llegara al hotel Los Silos, en la zona del puerto, ya había forcejeos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad. Todo escaló cuando un grupo desarmó un gazebo libertario al grito de “Milei, basura, vos sos la dictadura” y “La Patria no se vende”. Al menos cuatro detenidos. El operativo de seguridad, coordinado entre Casa Militar, la custodia presidencial y la policía provincial, no pudo evitar el desastre y obligó a cancelar la caminata por la peatonal San Martín que el mandatario tenía planeada con su candidato local, Agustín Pellegrini.

A donde vaya, lo están yendo a buscar

Ante la imposibilidad de cumplir con la agenda, el Presidente improvisó un discurso desde el balcón del hotel y luego bajó a la entrada para arengar a sus seguidores con un megáfono, repitiendo la misma estrategia que usó días atrás en Ushuaia. “Esta es la última oportunidad de cambio para Argentina. Si aflojamos ahora, vuelven quienes nos condenaron a la miseria. No podemos permitir que destruyan el sacrificio de millones de argentinos”, soltó Milei, que salió rajando hacia Paraná antes de lo previsto.

En la capital entrerriana, donde lo recibió el gobernador Rogelio Frigerio, la cosa no fue mucho mejor. Aunque logró hacer una caminata por la Costanera baja, los gendarmes y la policía provincial tuvieron que armar un cordón para separar a los fanáticos oficialistas de los grupos opositores, principalmente partidos de izquierda, que lograron superar el primer cerco de seguridad y generaron momentos de tensión y forcejeos.

Estos papelones se dan en un contexto de extrema fragilidad política para el oficialismo, que está metido hasta las cejas en dos escándalos de corrupción que le están pegando de lleno a la imagen del gobierno. Por un lado, la investigación por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que involucra al exdirector del organismo Diego Spagnuolo, un hombre de la extrema confianza del Presidente, y cuyos audios filtrados también mencionan a su hermana, Karina Milei. Este caso generó un terremoto político que puso a la propia hermana del Presidente en el ojo de la tormenta, con un crecimiento del 762% en sus menciones en redes sociales durante agosto, asociadas a palabras como “coimas, corrupción y retornos”, según un análisis de la Consultora Enter Comunicación.

Por otro lado, el gobierno enfrenta el escándalo que llevó a la renuncia del principal candidato en la provincia de Buenos Aires, José Luis Espert, quien se bajó de la postulación después de que se revelara su vínculo con el empresario Federico “Fred” Machado, detenido y reclamado por la justicia de Estados Unidos por acusaciones relacionadas con narcotráfico. Este hecho, calificado por el mandatario como una “operación maliciosa”, debilitó aún más la posición oficialista de cara a los comicios.

La acumulación de estas crisis ocurre en unas elecciones legislativas donde el oficialismo busca revertir los malos resultados que obtuvo en las provinciales de septiembre, sobre todo la contundente derrota en el distrito de Buenos Aires, el más importante del país. El Fondo Monetario Internacional, con el que Argentina cerró un pacto de ayuda financiera, le exigió recientemente al gobierno que se asegurara un “amplio apoyo político” para garantizar sus reformas, un respaldo que hoy parece más en entredicho que nunca.

La seguidilla de actos suspendidos y la dificultad creciente para hacer campaña en territorio reflejan el deterioro en la capacidad de movilización del gobierno y el aumento de la conflictividad social. Las protestas no solo expresan rechazo a las políticas económicas, sino que incorporan nuevos elementos, como los cánticos contra la corrupción, mostrando cómo los escándalos recientes han calado en el sentido común de la protesta social y complican aún más el panorama para un oficialismo que necesita desesperadamente ganar respaldo en las urnas el próximo 26 de octubre.